lunes, 20 de junio de 2022

Pat Metheny, Sevilla 19/06/2022

Teatro de la Maestranza

Pat Metheny: Guitarras
Chris Fishman: Teclados, Piano, Hammond, Moog, Sintetizador
Joe Dyson: Batería

Pat Metheny nunca defrauda. Después de haber ido a dos conciertos este mismo mes que apuntaban maneras y resultaron ser mediocres, ya tenía ganas de apostar sobreseguro. Da igual el formato, formación o propuesta de cada momento...si en la entrada pone Metheny, es concierto inolvidable seguro. Y es que es así, al menos para mí. Inolvidable fue aquella vez en Lisboa con el Pat Metheny Group, inolvidable su anterior visita al Maestranza con el formato trío estándar de contrabajo y batería, inolvidables han sido las hasta tres calurosas noches de verano en Córdoba, ya sea en un mano a mano con Brad Mehldau, en trío o con esa superbanda que hizo llamar Unity Group. Es un crack, un genio, el mejor guitarrista de jazz contemporáneo, una leyenda viva que pasará a los anales del jazz en la misma página que Joe Pass o Jim Hall, y yo tengo la suerte de vivirlo en directo en, no sé si su mejor momento, pero desde luego lejos de su ocaso. 


Side-Eye Tour es como se denomina esta experiencia que, como tantas otras se vio impactada por la pandemia. Casi dos años hemos tenido que esperar para que la situación se normalizara pero al final, sí, llegó a celebrarse el concierto. Side-Eye es un trío poco usual, de guitarra, teclados y batería, por la que han ido desfilando talentosos jóvenes músicos como James Francies, Eric Harland o Marcus Gilmore. A Sevilla llega con Chris Fishman (25 años) y Joe Dyson (33 años).

Empieza el concierto enseñando a su niña bonita, esa guitarra Pikasso de 42 cuerdas tan espectacular. Es ya tradicional que interprete siempre en sus conciertos una pieza con esta guitarra que le hizo a medida la luthier Linda Manzer, unas veces al inicio del concierto y otras veces al final. Con esta guitarra ha compuesto temas preciosos como Into the Dream o The Sounf of Water pero a menudo la usa como vehículo de improvisación. Y eso es precisamente lo que hace al inicio de este concierto, buscando siempre explotar todas las posibilidades del instrumento: punteos, arpegios, rasgados, percusión....Tras la merecida ovación saltan al escenario los compañeros de viaje de esta ocasión, aquellos a los que va estar mirando side-eye prácticamente todo el concierto, para ejecutar una tripleta de temas que evocan al PMG con algunos cambios en los tiempos y ajustados a la ejecución en trío. 

Foto de Guillermo Mendo

Con Timeline, la canción que compuso Metheny para el disco de Michael Brecker Time Is of the Essence (1999), entra en una dinámica blues con espacios para diálogos guitarra-teclados y guitarra-batería. Seguimos con la deliciosa Always and Forever, del disco que me hizo engancharme a Metheny allá por el 92, todavía con la Ibanez que está usando desde el inicio del concierto, pero en When We Were Free, se calza su famosa también Roland GR-30 de la que saca esos sonidos sintetizados con los que siempre va un puntito más allá. Este tema, largo, alcanza las mismas cotas que en su momento coronara con Christian McBride y Antonio Sánchez en aquel Day Trip (2008), pero de una forma muy distinta. Comentaba con mi colega Iván que Joe Dyson no le va a la zaga a Antonio Sánchez. Es más contundente, eso sí, pero Antonio es mucho Antonio. 

Foto de Guillermo Mendo

Es el momento ahora de coger la acústica y, sentado en su banqueta, acordarse del amigo Charlie Haden con Message to a Friend pero es sólo un pequeño respiro antes de atacar con It Starts When We Desappear, el primer tema original de Side-Eye (2021), también largo, y que le da pie a destapar lo que nos tenía escondido bajo unas lonas. Hablamos de una muestra de los Orchestrionics, esos autómatas que hacen las veces de marimbas, vibráfonos y percusiones y que llevó a los extremos en su disco Orchestrion (2010). Sin duda dejaría asombrados a aquellos que veían estos chismes por primera vez. 

Llega ahora el momento de los duetos. Primero con Fishman, con quien interpreta Phase Dance, original del primer PMG, y después con Dyson con quien se marca un tributo a Ornette Coleman empalmando una irreconocible Broadway Blues con la ya sí que más popular Turnaround. Como vemos el concierto es de lo más variado y eso es algo que Metheny siempre cuida mucho, independientemente de la formación de cada momento. Llegamos ya al fin del set principal con una nueva pieza original de Side-Eye Zenith Blues

Foto de Guillermo Mendo

Hasta cuatro bises se marcó el Pumuki, como jocosamente le llamaba alguno del público. Primero para hacer un medley acústico, como ya grabó en The Unity Sessións (2016). Ya es habitual este tipo de medleys en sus conciertos y no siempre concatena las mismas canciones. A veces tan sólo da pinceladas de algunas de ellas pero reconocí claramente Minuano, As It Is, James, Antonia, This Is Not America y Last Train Home. Diez minutos de delicia que pasaron volando para volver de nuevo, ya con banda a la enésima visita al PMG con Are You Going With Me?. Temazo muy celebrado por la audiencia y que nos devuelve al celebrado Offramp (1982). Este concierto está siendo muy de PMG. Suena como si estuviese toda la banda pero sólo son tres músicos y unos cuantos cachivaches. Vuelve a despedirse Metheny pero sólo para que el público le pida insistentemente otro bis. Lo va a hacer, por supuesto, pero eso no lo he sabido hasta ahora. Vuelve con una versión acústica y en solitario de un tema que grabara a dúo con Brad Mehldau, otro monstruo. Mehldau es al piano lo que Metheny a la guitarra. Sé que algún día mis hijos me preguntarán con admiración cómo fue la experiencia de verlos en directo. Lo estamos pasando en grande pero esto no puede durar mucho más. Nos interpretan la inmensa Song for Bilbao y por si fuera poco vuelve a hacer un bis indicando con el dedo: "una más y última" que no es sino la versión de And I Love Her, de los Beatles. Maravilloso todo el concierto.

...y me llevé una púa 😃 

Setlist:
Pikasso Improvisation
So May It Secretly Begin
Bright Size Life
Better Days Ahead
Timeline
Always and Forever
When We Were Free
Message to a Friend
It Starts When We Disappear
Phase Dance
Broadway Blues / Turnaround
Zenith Blues
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Minuano (Six Eight) / As It Is / James / September Fifthteen / Omaha Celebration / Antonia / This Is Not America / Last Train Home
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Are You Going With Me?
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Make Peace
Song For Bilbao
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And I Love Her

viernes, 10 de junio de 2022

Jethro Tull, Sevilla 09/06/2022

Cartuja Center Cite

Ian Anderson: Voz, Flauta
David Goodier: Bajo, voz
John O'Hara: Teclados
Scott Hammond: Batería
Joe Parrish: Guitarra, Voz


Con la entradas compradas en mayo de 2021, hacia octubre nos llega un comunicado del propio Ian Anderson diciendo que por culpa del Brexit y del endurecimiento de las condiciones de contratación del gobierno de España pues que no se han podido tramitar a tiempo los permisos de trabajo y que no les queda más remedio que aplazar el concierto a junio de este año. Que digo yo que si eso era así habían tenido tiempo suficiente de hacer las gestiones necesarias con la suficiente antelación y no causar perjuicios a la gente que ya tiene su entrada. Yo creo más bien que les interesaba aplazarlo para aprovecharse del relajamiento de las medidas anti Covid y así llenar el auditorio. Es mi opinión. 


El espectáculo se presenta como Ian Anderson presents Jethro Tul, The Prog Years. Yo no sé qué creer. Visto que acaban de sacar nuevo disco lo mismo se dedican a él y lo de los Prog Years era para el año pasado. Pero no, mantienen el pretencioso nombre del show y la realidad es que ni una cosa ni otra. Un batiburrillo de canciones de distintas etapas, donde sí, podemos hablar de estilo progresivo en algunas de ellas pero en general el setlist no hace justicia al titular del concierto. No obstante me agradó la selección de canciones y la estructuración del concierto. 

Foto de Juan Carlos Vázquez

Y empezó la cosa calentita, con el teatrillo de Ian Anderson indignado porque la gente hacía fotos y vídeos con sus móviles. Ya se advertía al principio la prohibición y es lo natural, recomendable y deseado en un recinto y un show como este, pero no corresponde al artista sino a la organización poner medios para que la gente deje su móvil en el bolsillo. Y menos con esos aspavientos y amenazas a la organización de suspender el concierto, a poco de empezar y delante de toda la audiencia, buscando arengarla. Incluso descargó su ira contra los fotógrafos profesionales y acreditados que hacían su trabajo sin molestar a nadie y durante un tiempo muy limitado. En fin, creo que estaba fuera de lugar. 

Foto de Juan Carlos Vázquez

Empieza muy bien el concierto con temas antiguos de Stand Up (1969) y Living In the Past (1972). Ian Anderson presenta todos los temas y los fecha adecuadamente. Pronto da un salto de treinta años para revisitar un tema que yo al menos tenía bastante olvidado, como Hunt By Numbers. Esta será la tónica de todo el concierto, ir adelante y atrás en el tiempo con una selección de lo más variada, prog y no-prog. Vuelvo a insistir en que me gustó el repertorio. Dharma for One tuvo su inevitable solo de batería, como jocosamente comentaba Ian Anderson y en Clasp creo que dejó bien claro que no pensaba darle la mano a nadie, por si alguien esperaba hacerlo a la salida. En el vídeo, detrás del escenario, imágenes recientes de grandes hijos de puta mandatarios dándose la mano. Un gesto cordial que sólo esconde ambición, egoísmo y miseria para otros. El signo de los tiempos. Con Mine Is the Mountain se hace la primera parada en el último disco, The Zealot Gene (2022), que me gusta bastante. Es justamente cuando canta en medio falsete eso de Mine Is the Mountain cuando mejor voz demuestra en todo el concierto. Ya sabemos que en la forma de cantar de Anderson, desde sus inicios, usa esas inflexiones en la voz que parece lanzar las palabras al cielo para inmediatamente bajar pero a día de hoy no hace más que abusar de ello hasta la saciedad para tapar sus carencias. Y resulta extenuante. Tras una inesperada Black Sunday se cierra la primera parte del concierto con la querida versión de Bourée (qué decepción me llevé hace muchos años cuando me enteré que no era un original de Jethro Tull).

Foto de Juan Carlos Vázquez

Bueno, y tras un parón de unos 15-20 min donde la gente salió a fumar, mear y tomarse algo se reanuda el concierto con otro plato fuerte Too Old to Rock`n`Roll, Too Young to Die. Muchos viejos roqueros cantando en la platea eso de que "No, no eres demasiado viejo para el R`N`R si eres demasiado joven para morir". Cuestionable en muchos casos, sobre todo en el de Anderson, aunque el tío desde luego que se movió bastante por todo el escenario, nos hizo mucho su posturita favorita con el pie izquierdo levantado, jugó con su flauta...¿y la guitarra Ian?...¿te la dejaste en el coche o qué?. Bueno, mucho más Zealot Gene con proclama y vídeo antibelicista incluidos hasta que nos acercamos al fin con lo que debió ser un final de traca. Correcto con Songs From the Wood, limitaciones vocales aparte, con una banda muy sólida como vino haciendo todo el concierto. Siempre echaremos de menos a Martin Barre pero Joe Parrish es un guitarrista excepcional que se ganó el sueldo durante todo el concierto. Incluso cantó varias estrofas. Pero, ay, cuando se intuían los acordes de Aqualung resulta que en lugar de reventar el teatro con ese riff atronador, se dedican a marear la perdiz con una innecesaria y larga introducción, unas estrofas cantadas en otro tiempo y lugar, una deconstrucción absurda...vamos, un coitus interruptus en toda regla. 


Ya en el bis Locomotive Breath nos devolvió un poco de sosiego gracias al buen hacer de O´Hara y Parrish pero no fue suficiente para levantar el bajón. Y además en un suspiro se acaba el concierto con una inapropiada Dambusters March que solo sirve para hacer un pequeño homenaje a Ucrania y terminar con el despido de los músicos mientras suena Cheerio de fondo, no interpretada. Ni siquiera saca ya el habitual globo gigante. Yo creo que, ya sí, hasta siempre Ian.


Primera Parte:
For a Thousand Mothers
Love Story
Living in the Past
Hunt by Numbers
Dharma for One
Clasp
Mine Is the Mountain
Black Sunday
Bourée

Segunda Parte:
Too Old to Rock'n'Roll, Too Young to Die
The Zealot Gene
Pavane
Mrs. Tibbets
Songs From the Wood
Aqualung

Bis:
Locomotive Breath
The Dambusters March



lunes, 6 de junio de 2022

Red Hot Chili Peppers, Sevilla 04/06/2022

Estadio Olímpico

+ Beck
+ Thundercat

Anthony Kiedis: Voz
Flea: Bajo, voz
John Frusciante: Guitarra, Voz
Chad Smith: Batería
Adicional Chris Warren: Teclados

No tenía yo muchas esperanzas de ver algún día en directo a los Red Hot Chili Peppers. Sentía que el tren con sus mejores momentos ya hace tiempo que lo dejé escapar y hoy día no me tiran tanto como para hacer una peregrinación a las grandes capitales de siempre o a un gran festival. Pero claro, si me dicen que vienen a mi casa, ¿me los voy a perder?. Entradas compradas en octubre el mismo día que salieron a la venta. Y menos mal que me animé, porque se agotaron.


Uno, que ha ido ya a bastantes conciertos de toda clase y condición, siempre espera que alguno de ellos sea realmente especial, que pase algo realmente único, que sea reseñado como el mejor de la gira, que toquen muchas canciones, y el de ayer noche tenía muchas papeletas para ser uno de ellos: la primera gira de estadios de los RHCP, el primer concierto de la gira, la vuelta de John Frusciante con ellos a los escenarios después de 15 años, nuevo disco con material original...pero no, parece que los californianos pensaban que lo que nos ofrecieron bien valía los casi 100 pavos que pagamos los que estábamos en la pista (zona de tiesos).


Pero bueno, voy a narrar mi experiencia y sólo la mía, que puede ser muy distinta a la de los otros casi 60.000 espectadores. Empezando por el acceso al estadio, fluido y ordenado, al menos para los que íbamos a pista, al menos para los que entramos a esa hora, la justa para ver a Thundercat, un artista que no conocía y del que tenía el erróneo convencimiento de que hacía algún tipo de funk. Pero nada que ver, más bien un soul jazzístico de lo más sugerente y que, si bien no encajaba precisamente con los gustos de la audiencia que se iba a reunir, a mí me sirvió de acompañamiento delicioso para relajarme. Y es que los momentos previos hasta que entro en un gran concierto como este y me sitúo siempre me causan cierto estrés. No aprendo. Total, que nos fuimos acercando hasta la delimitación del Golden Circle, descartando la posibilidad de poder colarnos, y encontrando a los primeros amigos. 

Y llegó pronto la actuación de Beck, del que me enteré que teloneaba a los RHCP apenas unos días antes y que me hizo sacar una sonrisa de oreja a oreja sólo con recordar el fantástico concierto que viví con él allá en el Espárrago del 2001. Con un inicio de concierto fantástico concatenando Mixed Bizness y Devil's Haircut consiguió que casi toda la audiencia presente le prestara atención en unos momentos donde la mayoría están distraídos mirando los whatsapp o haciendo selfies. Mantuvo el tirón con la maravillosa Girl y esa intro de Casio Pt1 y así hasta el final ganador de Loser y Where It's At. Genial y una justa compensación al mediocre concierto que vendría después con los Peppers. 

Foto de ROCÍO RUZ

Y bueno, vamos al turrón. hacia las 22:05 empieza el esperado show con la tradicional jam entre Flea, Frusciante y Smith. No sé si es la mejor forma de empezar un concierto pero al menos sí es algo original. Yo lo disfruto y así parece hacerlo la audiencia que está loca por empezar a saltar, justo cuando entra Kiedis y arrancan con Can't Stop. El sonido es regulero, sobre todo en la voz de Kiedis que no se entiende una mierda. Afortunadamente mejoró y a partir de Charlie a mí me pareció decente, para un recinto de estas características. He leído a gente indignadísima con el sonido y con razón seguramente. Hacia mitad del concierto fui a mear al fondo de la pista, en el gol sur, y el sonido era infame. A estos precios de las entradas, la verdad es que puede considerarse una estafa. Y soluciones hay, pero valen una pasta que, una vez más parece que no nos merecemos. 

Foto de ROCÍO RUZ

Seguimos con una alternancia de temas del último disco Unlimited Love (2022) con grandes éxitos todos de las últimas dos décadas. Nada del denostado One Hot Minute (1995) y bastantes del Stadium Arcadium (2006) con esas composiciones que se prestan a ser coreadas por todo un estadio. Hablo de cosas como Charlie, Snow, Tell Me Baby...los temas del Unlimited Love son bienvenidos en general. La gente se las sabe y se prestan al protagonismo de Frusciante y sus solos de guitarra, al que tanto se ha echado de menos. Flea no le va a la zaga y también tiene su cuota de protagonismo haciendo gala de su gran técnica en el slap en Aquatic Mouth Dance y sobre todo en Nobody Weird Like Me, la única concesión a tiempos más remotos. Un cañonazo de canción que nos reventó los oídos. 

Foto de ROCÍO RUZ

La puesta en escena es espectacular, sin llegar a los niveles de gente como U2, Rolling Stones o Muse, por nombrar unos cuantos. En el centro del escenario una gigantesca pantalla led vertical que tiene continuidad a modo de techado para finalmente parecer perderse hacia el cielo. La proyección de imágenes psicodélicas y de los propios músicos con efectos luminosos, estroboscópicos a veces, es bastante resultona y original pero con el paso de los minutos me pareció un tanto cansina. Dos pantallas grandes también y laterales sirven para ver los primeros planos de los músicos, a veces también con esos mismos efectos distorsionadores. Para nosotros, que estábamos cerca del escenario pero algo esquinados, nos venía muy bien para descansar la vista sobre las figuras reales. La realización en directo bastante acertada, salvo por los planos de Chad Smith, siempre desde la misma posición. Creo sinceramente que el tema Estadios les viene grande para lo que ofrecen, más propio de Arenas grandes. De esta forma sacan más pasta.


Con Californication llegó el mayor éxtasis colectivo hasta el momento. Se van sucediendo los temas y a menudo Flea y Frusciante se enzarzan en un pequeño duelo instrumental que deriva de nuevo en una pequeña jam que incluso derivó en un pequeño tributo a Hendrix en la forma de Hey Joe, justo antes de These Are the Ways. Los muchachos son parcos en palabras y prácticamente no se dirigen al público. Digo yo que para ser un concierto en este contexto se podían haber estirado un poco. El único que hace algunos esfuerzos es Flea pero necesita un logopeda como el comer. No hay quien lo entienda. Y cuando menos nos lo esperábamos, al menos yo, se lanzan con el Guiviragüei Nao terminando el set principal. ¿Ya?...no me lo puedo creer. Al menos los bises serán largos ¿no?...

Foto de ROCÍO RUZ

Pues nada señores. Californication ya anticipaba el principio del fin. El bis es una combinación extraña con Under the Bridge y By the Way. La primera tan pausada y la segunda tan cañera. No sé, creo que Under the Bridge hubiera encajado mejor hacia la mitad del concierto aun siendo uno de los platos fuertes y hubiera dado cualquier cosa por un bis con Suck My Kiss que, ahora viendo los setlists de los conciertos de calentamiento de la gira, observo que han tocado en alguna ocasión.

Foto de ROCÍO RUZ

Bueno, que ha estado bien, pero no espectacular. Me alegro de haber ido pero ahora sé que si lo hubiera desechado no me hubiera perdido algo importante. Suerte para los que van el martes a los G N'R.


Setlist:
Intro Jam
Can't Stop
Black Summer
Charlie
Scar Tissue
Aquatic Mouth Dance
Snow ((Hey Oh))
Nobody Weird Like Me
Whatchu Thinkin'
Hey
Tell Me Baby
Here Ever After
Californication
These Are the Ways
Soul to Squeeze
Give It Away
---
Under the Bridge
By the Way

lunes, 14 de marzo de 2022

Cuarteto Fuerte, Sevilla 12/03/2022

Assejazz

Bernardo Parrilla: Saxo Alto

Javier Ortí: Saxo Tenor

Juan Miguel Martín: Bajo

Fernando Caro: Batería

Espectacular, impresionante, maravillosa...todos los adjetivos se quedan cortos para describir el magnífico espacio que es la nueva sede de la asociación Assejazz. Ha sido un trabajo duro pero finalmente es una realidad y debemos congratularnos y felicitar al máximo responsable, Javier Delgado, por el logro de convertir un salón de celebraciones en un oasis para los amantes del jazz y la música en general, en un entorno poco atractivo pero muy accesible. Evidentemente no todo el trabajo ha sido suyo y seguro que se ha partido el lomo mucha gente a la que no conozco. Por mi parte, desde la comodidad del salón de mi casa, he contribuido como muchos otros poniendo mi granito de arena en el crowdfunding y eso hace que en cierto modo también me sienta partícipe. El local tiene una acústica increíble, es cómodo, espacioso. Hay también un pequeño bar y se sirven incluso algunas comidas. ¿Qué más se puede pedir?...pues empezar a disfrutarlo, como así ha sido con Cuarteto Fuerte, un combo al que tenía muchas ganas de disfrutar en directo.

Una banda sin instrumentos armónicos no podía más que descargarnos una suerte de free jazz pero, lejos de temas estridentes y poco amigables, su repertorio está repleto de composiciones cortas, amenas, innovadoras que, unidas a la maestría instrumental de los intérpretes, la calidad de la sala y el acogedor ambiente, me hiciero pasar una deliciosa velada esa fría noche de sábado. Casi todo el material interpretado es original del bajista, Juan Miguel Martín y contenido en sus dos discos publicados hasta el momento, Cuarteto Fuerte (2019) y Últimeit (2021), pero no faltaron arreglos de piezas ajenas y poco habituales de gente como Monk, Jimmy Weinstein e incluso Morricone.

Los temas no son muy largos, entre cuatro y seis minutos como mucho, alternando entre suaves baladas y ejecuciones muy dinámicas. Siempre con un colchón rítmico de la mano del bajo y la batería y siempre con un protagonismo alterno de los saxos alto y tenor. Por momentos me evocan a un John Zorn contenido y por momentos a un Ben Webster susurrante. Da igual, yo no sé mucho de música, pero desde luego me está gustando mucho. A destacar, para mi gusto Perros Fuertes del primer disco y Excrecencia de la Evidencia del segundo. También me gustó mucho el dueto de saxos de Castle Bravo y cómo disfrutaron de Il Giardino Delle Delizie de Morricone, para finalizar con un estándar inmemorial como Stars Fell On Alabama porque sí, si quieren también interpretan estas composiciones como ángeles.

Repetorio:

Borbones bolivarianos

Cornucopia

Sedimentos de pena

Perros fuertes

Els demacrats

Una mala noche (muerte en vida)

Excrecencia de la evidencia

The Drone

Castle Bravo

Il giardino delle delizie

Hola, ¿qué tal estás?

Malpartido

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Stars Fell On Alabama


martes, 8 de febrero de 2022

Los Enemigos, Sevilla 04/02/2022

Sala Custom

Josele Santiago: Voz, Guitarra
Fino Oyonarte: Bajo, Voz
Chema "Animal" Pérez: Batería, Voz
David Krahe: Guitarra, Voz

Ya no recuerdo, la memoria me falla, cuándo fue que estaba previsto el concierto de Los Enemigos en la Sala Custom. Llegó la pandemia y todo se fue al carajo: retrasos, cancelaciones…prácticamente dos años hemos tenido que esperar para verlos y que nos presentaran su último disco Bestieza (2020). ¡Y qué presentación!...nada menos que ocho temas del disco sonaron la otra noche. Ninguno del Vida Inteligente (2014), disco que parecieran haber olvidado totalmente. 

¡Ah, Los Enemigos!. La Vida Mata (1990) me caló profundamente en unos tiempos en los que pensaba que no había nada mejor que el blues de Eric Clapton y el rock sinfónico de Pink Floyd. Me hizo salir de cierta inopia en la que renegaba del rock patrio. Creo que fueron fundamentalmente ellos los que hicieron que me abriera de brazos a gente como Ilegales, Siniestro Total, 091. No veas cómo lamento no haberme gastado las pocas pelas que tenía en aquellos tiempos para ir a verlos al Fun Club (el mismo Josele rememoró aquellos tiempos en la Alameda cuando interpretaron Desde el jergón) pero al menos para mí queda el concierto de despedida de la Riviera hace ahora casi 20 años. 


Pero bueno, vamos al lío. El concierto arranca cómo no con el Bestieza que vamos a presentar esta noche y el tema Mar de sendas. Fue pronto que quemaron el cartucho de Septiembre, probablemente el tema más coreado del grupo y carne de bises, pero bueno, esta vez decidieron despacharlo pronto y el subidón fue tremendo nada más empezar. Salvando las distancias, es como aquella primera vez que vi a los Rolling y arrancaron el concierto con el Satisfaction. Aun con la resaca de Septiembre continúan en lo más alto con esa versión magnífica de Señora de Serrat. El sonido no era muy bueno en estos inicios del concierto y poco fue mejorando. La verdad es que dejaba un poco que desear. Nada que achacar a los muchachos encima del escenario que se les veía contentos y entregados y no paraban de decir que…¡por fin están allí tocando!…¡que qué ganas tenían!.


Ya no está Manolo Benítez y su puesto lo ocupa David Krahe. No sabría decir a ciencia cierta si ganamos o perdemos, al menos en la actual etapa del grupo, pero sí puedo decir que acaparó mi atención su figura más de lo que en anteriores ocasiones lo ha hecho Manolo Benítez. Quizás sea por la novedad, no lo sé, pero desde luego que su aportación al sonido del grupo es más que valiosa. Continúan tocando las bestiezas y a cada rato uno de esos temazos que te hacen cantar hasta desgañitarte: Me sobra carnaval, Brindis, Esta mañana he vuelto al barrio…dice Josele que le gusta el concepto de bestieza (yo he tenido que buscarlo en Google) y desde luego que es así, como atestigua la tripleta con la terminan de rendir pleitesía a su última criatura con La ofensa, Océano y la pegadiza Siete mil canciones.


A partir de aquí y hasta el final, todo es ya una sucesión de temas inmortales grabados a fuego en nuestra memoria, repartidos entre la traca final y dos bises. Yo hubiera dejado fuera Todo a cien, que nunca me gustó mucho no sé muy bien por qué, y me hubiera gustado haberme ido contento Por la sombra.


En fin, noche deliciosa, de las que ya tenía ganas de disfrutar después de tantas restricciones. Con Los Enemigos y con Amigos del Alma…qué buen rato. 

Repertorio:
Mar de sendas
Septiembre
Señora
Vendaval
Me sobra carnaval
Yo, el Rey
Brindis
Menos que un perro
No se lo cuentes
Esta mañana he vuelto al barrio
Hey Judas
Sacrilegio sideral
Desde el jergón
Miedo
La ofensa
Océano
Siete mil canciones
John Wayne
Complejo
La cuenta atrás
---
Quillo (he vuelto a nacer)
El gran calambre final
Dentro
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Todo a cien
Paracaídas


sábado, 14 de agosto de 2021

Universo John Zorn

 Para mí hay un antes y un después del concierto de John Zorn con Electric Masada el viernes 4 de abril de 2008 en el Teatro Central de Sevilla. Sinceramente no estaba preparado para lo que iba a presenciar. De casualidad había llegado a mis manos un disco delicioso como The Dreamers (2008) que me fascinaba cada día más por todo: su artwork, la cuidada edición, su mezcla imposible de estilos; desde la música surf, pasando por jazz, jazz-rock...el palpable virtuosismo de una serie de músicos que no conocía de nada: Marc Ribot, Joey Baron, Trevor Dunn...¡un momento!...Trevor Dunn sí que me suena, ¿no era este el de Mr. Bungle?...sí, así es, colega de Mike Patton que tanto me gusta. Coño, ¡pero si a ambos los vi en Roskilde 2005 con esa formación que se hacía llamar Fantômas y que durante una hora de concierto me tuvieron preguntándome que cojones era lo que estaba pasando encima del escenario!. 

Bueno, sigamos, el caso es que dentro del programa del extinto festival de Jazz viene del Sur se anunció el concierto de engañoso título de John Zorn - The Dreamers. Ya está. Lo vi claro. Viene a presentar este disco que tanto me está gustando. No podía desaprovechar la oportunidad y allí me presenté ese viernes acompañado de mi mujer y mi buen amigo Iván, compañero de tantas aventuras. En la entrada a la sala nos dan una octavilla donde detallan el programa y ahí ya no hay rastro de The Dreamers, sino John Zorn: Electric Masada - Essential Cinema. Mmmm...veo los nombres de los músicos y son los mismos que The Dreamers salvo alguno mas, una tal Ikue Mori. Bueno. No sé qué será eso de Electric Masada. Se apagan las luces y...se proyecta en una pequeña pantalla una serie de películas mudas a cual más surrealista y experimental. La banda, completamente a oscuras, interpreta una música que se ajusta perfectamente a la imagen proyectada. Reconozco a Zorn en la oscuridad dando instrucciones aquí y allá. En general toda la banda está tocando a la vez pero a veces el combo se reduce a unos cuantos de los músicos. De hecho, en una ocasión, se van todos y sólo queda en el escenario Ikue Mori que interpreta la música en lo que parece un ordenador portátil, con Zorn sentado a su lado haciéndole señales. Tampoco sé muy bien esta vez lo que está pasando en el escenario pero me gusta. En la oscuridad releo el panfleto y habla de "cinco filmes de cine experimental que van desde la laboriosa e inspirada obra de Harry Smith Tin Woodsman's Dream a la alucinada no-narratividad de Ritual in Transfigured Time de Maya Deren".

Uf, ha sido una experiencia increíble, pero lo mejor está por llegar. Tras un breve descanso vuelve toda la banda al escenario y entramos en las montañas de la locura, desatándose un estruendo difícil de soportar por momentos. Se intercalan momentos de cacofonía total con remansos acústicos deliciosos. Ya con toda la iluminación del teatro podemos ver con nitidez a ese conjunto de siete músicos perfectamente ubicados en torno al maestro de ceremonias Zorn que, ataviado con pantalones de camuflaje y camiseta amarilla, un pie en el suelo y otro en la silla, intercala estruendosos soplidos a su saxo alto con indicaciones con las manos a todos y cada uno de los músicos que tienen todos los ojos clavados en el jefe, tocando sus respectivos instrumentos sin mirarlos ni siquiera de reojo. Aun pienso que en cualquier momento van a interpretar algún tema del disco que me llevó a ese concierto pero no, son otros temas, a veces dispares unos de otros pero todos con cierto elemento común, cierta escala musical que los hace a todos distintos pero similares a la vez. No fue hasta mucho después que entendí todo. Lo que estaba viendo era una reencarnación del concepto Masada, la más descomunal obra del más descomunal de los compositores contemporáneos. Es difícil asimilar la magnitud de esta deriva compositiva de John Zorn, con mas de 500 temas repartidos en lo que llaman los tres libros de Masada, e interpretables por multitud de formaciones distintas. Lo que estaba presenciando era Electric Masada, quizás la más espectacular de todas ellas. Sin solución de continuidad el concierto fue una sucesión de interpretaciones de una intensidad que te dejaban noqueado, sordo, descolocado. Por momentos llegué a temer por la integridad de mi hijo en el vientre de mi mujer, embarazada de cuatro meses, sometido a esa tralla inconmensurable. Acabó el concierto y me fui a casa exhausto y no me di la oportunidad de abordar a Zorn a la salida para darle las gracias y pedirle un autógrafo. Ahora sé que no me lo hubiera dado. Tenía ganas de contar esta mi introducción en el universo Zorn y no ha sido hasta que me he leído el magnífico libro de Óscar Alarcia de título precisamente Universo John Zorn (Libritos Jenkins, 2020) que he encontrado el momento.

Después de ese concierto profundicé mucho más en John Zorn. Adquiría todo lo que se me ponía a tiro y que estuviera a un precio decente. Poco a poco fui conociendo muchas otras facetas de su obra pero cuanto más me introducía, más y más me sentía lejos de poder abarcarlo todo, hasta que uno se rinde y asume que el ritmo de producción de Zorn siempre es mayor que el ritmo de adquisición y escucha que puedo permitirme. Además siempre deseé poder poner un poco de orden y concierto en ese universo (o debería decir multiverso), saber cómo es el autor, cuál es su trayectoria, cómo puede ser tan prolífico, que cosas llevan de un punto a otro...Pues todo eso y muchísimo más es lo que podemos encontrar en las más de 550 páginas de este libro que escribe, edita y distribuye el gran Óscar Alarcia. Este libro es tan descomunal como es y se merece el protagonista del mismo. A lo largo de diez capítulos Óscar ejecuta con éxito la titánica tarea de poner en orden la trayectoria vital y musical de este genio con infinidad de información obtenida de infinidad de revistas, artículos, libros, vídeos de youtube y que, con cierta dosis de paciencia y pasión incondicional por el que lee, te permite introducirte a fondo en su mundo y disfrutar de su cronología musical, entendiendo y conociendo quién es quién y qué es qué en ese universo sólo posible cuando detrás hay un genio que como él mismo dice trabaja 24h al día 365 días año sin distracciones (entre las que incluye hijos y televisión). Un workaholic con mayúsculas que hace que el mismísimo Zappa pareciera un compositor aburguesado. Por cierto que Óscar, en varios momentos del libro, no puede evitar mencionar al bigotudo a colación de tantos elementos que podemos trazar en común en la trayectoria de estos dos genios y por el que profesa sin duda igual o más admiración.

Por concluir, creo que esta es la obra definitiva de John Zorn en español. Un obra que, como bien dice Óscar, a la hora de su edición ya está obsoleta, pero que se me antoja fundamental para cualquiera que desee tener una mínima conciencia de lo que significa el Universo de Zorn y, sobre todo, se sienta enganchado, hipnotizado, abrumado por su producción musical. Gracias Óscar por ese descomunal esfuerzo que tanto me ha enriquecido y me ha hecho disfrutar.


sábado, 17 de julio de 2021

The Jayhawks, Sevilla 15/07/2021

+ Dani Llamas

Pop CAAC, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

Gary Louris: Voz, Guitarra, Armónica
Tim O'Reagan: Batería, Voz
Marc Perlman: Bajo, Voz
Karen Grotberg: Teclados, Voz

Este ha sido mi primer concierto en condiciones desde febrero de 2020, casi un año y medio después, más de 500 días (y 500 noches). Para mí, que cargo a mis espaldas más de 300 conciertos ha sido durillo, pero visto lo visto me puedo sentir afortunado de que el mayor precio que he tenido que pagar al puto virus haya sido no asistir a conciertos en vivo. Para The Jayhawks también ha sido la vuelta a la carretera desde el inicio de la pandemia y lo van a hacer con una exclusiva gira española. Aun resuenan en mi cabeza los ecos de la vez anterior que los vi aquí en Sevilla, hace seis años, en un concierto maravilloso. El evento de esta noche tiene todos los mimbres para convertirse en una "vuelta a la normalidad" inolvidable.


Pero no fue así. El concierto me dejo un sabor muy agridulce. Problemas de sonido desde el principio, interrupción a los 20 minutos para poder arreglar un entuerto, poca química con el público y ni siquiera entre ellos...en fin, lo que parecía que iba a ser un concierto muy especial se quedó en un concierto mediocre que se salvó simplemente porque las canciones son enormes. 

Comenzó la velada con el jerezano Dani Llamas que, a solas con su voz y una fender jaguar tocó varios palos del flamenco en una propuesta que ni encajaba ni convencía con el momento. Fueron muchas las voces a mi alrededor que pedían la última. Fueron pocos los que retuvieron la atención que reclamaba con unas canciones de temática profunda y en español. No le resto mérito al muchacho pero la verdad es que yo estaba más pendiente de la cola para pedir una cerveza. 


A las 23:00 puntuales aparecieron por fin los Jayhawks con la imprescindible I'm Gonna Make You Love, el tema con el que creo comienzan todos sus conciertos y que irremediablemente te da un subidón de alegría. Empezamos bien y continuamos mejor con Waiting for the Sun del maravilloso Hollywood Town Hall (1992) hasta llegar a This Forgotten Town, primer corte del último disco de controvertido título XOXO (2020). Hasta hace bien poco no he sabido que eso de XOXO significa "besos y abrazos", y seguro que con toda esa buena intención los muchachos de Jayhawks bautizaron su disco, hasta que alguien de por aquí les hizo saber que quizás no fuera un título muy afortunado. Ellos mismos se lo toman con humor. 

Hacia los veinte minutos de concierto se jodió todo. Los puntuales problemas de sonido llegaron a exasperar a Gary que pidió a su técnico que echara un vistazo a la pedalera, interrumpiendo el concierto. El resto del grupo quiso amenizar la espera improvisando un poco de jazz, un poco de funk...pero lo que me demostraron es como improvisadores son algo mediocres y no supieron ofrecernos nada medianamente interesante. Como la cosa iba pa largo, mejor nos vamos p'adentro y volvemos cuando el técnico se gane su sueldo. Total, que nos tuvieron unos 10 o 15 minutos de brazos cruzados, escuchando la música ambiental. Aquí creo que al menos Gary podía haber hecho algo más y habernos obsequiado con alguna interpretación fuera de guion, con su guitarra acústica, como ha hecho desde su casa en algunos momentos del confinamiento. Cualquier cosa, mejor que escurrir el bulto y meterse al backstage. No supo o no quiso aprovechar el momento y hacer de un imprevisto una oportunidad. 


De hecho, la única salida de guion para bien fue la vuelta, una vez supuestamente solucionado el problema, para probar el sonido con Listen Joe, versión de Golden Smog. Continuó el concierto y no tardaron en aparecer los temas del aclamado Rainy Day Music (2003) del que tocaron hasta seis temas. El clímax fue subiendo poco a poco, intercalando incluso nuevas temas de XOXO, alcanzando como era de esperar el punto álgido con Angelyne y Save It for a Rainy Day. Me lo estaba pasando bien pero sentía que no me llenaba del todo. La vez anterior, en el 2015, disfruté muchísimo mas (bien es cierto que en un entorno más propicio y con una banda extendida). 

Y bueno, con la aparición de Blue y Tailspin ya se intuía que esto llegaría al final. Tras una breve despedida, vuelven para cerrar el concierto con Bad Time. ¿Ya?...¿ese es el bis?...pues parece que sí. Imagino que había que acabar a una hora concreta y la interrupción técnica nos restó canciones del repertorio. En fin, qué le vamos a hacer. Un concierto sobre el que había puesto muchas expectativas y que no vi colmadas. 

Setlist:
I'm Gonna Make You Love Me
Waiting for the Sun
Trouble
This Forgotten Town
Listen Joe
The Man Who Loved Me
Living in a Bubble
Tampa to Tulsa
All the Right Reasons
I'd Run Away
Across My Field
Smile
Angelyne
Two Hearts
Save It for a Rainy Day
Everybody Knows
Stumbling Through the Dark
Dogtown Days
Backwards Women
Blue
Tailspin
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Bad Time