sábado, 14 de agosto de 2021

Universo John Zorn

 Para mí hay un antes y un después del concierto de John Zorn con Electric Masada el viernes 4 de abril de 2008 en el Teatro Central de Sevilla. Sinceramente no estaba preparado para lo que iba a presenciar. De casualidad había llegado a mis manos un disco delicioso como The Dreamers (2008) que me fascinaba cada día más por todo: su artwork, la cuidada edición, su mezcla imposible de estilos; desde la música surf, pasando por jazz, jazz-rock...el palpable virtuosismo de una serie de músicos que no conocía de nada: Marc Ribot, Joey Baron, Trevor Dunn...¡un momento!...Trevor Dunn sí que me suena, ¿no era este el de Mr. Bungle?...sí, así es, colega de Mike Patton que tanto me gusta. Coño, ¡pero si a ambos los vi en Roskilde 2005 con esa formación que se hacía llamar Fantômas y que durante una hora de concierto me tuvieron preguntándome que cojones era lo que estaba pasando encima del escenario!. 

Bueno, sigamos, el caso es que dentro del programa del extinto festival de Jazz viene del Sur se anunció el concierto de engañoso título de John Zorn - The Dreamers. Ya está. Lo vi claro. Viene a presentar este disco que tanto me está gustando. No podía desaprovechar la oportunidad y allí me presenté ese viernes acompañado de mi mujer y mi buen amigo Iván, compañero de tantas aventuras. En la entrada a la sala nos dan una octavilla donde detallan el programa y ahí ya no hay rastro de The Dreamers, sino John Zorn: Electric Masada - Essential Cinema. Mmmm...veo los nombres de los músicos y son los mismos que The Dreamers salvo alguno mas, una tal Ikue Mori. Bueno. No sé qué será eso de Electric Masada. Se apagan las luces y...se proyecta en una pequeña pantalla una serie de películas mudas a cual más surrealista y experimental. La banda, completamente a oscuras, interpreta una música que se ajusta perfectamente a la imagen proyectada. Reconozco a Zorn en la oscuridad dando instrucciones aquí y allá. En general toda la banda está tocando a la vez pero a veces el combo se reduce a unos cuantos de los músicos. De hecho, en una ocasión, se van todos y sólo queda en el escenario Ikue Mori que interpreta la música en lo que parece un ordenador portátil, con Zorn sentado a su lado haciéndole señales. Tampoco sé muy bien esta vez lo que está pasando en el escenario pero me gusta. En la oscuridad releo el panfleto y habla de "cinco filmes de cine experimental que van desde la laboriosa e inspirada obra de Harry Smith Tin Woodsman's Dream a la alucinada no-narratividad de Ritual in Transfigured Time de Maya Deren".

Uf, ha sido una experiencia increíble, pero lo mejor está por llegar. Tras un breve descanso vuelve toda la banda al escenario y entramos en las montañas de la locura, desatándose un estruendo difícil de soportar por momentos. Se intercalan momentos de cacofonía total con remansos acústicos deliciosos. Ya con toda la iluminación del teatro podemos ver con nitidez a ese conjunto de siete músicos perfectamente ubicados en torno al maestro de ceremonias Zorn que, ataviado con pantalones de camuflaje y camiseta amarilla, un pie en el suelo y otro en la silla, intercala estruendosos soplidos a su saxo alto con indicaciones con las manos a todos y cada uno de los músicos que tienen todos los ojos clavados en el jefe, tocando sus respectivos instrumentos sin mirarlos ni siquiera de reojo. Aun pienso que en cualquier momento van a interpretar algún tema del disco que me llevó a ese concierto pero no, son otros temas, a veces dispares unos de otros pero todos con cierto elemento común, cierta escala musical que los hace a todos distintos pero similares a la vez. No fue hasta mucho después que entendí todo. Lo que estaba viendo era una reencarnación del concepto Masada, la más descomunal obra del más descomunal de los compositores contemporáneos. Es difícil asimilar la magnitud de esta deriva compositiva de John Zorn, con mas de 500 temas repartidos en lo que llaman los tres libros de Masada, e interpretables por multitud de formaciones distintas. Lo que estaba presenciando era Electric Masada, quizás la más espectacular de todas ellas. Sin solución de continuidad el concierto fue una sucesión de interpretaciones de una intensidad que te dejaban noqueado, sordo, descolocado. Por momentos llegué a temer por la integridad de mi hijo en el vientre de mi mujer, embarazada de cuatro meses, sometido a esa tralla inconmensurable. Acabó el concierto y me fui a casa exhausto y no me di la oportunidad de abordar a Zorn a la salida para darle las gracias y pedirle un autógrafo. Ahora sé que no me lo hubiera dado. Tenía ganas de contar esta mi introducción en el universo Zorn y no ha sido hasta que me he leído el magnífico libro de Óscar Alarcia de título precisamente Universo John Zorn (Libritos Jenkins, 2020) que he encontrado el momento.

Después de ese concierto profundicé mucho más en John Zorn. Adquiría todo lo que se me ponía a tiro y que estuviera a un precio decente. Poco a poco fui conociendo muchas otras facetas de su obra pero cuanto más me introducía, más y más me sentía lejos de poder abarcarlo todo, hasta que uno se rinde y asume que el ritmo de producción de Zorn siempre es mayor que el ritmo de adquisición y escucha que puedo permitirme. Además siempre deseé poder poner un poco de orden y concierto en ese universo (o debería decir multiverso), saber cómo es el autor, cuál es su trayectoria, cómo puede ser tan prolífico, que cosas llevan de un punto a otro...Pues todo eso y muchísimo más es lo que podemos encontrar en las más de 550 páginas de este libro que escribe, edita y distribuye el gran Óscar Alarcia. Este libro es tan descomunal como es y se merece el protagonista del mismo. A lo largo de diez capítulos Óscar ejecuta con éxito la titánica tarea de poner en orden la trayectoria vital y musical de este genio con infinidad de información obtenida de infinidad de revistas, artículos, libros, vídeos de youtube y que, con cierta dosis de paciencia y pasión incondicional por el que lee, te permite introducirte a fondo en su mundo y disfrutar de su cronología musical, entendiendo y conociendo quién es quién y qué es qué en ese universo sólo posible cuando detrás hay un genio que como él mismo dice trabaja 24h al día 365 días año sin distracciones (entre las que incluye hijos y televisión). Un workaholic con mayúsculas que hace que el mismísimo Zappa pareciera un compositor aburguesado. Por cierto que Óscar, en varios momentos del libro, no puede evitar mencionar al bigotudo a colación de tantos elementos que podemos trazar en común en la trayectoria de estos dos genios y por el que profesa sin duda igual o más admiración.

Por concluir, creo que esta es la obra definitiva de John Zorn en español. Un obra que, como bien dice Óscar, a la hora de su edición ya está obsoleta, pero que se me antoja fundamental para cualquiera que desee tener una mínima conciencia de lo que significa el Universo de Zorn y, sobre todo, se sienta enganchado, hipnotizado, abrumado por su producción musical. Gracias Óscar por ese descomunal esfuerzo que tanto me ha enriquecido y me ha hecho disfrutar.


sábado, 17 de julio de 2021

The Jayhawks, Sevilla 15/07/2021

+ Dani Llamas

Pop CAAC, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

Gary Louris: Voz, Guitarra, Armónica
Tim O'Reagan: Batería, Voz
Marc Perlman: Bajo, Voz
Karen Grotberg: Teclados, Voz

Este ha sido mi primer concierto en condiciones desde febrero de 2020, casi un año y medio después, más de 500 días (y 500 noches). Para mí, que cargo a mis espaldas más de 300 conciertos ha sido durillo, pero visto lo visto me puedo sentir afortunado de que el mayor precio que he tenido que pagar al puto virus haya sido no asistir a conciertos en vivo. Para The Jayhawks también ha sido la vuelta a la carretera desde el inicio de la pandemia y lo van a hacer con una exclusiva gira española. Aun resuenan en mi cabeza los ecos de la vez anterior que los vi aquí en Sevilla, hace seis años, en un concierto maravilloso. El evento de esta noche tiene todos los mimbres para convertirse en una "vuelta a la normalidad" inolvidable.


Pero no fue así. El concierto me dejo un sabor muy agridulce. Problemas de sonido desde el principio, interrupción a los 20 minutos para poder arreglar un entuerto, poca química con el público y ni siquiera entre ellos...en fin, lo que parecía que iba a ser un concierto muy especial se quedó en un concierto mediocre que se salvó simplemente porque las canciones son enormes. 

Comenzó la velada con el jerezano Dani Llamas que, a solas con su voz y una fender jaguar tocó varios palos del flamenco en una propuesta que ni encajaba ni convencía con el momento. Fueron muchas las voces a mi alrededor que pedían la última. Fueron pocos los que retuvieron la atención que reclamaba con unas canciones de temática profunda y en español. No le resto mérito al muchacho pero la verdad es que yo estaba más pendiente de la cola para pedir una cerveza. 


A las 23:00 puntuales aparecieron por fin los Jayhawks con la imprescindible I'm Gonna Make You Love, el tema con el que creo comienzan todos sus conciertos y que irremediablemente te da un subidón de alegría. Empezamos bien y continuamos mejor con Waiting for the Sun del maravilloso Hollywood Town Hall (1992) hasta llegar a This Forgotten Town, primer corte del último disco de controvertido título XOXO (2020). Hasta hace bien poco no he sabido que eso de XOXO significa "besos y abrazos", y seguro que con toda esa buena intención los muchachos de Jayhawks bautizaron su disco, hasta que alguien de por aquí les hizo saber que quizás no fuera un título muy afortunado. Ellos mismos se lo toman con humor. 

Hacia los veinte minutos de concierto se jodió todo. Los puntuales problemas de sonido llegaron a exasperar a Gary que pidió a su técnico que echara un vistazo a la pedalera, interrumpiendo el concierto. El resto del grupo quiso amenizar la espera improvisando un poco de jazz, un poco de funk...pero lo que me demostraron es como improvisadores son algo mediocres y no supieron ofrecernos nada medianamente interesante. Como la cosa iba pa largo, mejor nos vamos p'adentro y volvemos cuando el técnico se gane su sueldo. Total, que nos tuvieron unos 10 o 15 minutos de brazos cruzados, escuchando la música ambiental. Aquí creo que al menos Gary podía haber hecho algo más y habernos obsequiado con alguna interpretación fuera de guion, con su guitarra acústica, como ha hecho desde su casa en algunos momentos del confinamiento. Cualquier cosa, mejor que escurrir el bulto y meterse al backstage. No supo o no quiso aprovechar el momento y hacer de un imprevisto una oportunidad. 


De hecho, la única salida de guion para bien fue la vuelta, una vez supuestamente solucionado el problema, para probar el sonido con Listen Joe, versión de Golden Smog. Continuó el concierto y no tardaron en aparecer los temas del aclamado Rainy Day Music (2003) del que tocaron hasta seis temas. El clímax fue subiendo poco a poco, intercalando incluso nuevas temas de XOXO, alcanzando como era de esperar el punto álgido con Angelyne y Save It for a Rainy Day. Me lo estaba pasando bien pero sentía que no me llenaba del todo. La vez anterior, en el 2015, disfruté muchísimo mas (bien es cierto que en un entorno más propicio y con una banda extendida). 

Y bueno, con la aparición de Blue y Tailspin ya se intuía que esto llegaría al final. Tras una breve despedida, vuelven para cerrar el concierto con Bad Time. ¿Ya?...¿ese es el bis?...pues parece que sí. Imagino que había que acabar a una hora concreta y la interrupción técnica nos restó canciones del repertorio. En fin, qué le vamos a hacer. Un concierto sobre el que había puesto muchas expectativas y que no vi colmadas. 

Setlist:
I'm Gonna Make You Love Me
Waiting for the Sun
Trouble
This Forgotten Town
Listen Joe
The Man Who Loved Me
Living in a Bubble
Tampa to Tulsa
All the Right Reasons
I'd Run Away
Across My Field
Smile
Angelyne
Two Hearts
Save It for a Rainy Day
Everybody Knows
Stumbling Through the Dark
Dogtown Days
Backwards Women
Blue
Tailspin
---
Bad Time

jueves, 11 de marzo de 2021

Vivir con Banda Sonora

Hace mucho que no escribo en el blog. Entre la ausencia de conciertos por la mierda esta del COVID y que me invade cierta desidia, la verdad es que no he encontrado argumentos para volver a publicar una entrada en este blog, que no se mueve nada menos que desde el concierto de Dylan en Sevilla en mayo de 2019. Hasta que me he leído el libro de mi buen amigo Ramón García.

Cuando digo mi buen amigo puede sonar un poco pretencioso, para ser una persona con la que sólo he hablado en persona un par de veces. Pero a lo largo ya de unos pocos años he ido conociéndolo mejor, bien por cosas que publica en Facebook, en la Voz de Almería o bien por los distintos podcasts que viene publicando con regularidad y, aunque nos separa una pequeña brecha generacional, lo cierto es que creo que tengo muchas cosas en común con él, y no sólo por nuestros gustos musicales. Nos une nuestra pasión por el rock en general, por el progresivo en particular, por el jazz en casi todas sus vertientes. Joder, si además trabaja como informático, al igual que yo. Pero sobre todo lo tengo siempre presente por los podcats. En mi casa, en los desplazamientos en coche, su voz es ya muy familiar. Y él lo sabe.

Así que como fiel acólito que soy por todo lo que hace, me alegró muchísimo saber que publicaba un libro, el cual no tardé en adquirir y adelantar por la derecha a todos los que tenía encolados. Se trata de “Vivir con banda sonora”, que puede adquirirse aquí. Según él mismo indica en el libro, lo que inicialmente iba a ser una recopilación de sus artículos publicados en La Voz de Almería se convirtió en un relato biográfico de su despertar, desarrollo y madurez musical, apoyándose siempre en los citados artículos que reproduce íntegramente (algunos inéditos) como muletilla para expresar su opinión y contar sus “batallitas” sobre los temas y protagonistas de cada artículo. Todo ello lo ha ordenado temáticamente por capítulos, que abarcan desde la inmersión de su juventud, pasando por estilos musicales varios y terminando con el capítulo dedicado a la música patria, con algunos protagonistas cuanto menos sorprendentes. Por si esto no fuera suficiente para disfrutar el libro, sumémosle unas ilustraciones fabulosas, originales, realizadas exprofeso y sin duda con mucho cariño nada menos que por sus hijas, profesionales del diseño gráfico (Marta y Paula).


El resultado, el libro que a mí me gustaría escribir algún día si atesorase tanto conocimiento, experiencia y don de comunicación como tiene mi amigo Ramón. Sí, mi amigo. Enhorabuena.

jueves, 9 de mayo de 2019

Bob Dylan with his Band, Sevilla 03/05/2019

FIBES

Bob Dylan: Voz, Piano, Armónica
Charlie Sexton: Guitarra
Tony Garnier: Bajo
George Receli: Batería
Donnie Herron: Steel, Banjo, Violín

No soy psicólogo ni pretendo serlo. No sé decir qué puede pasar por la mente de Dylan para justificar ciertas posturas y actitudes. Tengo claro que las cosas valen lo que uno está dispuesto a pagar por ellas y si me gasto 160 pavos en ver a Dylan es porque quiero y puedo y no me siento engañado porque sé perfectamente el mínimo que voy a recibir, pero de verdad que no entiendo por qué el público no merece un hola y un adiós, cuando a la mayoría nos gustaría escucharlo. No estoy hablando de lanzar peroratas entre canción y canción ni decir eso tan falso de que “sois un público magnífico”, sino de simplemente hacerme saber que agradeces el esfuerzo que he hecho por venir a verte, cosa que sinceramente creo que es así y quizás me lo quiera estar diciendo con esos paseitos a lo chiquito hacia el centro del escenario. Pero el cabrón me deja con la duda.

Otra cosa que no entiendo es la persecución implacable hacia las fotos. Me parece de puta madre que en un recinto como el FIBES no dejes hacer fotos durante el concierto porque es una auténtica jodienda para los que estamos detrás, pero también me parece excesivo que ni siquiera dejes echar una foto al final, cuando ya está todo el pescao vendío. Que sí, que dicen que todo es por la música, para no desviar la atención de lo que verdaderamente importa pero creo que, insisto, después del esfuerzo que hemos hecho para venir a verte, merecemos un mínimo recuerdo fotográfico. Sería muy fácil que el propio Dylan colgara en la red un par de fotos de cada concierto, hecha por alguien de los suyos. Yo al menos me conformaría con eso. Y si la música fuera lo único, digo yo que también dejaría de actuar en festivales, donde ahí sí que ni se ve, ni se escucha, ni casi ná de ná.

Me encantan las estadísticas. No sé qué sería de mi vida sin el MS Excel. De un plumazo veo que en las cinco ocasiones que he visto a Dylan ha tocado un total de 58 canciones distintas, que las que más veces he escuchado han sido Blowin’ In The Wind, Highway 61 Revisited, Love Sick y Tangled Up In Blue, que del último concierto en Córdoba en el 2015 a este en Sevilla me ha repetido 8 canciones, que la media de canciones por concierto es de 16…bueno, la muestra en mi caso es muy pobre, sólo cinco conciertos, pero me gustan estas tonterías. Centrándonos en el último, siempre busco qué ha tenido de especial para mí. Podría hablar de Dignity, que se ha incorporado recientemente al setlist, de Like A Rolling Stone y el sorprendente giro en la parte del estribillo que me dejó totalmente descolocado, de Don’t Think Twice It’s Alright, muy intimista prácticamente a solas con el piano, pero sobre todo me quedo con el cierre de Gotta Serve Somebody, aquí convertida en un acelerado Rock’N’Roll. Y es que "Slow Train Coming", si la memoria no me falla, fue el primer disco que escuché de Dylan. Me lo prestó mi vecino Manuel, de la quinta de mi padre, y al que tengo que agradecerle haberme hecho descubrir tantas joyas. Todavía recuerdo el día que, pensando que no único que escuchaba eran coros rocieros, me abrió su mueble del salón y empezó a lanzarme cosas como "Harvest" de Neil Young, el concierto por Bangla Desh, discos de Rare Earth…contribuyó mucho a ser lo que soy, musicalmente hablando.

Todas las crónicas que he leído coinciden en que fue un gran concierto. Que lejos de ir en declive, la edad le está aportando la serenidad y lucidez de reconstruir sus canciones mejor de lo que ha hecho nunca. Si a eso le añadimos una voz de 78 años en envidiable estado de forma, una banda soberbia y un sonido excepcional…sí, creo que el concierto ha valido lo que hemos pagado. Y nos quedaran los recuerdos, un intangible que se revaloriza mientras no se pierda. ¿Sabrá Dylan decir basta?. Confío que sí. El Never Ending Tour tiene que terminar algún día, por lo civil o lo criminal.

Aquí la emotiva crónica de mi amigo Carrascus. Y aquí otra más.

Setlist:
Things Have Changed
It Ain't Me, Babe
Highway 61 Revisited
Simple Twist of Fate
Dignity
When I Paint My Masterpiece
Honest With Me
Tryin' to Get to Heaven
Scarlet Town
Make You Feel My Love
Pay in Blood
Like a Rolling Stone
Early Roman Kings
Don't Think Twice, It's All Right
Love Sick
Thunder on the Mountain
Soon After Midnight
Gotta Serve Somebody
---
Blowin' in the Wind
It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry


martes, 19 de febrero de 2019

Ilegales, Sevilla 16/02/2019

Sala Custom

Jorge Martínez: Voz, Guitarra
Willy Vijande: Bajo, Voz
Jaime Belaústegui: Batería, Voz
Mike Vergara: Teclados, Guitarra, Voz


El Rebelión Tour para en Sevilla con todas las entradas vendidas. Nadie tuvo que presentar el DNI para acceder a la sala. Estaba claro que todos habíamos nacido antes del 75. Todos vamos al concierto con la confianza de revivir esas infames veladas de la Cita en Sevilla o la Expo pero eso sí, sin porros, sin tabaco, sin pelo. Las canciones son las mismas, algunos mensajes son anacrónicos, políticamente incorrectos, y para otros, ya no hay cuerpo. Nos da igual, las canciones las tenemos grabadas a fuego y nos encanta cantarlas a gritos como si no hubiera un mañana...pero mañana llega y tendremos resaca.


Nada que ver con el señor Martínez y compañía. Para ellos, parece que no han pasado 35 años. Uniformados, camisa a rayas verticales negras y blancas, salen al escenario al son de Dance of the Knights de Prokofiev (si lo hace Muse, ¿por qué no lo van a hacer ellos?) y empieza a coger inercia un cohete que despega con No Tanta y llega a la estratosfera 34 canciones después con Destruye. No hay tregua, no hay descanso entre canción y canción. Una contundente y machacona sección de batería y bajo es la plataforma donde nuestro Wilco Johnson particular se come el micro y dispara afilados riffs de guitarra con una pose chulesca y de vueltas de todo que, para sí la quisiera, cualquiera de sus coetáneos supervivientes. Hay un cuarto músico presente que anoche, me di cuenta de que también era imprescindible.


Dos horas de concierto. A tres minutos de media por canción pues salen eso, 34 canciones. Insistía Jorge Martínez en los pocos momentos que dejó de tocar para charlar con nosotros que llegarían a las 36, pero se quedó un poco corto aunque, sinceramente, da exactamente igual. Pudimos escuchar y cantar temas de toda su discografía, desde el "Ilegales" del 83 al reciente "Rebelión" del 2018, del que se despacharon a gusto con nada menos que 6 temas. Eso está bien, me gusta que un grupo que presenta un disco toque canciones de él. Si no eres fan en plan hardcore, de los que se saben todas las canciones y de qué disco son, los temas de su último disco no te desentonan en absoluto con aquellos de cuando los 80, simplemente puede que no te suenen tan familiares.


Y es que no faltó ni una. Bueno, alguna siempre falta. Pero vean el repertorio y no me digan que no puede ser más disfrutable. A resaltar a mi juicio todos los temas de Rebelión, Ángel exterminador, Tiempos nuevos/Tiempos salvajes, Hombre solitario...qué cojones...todas sonaron de escándalo. No estuvo muy hablador el Martínez, ni siquiera habló de sus guitarras (que por cierto no cambio en toda la noche) pero se despidió con un lapidario comentario: "...mejor ser bocazas que ser murmurador"


Y con la bendición Ilegal nos despedimos hasta... 

Repertorio:
Intro (Dance of the knights)
No tanta, tonto
¡Hola mamoncete!
Ella saltó por la ventana
Suicida
Suena en los clubs un blues secreto
Agotados de esperar el fin
Todo lo que digáis que somos
Voy al bar
El norte está lleno de frío
Enamorados de Varsovia
El bosque fragante y sombrío
Chicos pálidos para la máquina
Yo soy quien espía los juegos de los niños
Si la muerte me mira de frente me pongo de lao
Ángel exterminador
Hacer mucho ruido
Mi amigo Omar
El demonio
Regreso al sexo químicamente puro
Me gusta cómo hueles
La casa del misterio
Mundo carapijo
Eres una puta
Si no luchas te matas
Soy un macarra
Tiempos nuevos, tiempos salvajes
Dextro-anfetamina
Bestia, bestia
---
Los chicos desconfían
Hombre solitario
La chica del club de golf
Odio los pasodobles
Problema sexual
Destruye
Outro (Mi vida entre las hormigas)

jueves, 17 de enero de 2019

Antonio Sánchez and Migration, Sevilla 15/01/2019

Teatro Lope de Vega

Antonio Sánchez: Batería
John Escreet: Piano, Fender Rhodes
Matt Brewer: Contrabajo, Bajo eléctrico
Thana Alexa: Voz, efectos
Chase Baird: Saxo Tenor, Ewi

La primera vez que lo vi tocar fue en Lisboa, con el Pat Metheny Group, y corría el año 2005. Desde entonces lo he seguido de cerca, viéndolo tocar varias veces más con Pat Metheny, en un clinic del Drum Fest 2013 y también en una ocasión anterior con su banda Migration. Desde luego que no pierdo la ocasión cuando se presenta porque de veras que merece la pena. Hablamos de uno de los mejores baterías del mundo y que además compone sus propias piezas y sabe llevarlas a un directo potentísimo. Y además es un tío de lo más agradable.


Mejicano de nacimiento y nacionalizado estadounidense hace bien poco, es sensible hacia el drama de la inmigración de una forma que a la mayoría de nosotros nos pilla más de lejos. Y no porque haya pasado las penurias que están pasando miles de sus compatriotas bloqueados por el enésimo muro de la vergüenza. Él mismo reconoce que ha sido muy afortunado y que ha tenido las oportunidades que no tiene la inmensa mayoría, pero al mismo tiempo se solidariza con el drama y pone lo que esté de su parte para dar voz a los desamparados, a los maltratados, a los que se les niega un futuro mejor. Parte de ese compromiso se materializa en un disco inmenso llamado "Lines in the Sand", y que nos trajo a Sevilla para nuestro deleite.


Migration es una banda sólida, que pivota en el trío Sánchez-Escreet-Brewer. Si le añadimos la deliciosa voz de Alexa dialogando con el saxo de Baird, la musicalidad nos embarga sin remedio, máxime cuando las composiciones nacen, se desarrollan, viran y reviven extendiéndose en ocasiones a 20 o 25 minutos. Y es que el setlist se reduce a tan sólo seis temas que abarcan todo el comentado álbum Lines in the Sand pero el concierto se extiende hasta casi dos horas de duración.

Comienza el recital con Travesía, con una introducción donde se escuchan sirenas, voces, gritos...el drama sobre el que se basa el disco y el concierto. A lo largo de unos 25 minutos una recurrente secuencia de notas da paso a melodías que evocan al Pat Metheny Group, para ir subiendo en intensidad impulsada por las baquetas de Sánchez e ir suavizandose con la voz y efectos de Alexa. Sin solución de continuidad se pasa a Long Road, más sosegada y dominada por el saxo tenor de Baird doblado también por la voz de Alexa, que no deja de ser un instrumento más. En este punto Antonio presenta a la banda y nos cuenta de qué va todo esto. Sin duda está comprometido con la causa y se muerde la lengua para no nombrar a quien todos tenemos en mente: el impresentable y repugnante Trump. Nos pide reflexión y solidaridad.


Emprende la banda la segunda parte del concierto con una composición que no está en el disco (¿Gojta?) que empieza con un solo de bajo de Brewer y sigue con un estridente Escreet al Fender Rhodes que la verdad es que me sacó un poco del concierto. No hay problema, porque sigue con la deliciosa Home y la angelical voz de Alexa haciendo giros sobre su propia voz grabada en el acto.
 Y nos vamos a la composición final que da título al disco, Lines in the Sand. Otros veintitantos minutos que nos cuentan la parte final de esa tortuosa travesía. Antonio está aquí que se sale. Incluso mete en una parte un ritmo de rock que parece una pequeña concesión a lo que quiso ser cuando empezó con la baquetas: parecerse a Stewart Copeland. Bueno, aquí se salen todos, pero es el final del concierto.

Hay un bis, donde se interpreta el tema que falta del disco. No se ha respetado el orden, pero quizá esté justificado para terminar con una pieza menos complicada y que nos deje a todos con cierta sensación de euforia. Su título es inquietante: Bad Hombres y Mujeres.


Gracias a ti!.


lunes, 15 de enero de 2018

Bantastic Fand, Sevilla 12/01/2018

Sala La Calle

Nacho Para: Voz, Guitarra, Armónica
Paco del Cerro: Batería, Voz
Fernando Rubio: Guitarra, Voz
Chencho Vilar: Bajo
Carlos Campoy: Hammond
Paloma del Cerro: Voz, Percusión


Apenas han pasado seis meses desde que estuvieron tocando en esta ciudad justo en la sala de al lado. Hemos pasado del calor sofocante de junio al frío polar de enero pero los Bantastic Fand no han hecho sino crecer. Crecer como banda. Crecer en individualidades. Crecer en repertorio. En definitiva, crecer en calidad.


El concierto tuvo lugar a una hora intempestiva que sin duda minó un poco la afluencia a la sala. Estaba justificado, ya que pasaron la tarde grabando para Canal Sur un especial de Al Sur Conciertos que ya estamos deseando ver. Es uno de esos programas musicales que escasean estos días en la televisiones, públicas o privadas, y que saben grabar a un grupo tocando en directo con profesionalidad, clase y buen gusto. Sin duda merecerá la pena el documento.


Pues tirando básicamente del magnífico Welcome to Desert Town, la Fanda, con Nacho al frente, nos fue regalando uno tras otro esos temazos que van creciendo cada vez que los escuchas y cada vez que los tocan en directo. Presentaron además un tema nuevo, Cheap Chinese Guitar, que por ser la primera vez que lo escuchas no llegas a degustarlo como se merece.


A la altura de Desert Town, ya queda claro que Fernando Rubio cada vez tiene más peso en el grupo. No sólo es la voz solista en varios de los temas sino que además mete en el repertorio los suyos propios. El viernes pudimos escuchar Tides y la ya clásica Don't Spoil My Head, que sirve de vehículo para presentar a la banda y retirarse para el bis. Hasta ese momento no ha habido tregua. Como advirtió Nacho..."nada de set acústico esta vez"


Y para el bis, más versiones. Aaah!...las versiones!. La triada que encadenaron nos dieron un subidón de muerte. No veas cómo cantó Paco del Cerro la desgarradora I Put a Spell On You. Estaba yo deseando que tocarán de nuevo el Southern Man, sobretodo para que el amigo Iván que me acompañaba ratificara mi valoración de cómo lo bordan, pero no pudo ser. Me quedo no obstante compensado el tema de la Creedence. Y ese Gotta Serve Somebody...grandísimo Fernando a la voz!. Y ese Cold Turkey!....en fin!.


Bueno, que es tarde. Me compro el Live at El Intruso que me acompaña de camino a casa. Qué bien suena!.

Setlist:
Can't you see?
Down the River
Cheap Chinese Guitar
Givin' Up the Battle
Anymore
My Invention
Love Sick
When She Came to the City
Desert Town
Love the One You´re With
Tides
Far From Home
Find the Door
Don't Spoil My Head
...
I Put a Spell On You
Gotta Serve Somebody
Cold Turkey
My Morning