jueves, 9 de mayo de 2019

Bob Dylan with his Band, Sevilla 03/05/2019

FIBES

Bob Dylan: Voz, Piano, Armónica
Charlie Sexton: Guitarra
Tony Garnier: Bajo
George Receli: Batería
Donnie Herron: Steel, Banjo, Violín

No soy psicólogo ni pretendo serlo. No sé decir qué puede pasar por la mente de Dylan para justificar ciertas posturas y actitudes. Tengo claro que las cosas valen lo que uno está dispuesto a pagar por ellas y si me gasto 160 pavos en ver a Dylan es porque quiero y puedo y no me siento engañado porque sé perfectamente el mínimo que voy a recibir, pero de verdad que no entiendo por qué el público no merece un hola y un adiós, cuando a la mayoría nos gustaría escucharlo. No estoy hablando de lanzar peroratas entre canción y canción ni decir eso tan falso de que “sois un público magnífico”, sino de simplemente hacerme saber que agradeces el esfuerzo que he hecho por venir a verte, cosa que sinceramente creo que es así y quizás me lo quiera estar diciendo con esos paseitos a lo chiquito hacia el centro del escenario. Pero el cabrón me deja con la duda.

Otra cosa que no entiendo es la persecución implacable hacia las fotos. Me parece de puta madre que en un recinto como el FIBES no dejes hacer fotos durante el concierto porque es una auténtica jodienda para los que estamos detrás, pero también me parece excesivo que ni siquiera dejes echar una foto al final, cuando ya está todo el pescao vendío. Que sí, que dicen que todo es por la música, para no desviar la atención de lo que verdaderamente importa pero creo que, insisto, después del esfuerzo que hemos hecho para venir a verte, merecemos un mínimo recuerdo fotográfico. Sería muy fácil que el propio Dylan colgara en la red un par de fotos de cada concierto, hecha por alguien de los suyos. Yo al menos me conformaría con eso. Y si la música fuera lo único, digo yo que también dejaría de actuar en festivales, donde ahí sí que ni se ve, ni se escucha, ni casi ná de ná.

Me encantan las estadísticas. No sé qué sería de mi vida sin el MS Excel. De un plumazo veo que en las cinco ocasiones que he visto a Dylan ha tocado un total de 58 canciones distintas, que las que más veces he escuchado han sido Blowin’ In The Wind, Highway 61 Revisited, Love Sick y Tangled Up In Blue, que del último concierto en Córdoba en el 2015 a este en Sevilla me ha repetido 8 canciones, que la media de canciones por concierto es de 16…bueno, la muestra en mi caso es muy pobre, sólo cinco conciertos, pero me gustan estas tonterías. Centrándonos en el último, siempre busco qué ha tenido de especial para mí. Podría hablar de Dignity, que se ha incorporado recientemente al setlist, de Like A Rolling Stone y el sorprendente giro en la parte del estribillo que me dejó totalmente descolocado, de Don’t Think Twice It’s Alright, muy intimista prácticamente a solas con el piano, pero sobre todo me quedo con el cierre de Gotta Serve Somebody, aquí convertida en un acelerado Rock’N’Roll. Y es que "Slow Train Coming", si la memoria no me falla, fue el primer disco que escuché de Dylan. Me lo prestó mi vecino Manuel, de la quinta de mi padre, y al que tengo que agradecerle haberme hecho descubrir tantas joyas. Todavía recuerdo el día que, pensando que no único que escuchaba eran coros rocieros, me abrió su mueble del salón y empezó a lanzarme cosas como "Harvest" de Neil Young, el concierto por Bangla Desh, discos de Rare Earth…contribuyó mucho a ser lo que soy, musicalmente hablando.

Todas las crónicas que he leído coinciden en que fue un gran concierto. Que lejos de ir en declive, la edad le está aportando la serenidad y lucidez de reconstruir sus canciones mejor de lo que ha hecho nunca. Si a eso le añadimos una voz de 78 años en envidiable estado de forma, una banda soberbia y un sonido excepcional…sí, creo que el concierto ha valido lo que hemos pagado. Y nos quedaran los recuerdos, un intangible que se revaloriza mientras no se pierda. ¿Sabrá Dylan decir basta?. Confío que sí. El Never Ending Tour tiene que terminar algún día, por lo civil o lo criminal.

Aquí la emotiva crónica de mi amigo Carrascus. Y aquí otra más.

Setlist:
Things Have Changed
It Ain't Me, Babe
Highway 61 Revisited
Simple Twist of Fate
Dignity
When I Paint My Masterpiece
Honest With Me
Tryin' to Get to Heaven
Scarlet Town
Make You Feel My Love
Pay in Blood
Like a Rolling Stone
Early Roman Kings
Don't Think Twice, It's All Right
Love Sick
Thunder on the Mountain
Soon After Midnight
Gotta Serve Somebody
---
Blowin' in the Wind
It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry


martes, 19 de febrero de 2019

Ilegales, Sevilla 16/02/2019

Sala Custom

Jorge Martínez: Voz, Guitarra
Willy Vijande: Bajo, Voz
Jaime Belaústegui: Batería, Voz
Mike Vergara: Teclados, Guitarra, Voz


El Rebelión Tour para en Sevilla con todas las entradas vendidas. Nadie tuvo que presentar el DNI para acceder a la sala. Estaba claro que todos habíamos nacido antes del 75. Todos vamos al concierto con la confianza de revivir esas infames veladas de la Cita en Sevilla o la Expo pero eso sí, sin porros, sin tabaco, sin pelo. Las canciones son las mismas, algunos mensajes son anacrónicos, políticamente incorrectos, y para otros, ya no hay cuerpo. Nos da igual, las canciones las tenemos grabadas a fuego y nos encanta cantarlas a gritos como si no hubiera un mañana...pero mañana llega y tendremos resaca.


Nada que ver con el señor Martínez y compañía. Para ellos, parece que no han pasado 35 años. Uniformados, camisa a rayas verticales negras y blancas, salen al escenario al son de Dance of the Knights de Prokofiev (si lo hace Muse, ¿por qué no lo van a hacer ellos?) y empieza a coger inercia un cohete que despega con No Tanta y llega a la estratosfera 34 canciones después con Destruye. No hay tregua, no hay descanso entre canción y canción. Una contundente y machacona sección de batería y bajo es la plataforma donde nuestro Wilco Johnson particular se come el micro y dispara afilados riffs de guitarra con una pose chulesca y de vueltas de todo que, para sí la quisiera, cualquiera de sus coetáneos supervivientes. Hay un cuarto músico presente que anoche, me di cuenta de que también era imprescindible.


Dos horas de concierto. A tres minutos de media por canción pues salen eso, 34 canciones. Insistía Jorge Martínez en los pocos momentos que dejó de tocar para charlar con nosotros que llegarían a las 36, pero se quedó un poco corto aunque, sinceramente, da exactamente igual. Pudimos escuchar y cantar temas de toda su discografía, desde el "Ilegales" del 83 al reciente "Rebelión" del 2018, del que se despacharon a gusto con nada menos que 6 temas. Eso está bien, me gusta que un grupo que presenta un disco toque canciones de él. Si no eres fan en plan hardcore, de los que se saben todas las canciones y de qué disco son, los temas de su último disco no te desentonan en absoluto con aquellos de cuando los 80, simplemente puede que no te suenen tan familiares.


Y es que no faltó ni una. Bueno, alguna siempre falta. Pero vean el repertorio y no me digan que no puede ser más disfrutable. A resaltar a mi juicio todos los temas de Rebelión, Ángel exterminador, Tiempos nuevos/Tiempos salvajes, Hombre solitario...qué cojones...todas sonaron de escándalo. No estuvo muy hablador el Martínez, ni siquiera habló de sus guitarras (que por cierto no cambio en toda la noche) pero se despidió con un lapidario comentario: "...mejor ser bocazas que ser murmurador"


Y con la bendición Ilegal nos despedimos hasta... 

Repertorio:
Intro (Dance of the knights)
No tanta, tonto
¡Hola mamoncete!
Ella saltó por la ventana
Suicida
Suena en los clubs un blues secreto
Agotados de esperar el fin
Todo lo que digáis que somos
Voy al bar
El norte está lleno de frío
Enamorados de Varsovia
El bosque fragante y sombrío
Chicos pálidos para la máquina
Yo soy quien espía los juegos de los niños
Si la muerte me mira de frente me pongo de lao
Ángel exterminador
Hacer mucho ruido
Mi amigo Omar
El demonio
Regreso al sexo químicamente puro
Me gusta cómo hueles
La casa del misterio
Mundo carapijo
Eres una puta
Si no luchas te matas
Soy un macarra
Tiempos nuevos, tiempos salvajes
Dextro-anfetamina
Bestia, bestia
---
Los chicos desconfían
Hombre solitario
La chica del club de golf
Odio los pasodobles
Problema sexual
Destruye
Outro (Mi vida entre las hormigas)

jueves, 17 de enero de 2019

Antonio Sánchez and Migration, Sevilla 15/01/2019

Teatro Lope de Vega

Antonio Sánchez: Batería
John Escreet: Piano, Fender Rhodes
Matt Brewer: Contrabajo, Bajo eléctrico
Thana Alexa: Voz, efectos
Chase Baird: Saxo Tenor, Ewi

La primera vez que lo vi tocar fue en Lisboa, con el Pat Metheny Group, y corría el año 2005. Desde entonces lo he seguido de cerca, viéndolo tocar varias veces más con Pat Metheny, en un clinic del Drum Fest 2013 y también en una ocasión anterior con su banda Migration. Desde luego que no pierdo la ocasión cuando se presenta porque de veras que merece la pena. Hablamos de uno de los mejores baterías del mundo y que además compone sus propias piezas y sabe llevarlas a un directo potentísimo. Y además es un tío de lo más agradable.


Mejicano de nacimiento y nacionalizado estadounidense hace bien poco, es sensible hacia el drama de la inmigración de una forma que a la mayoría de nosotros nos pilla más de lejos. Y no porque haya pasado las penurias que están pasando miles de sus compatriotas bloqueados por el enésimo muro de la vergüenza. Él mismo reconoce que ha sido muy afortunado y que ha tenido las oportunidades que no tiene la inmensa mayoría, pero al mismo tiempo se solidariza con el drama y pone lo que esté de su parte para dar voz a los desamparados, a los maltratados, a los que se les niega un futuro mejor. Parte de ese compromiso se materializa en un disco inmenso llamado "Lines in the Sand", y que nos trajo a Sevilla para nuestro deleite.


Migration es una banda sólida, que pivota en el trío Sánchez-Escreet-Brewer. Si le añadimos la deliciosa voz de Alexa dialogando con el saxo de Baird, la musicalidad nos embarga sin remedio, máxime cuando las composiciones nacen, se desarrollan, viran y reviven extendiéndose en ocasiones a 20 o 25 minutos. Y es que el setlist se reduce a tan sólo seis temas que abarcan todo el comentado álbum Lines in the Sand pero el concierto se extiende hasta casi dos horas de duración.

Comienza el recital con Travesía, con una introducción donde se escuchan sirenas, voces, gritos...el drama sobre el que se basa el disco y el concierto. A lo largo de unos 25 minutos una recurrente secuencia de notas da paso a melodías que evocan al Pat Metheny Group, para ir subiendo en intensidad impulsada por las baquetas de Sánchez e ir suavizandose con la voz y efectos de Alexa. Sin solución de continuidad se pasa a Long Road, más sosegada y dominada por el saxo tenor de Baird doblado también por la voz de Alexa, que no deja de ser un instrumento más. En este punto Antonio presenta a la banda y nos cuenta de qué va todo esto. Sin duda está comprometido con la causa y se muerde la lengua para no nombrar a quien todos tenemos en mente: el impresentable y repugnante Trump. Nos pide reflexión y solidaridad.


Emprende la banda la segunda parte del concierto con una composición que no está en el disco (¿Gojta?) que empieza con un solo de bajo de Brewer y sigue con un estridente Escreet al Fender Rhodes que la verdad es que me sacó un poco del concierto. No hay problema, porque sigue con la deliciosa Home y la angelical voz de Alexa haciendo giros sobre su propia voz grabada en el acto.
 Y nos vamos a la composición final que da título al disco, Lines in the Sand. Otros veintitantos minutos que nos cuentan la parte final de esa tortuosa travesía. Antonio está aquí que se sale. Incluso mete en una parte un ritmo de rock que parece una pequeña concesión a lo que quiso ser cuando empezó con la baquetas: parecerse a Stewart Copeland. Bueno, aquí se salen todos, pero es el final del concierto.

Hay un bis, donde se interpreta el tema que falta del disco. No se ha respetado el orden, pero quizá esté justificado para terminar con una pieza menos complicada y que nos deje a todos con cierta sensación de euforia. Su título es inquietante: Bad Hombres y Mujeres.


Gracias a ti!.