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jueves, 9 de mayo de 2019

Bob Dylan with his Band, Sevilla 03/05/2019

FIBES

Bob Dylan: Voz, Piano, Armónica
Charlie Sexton: Guitarra
Tony Garnier: Bajo
George Receli: Batería
Donnie Herron: Steel, Banjo, Violín

No soy psicólogo ni pretendo serlo. No sé decir qué puede pasar por la mente de Dylan para justificar ciertas posturas y actitudes. Tengo claro que las cosas valen lo que uno está dispuesto a pagar por ellas y si me gasto 160 pavos en ver a Dylan es porque quiero y puedo y no me siento engañado porque sé perfectamente el mínimo que voy a recibir, pero de verdad que no entiendo por qué el público no merece un hola y un adiós, cuando a la mayoría nos gustaría escucharlo. No estoy hablando de lanzar peroratas entre canción y canción ni decir eso tan falso de que “sois un público magnífico”, sino de simplemente hacerme saber que agradeces el esfuerzo que he hecho por venir a verte, cosa que sinceramente creo que es así y quizás me lo quiera estar diciendo con esos paseitos a lo chiquito hacia el centro del escenario. Pero el cabrón me deja con la duda.

Otra cosa que no entiendo es la persecución implacable hacia las fotos. Me parece de puta madre que en un recinto como el FIBES no dejes hacer fotos durante el concierto porque es una auténtica jodienda para los que estamos detrás, pero también me parece excesivo que ni siquiera dejes echar una foto al final, cuando ya está todo el pescao vendío. Que sí, que dicen que todo es por la música, para no desviar la atención de lo que verdaderamente importa pero creo que, insisto, después del esfuerzo que hemos hecho para venir a verte, merecemos un mínimo recuerdo fotográfico. Sería muy fácil que el propio Dylan colgara en la red un par de fotos de cada concierto, hecha por alguien de los suyos. Yo al menos me conformaría con eso. Y si la música fuera lo único, digo yo que también dejaría de actuar en festivales, donde ahí sí que ni se ve, ni se escucha, ni casi ná de ná.

Me encantan las estadísticas. No sé qué sería de mi vida sin el MS Excel. De un plumazo veo que en las cinco ocasiones que he visto a Dylan ha tocado un total de 58 canciones distintas, que las que más veces he escuchado han sido Blowin’ In The Wind, Highway 61 Revisited, Love Sick y Tangled Up In Blue, que del último concierto en Córdoba en el 2015 a este en Sevilla me ha repetido 8 canciones, que la media de canciones por concierto es de 16…bueno, la muestra en mi caso es muy pobre, sólo cinco conciertos, pero me gustan estas tonterías. Centrándonos en el último, siempre busco qué ha tenido de especial para mí. Podría hablar de Dignity, que se ha incorporado recientemente al setlist, de Like A Rolling Stone y el sorprendente giro en la parte del estribillo que me dejó totalmente descolocado, de Don’t Think Twice It’s Alright, muy intimista prácticamente a solas con el piano, pero sobre todo me quedo con el cierre de Gotta Serve Somebody, aquí convertida en un acelerado Rock’N’Roll. Y es que "Slow Train Coming", si la memoria no me falla, fue el primer disco que escuché de Dylan. Me lo prestó mi vecino Manuel, de la quinta de mi padre, y al que tengo que agradecerle haberme hecho descubrir tantas joyas. Todavía recuerdo el día que, pensando que lo único que escuchaba eran coros rocieros, me abrió su mueble del salón y empezó a lanzarme cosas como "Harvest" de Neil Young, el concierto por Bangla Desh, discos de Rare Earth…contribuyó mucho a ser lo que soy, musicalmente hablando.

Todas las crónicas que he leído coinciden en que fue un gran concierto. Que lejos de ir en declive, la edad le está aportando la serenidad y lucidez de reconstruir sus canciones mejor de lo que ha hecho nunca. Si a eso le añadimos una voz de 78 años en envidiable estado de forma, una banda soberbia y un sonido excepcional…sí, creo que el concierto ha valido lo que hemos pagado. Y nos quedaran los recuerdos, un intangible que se revaloriza mientras no se pierda. ¿Sabrá Dylan decir basta?. Confío que sí. El Never Ending Tour tiene que terminar algún día, por lo civil o lo criminal.

Aquí la emotiva crónica de mi amigo Carrascus. Y aquí otra más.

Setlist:
Things Have Changed
It Ain't Me, Babe
Highway 61 Revisited
Simple Twist of Fate
Dignity
When I Paint My Masterpiece
Honest With Me
Tryin' to Get to Heaven
Scarlet Town
Make You Feel My Love
Pay in Blood
Like a Rolling Stone
Early Roman Kings
Don't Think Twice, It's All Right
Love Sick
Thunder on the Mountain
Soon After Midnight
Gotta Serve Somebody
---
Blowin' in the Wind
It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry


domingo, 26 de julio de 2015

Bob Dylan and his Band, Córdoba 09/07/2015

35 Festival de la Guitarra de Córdoba
Teatro de la Axerquía

Bob Dylan: Voz, Piano, Armónica
Stu Kimball: Guitarra, Maracas
Charlie Sexton: Guitarra
Tony Garnier: Bajo
George Receli: Batería
Donnie Herron: Steel, Banjo, Violín

Cuando apenas me decido en ir a verlo básicamente con la idea de despedirme de él (seamos conscientes, 74 años, el never ending tour acabará algún día), va y se despacha con el mejor concierto que podía haber soñado. Y no precisamente por el setlist (Tempest por un tubo), sino por su voz, su impecable banda, el recinto, la compañía. Es la cuarta vez que lo veo y desde luego ha sido la mejor de todas.


Después de leer las crónicas de los amiguetes, uno se queda sin fuerzas para escribir algo más, así que las enlazo para que quien no haya llegado a ellas las disfrute. Aquí y aquí. Yo me voy a limitar a hablar de sensaciones. Sensaciones como romper a llorar cuando él pisa el escenario. Me ha pasado con otros en muy pocas ocasiones y el otro día en Córdoba fue una de ellas. No se puede contener la emoción de verle a él, in person, preparado para tocar para mi, porque así se siente, que toca en exclusiva para ti.


Sensaciones como vivir un momento inédito, cuando esa pieza que tanto te gusta y tan bien conoces te la cambia, te la reinterpreta, te la reconstruye de una forma que, que, supera a la original. Sé que es una aberración decir eso de "Tangled Up in Blue", pero así lo siento por ejemplo con "Things Have Changed". Sensaciones como ver a una banda impresionante, donde cada músico sabe que está ahí por y para él, pero que no le impide desarrollar su propia personalidad y darle a cada tema su aportación, su pequeño toque. No sé cómo ensaya y prepara Dylan su repertorio pero estoy seguro de que en todas las piezas hay algo de cada uno de sus músicos y eso se ve cuando los observas tocar. Al mismo tiempo de forma autómata y al mismo tiempo diciendo aquí estoy yo. Cuando el magnetismo de Dylan me daba una tregua, volvía los ojos hacia Sexton, Herron o Receli y, literalmente se me caía la baba.


Hola, soy Bob Dylan y vengo de vuelta de todo...sólo me queda que me den por culo y montar en globo. Cómo si no, siendo un mediocre pianista me permito imponer mis teclas sobre tan impresionante banda...y queda bien. Y ahora cojo mi armónica y me marco un solo de cojones. Impresionante. Dylan es mucho más Dylan de lo que creía, o recordaba. Y su voz, aquello de lo que todo el mundo despotrica, nos da una lección de lo que la sabiduría puede hacer con ella después de 74 años.


Sí señor, el puto amo.

Primera Parte:
Things Have Changed
She Belongs to Me
Beyond Here Lies Nothin'
Workingman's Blues #2
Duquesne Whistle
Waiting for You
Pay in Blood
Full Moon and Empty Arms
Tangled Up in Blue

Segunda Parte:
High Water (for Charley Patton)
Simple Twist of Fate
Early Roman Kings
Forgetful Heart
Spirit on the Water
Scarlet Town
Soon After Midnight
Long and Wasted Years
I'm a Fool to Want You

Bis:
Blogin' in the Wind
Love Sick

jueves, 4 de abril de 2013

Ciclo de Conferencias sobre Bob Dylan (el regreso)

¡Cómo pasa el tiempo!. Hace justo un año tuve el placer de conocer y escuchar a Joserra en su conferencia de Dylan dentro del ciclo que organiza Mario Ríos para la Universidad de Sevilla y aquí estamos otra vez de nuevo, para lo mismo, los mismos dylanianos (que no dylanitas), con las mismas ganas de echar un buen rato y aprender más de la vida, obra y milagros del maestro Dylan.


Si bien el año pasado el tema era más amplio, con un repaso a sus trabajos de la última década, en esta ocasión todo el foco se dirige a un solo disco, Tempest (11 de septiembre de 2012, qué joio). Por supuesto que no hubo tiempo de escuchar el disco entero pero Joserra bien se ocupó de ponernos “tapitas” de todos sus temas, ilustradas con bellas fotos y sobretodo, introducidas y acompañadas de sus impresiones, sensaciones y emociones, con esa pasión que pocos pueden atesorar y que por supuesto, una vez más, hizo que la hora y media pasara volando. Es Tempest un disco que gusta desde el primer día, pero que además Joserra califica o vaticina que será Obra Maestra, porque los discos de Dylan sólo pueden mejorar con el tiempo. La única diferencia es que unos corren más otros y aunque sea el último, va camino de colocarse en el top ten.

Como siempre, chorreones de placer de compartir conferencia e incluso cervecita con ya viejos amigos blogueros, otros nuevos y otros que eché de menos aunque me consta que se han despachado a gusto en las siguientes jornadas del ciclo.

A todos nos gustaría que este maravilloso ciclo sentara cátedra y pudiéramos seguir disfrutando de ponencias y ponentes de esta categoría.

martes, 17 de abril de 2012

Rememorando viejos conciertos: Bob Dylan, Málaga 17/04/1999

Plaza de Toros Malagueta

Bob Dylan: Voz, Guitarra, Armónica
Larry Campbell: Guitarra
Bucky Baxter: Guitarra, Steel
Tony Garnier: Bajo
David Kemper: Batería

Me contaba Joserra hace unos días que había visto a Dylan unas 14 o 15 veces. Que cada interpretación es una nueva creación. Lo que él nos presentó como Performing Artist. Bueno. Yo sólo lo he visto tres veces y casualidades de la vida hoy se cumplen 13 años de mi segundo encuentro con His Bobness.



Sabía que emprendería una extensa gira por España y afortunadamente pasa por Málaga (Sevilla entonces sigue siendo de segunda regional), así que no me lo pienso dos veces y organizamos la expedición. Plaza de toros, localidad de tendido. Entonces no soy consciente de que voy a ver al Curro Romero del rock (¡lo que aprendí el otro día con Joserra!). El espectáculo lo calienta un muy Dylaniano Andrés Calamaro. A pelo, con guitarra acústica, rindiendo continua pleitesía al monstruo que vendría tras él. Entre otras cosas se marcó una versión de Seven Days, si no recuerdo mal.
Se apagan las luces del coso y sale el maestro con su banda. Entonces no tengo ni idea de quienes son los que lo acompañan ni de qué repertorio me puedo esperar. Ni siquiera he oído hablar de eso del Never Ending Tour. Pero el caso es que arrancan su set con una de mis canciones favoritas de todos los tiempos: Friend of the Devil de los Grateful Dead. ¡Qué bueno!. No me costó reconocerla. Ni la siguiente. Ni la siguiente. Pero bueno, parece que me ha preparado un “Greatest Hits”. Los temazos se suceden uno tras otro si solución de continuidad. Dylan parece distante. Qué cojones, lo que está es tela de lejos. Enfrente, pero tela de lejos. Por lo menos el sonido es bueno. Los músicos son soberbios. La concentración y comunión con el jefe es total. A veces parece que se han perdido pero nada más lejos de la realidad. El perdido soy yo que me empecino en conciliar el estribillo conocido con el que canta Dylan. Pero eso es imposible. Esta versión probablemente sea inédita (performing artist). En cualquier caso como los temas son sobradamente conocidos el concierto nos está gustando mucho. Un guiri delante mía canta I Want You a un volumen brutal que tapa incluso al propio Dylan. Para devolvérsela, cuando llega Stuck Inside of Mobile le berreo al oído: “ATASCADO POR EL BLUES DE MEMPHIS, SIN PODER SALIIIR”. Me lo estoy pasando bomba y es que el repertorio es para principiantes. De Primero de Dylan, vaya. I shall Be Release, Highway 61 Revisited...no veas cómo disfruté de éstas. Después, supongo que ya en el bis, no me acuerdo, el Blowin´ in the Wind que esperaba todo el mundo y así hasta el final con una magnífica versión de Not Fade Away. Han pasado trece años, chicos, lo siento pero no recuerdo más detalles. Aporto una foto original del evento, mala como ella sola, y la entrada que guardo como oro en paño, aunque no es especialmente bonita, vaya.

Tuvieron que pasar cinco años hasta que volviera a verlo, en Santiago de Compostela. En otra ocasión caerá la crónica.

Setlist:
Friend of the Devil
To Ramona
Masters of War
Desolation Row
The Times They Are A-Changin´
Tangled Up in Blue
Don´t Think Twice, It´s Alright
´Till I Fell in Love with You
I Want You
Stuck Inside of Mobile with th Memphis Blues Again
I Shall Be Released
Highway 61 Revisited
Love Sick
Leopard-Skin Pill-Box Hat
Blowin´ in the Wind
Not Fade Away

viernes, 13 de abril de 2012

Ciclo de Conferencias sobre Bob Dylan

Ayer tarde el gran Joserra Rodrigo, cuyo blog de obligada lectura tengo enlazado por ahí al lado, participó como conferenciante y cerrando el IV Ciclo de Conferencias sobre Bob Dylan en la Universidad de Sevilla. Bajo el título de "La arruga de Bob Dylan es bella", repasó la carrera de este monstruo en el periodo que va del 2000 a la actualidad, la etapa viejuna, ilustrando su currado discurso con fotos, vídeos y anécdotas que hizo que la hora y media de la charla pasara en un santiamén. Fue una oportunidad perfecta para los neófitos para descubrir parte de la vida y obra de este genio y para los que creemos que ya hemos visto u oído todo que necesitamos de Dylan, la prueba de que estamos muy equivocados.
La verdad es que estaba más interesado en conocer personalmente a Joserra que escuchar la vida, obra y milagros de Dylan pero ambas cosas me causaron la misma satisfacción. Enhorabuena Joserra. Ha sido un placer. Mis más sinceras felicitaciones también a Mario Ríos, coordinador del ciclo, por su entrega y dedicación a un sueño personal pero que tantas satisfacciones ha regalado a los fans de Dylan que han asistido a las conferencias. Tiene sólo 22 años el joío. ¡El viejuno soy yo!.

sábado, 7 de junio de 2008

Concierto de los Mil Años de Pop Internacional


8, 9 y 10 de Julio de 1993, Estadio Riazor, A Coruña
Es increíble la cantidad de festivales que se programan este año en España. Está claro que existe una guerra abierta y que se pisotean unos a otros compitiendo por el mejor cartel y la mejor fecha. Festivales históricos como el FIB y el Festimad se están resintiendo y a duras penas sobreviven en un mercado que está a punto de colapsarse. Ya veremos quién queda.
Pero hubo un tiempo en que un festival era algo excepcional. Salvo los fijos de toda la vida, como los mencionados y el extinto Espárrago, sólo tenían lugar como parte del programa de algún evento importante. Tal fue el caso del Xacobeo 93, donde se celebró en A Coruña un festival de tres días con un cartel, en mi modesta opinión, no superado hasta ahora.
Hoy día con internet es una gozada buscar información y comprar una entrada, pero hace 15 años, de estas cosas te enterabas de casualidad. Recuerdo que un buen día nos encontramos unos carteles, en blanco y negro, fotocopiados, escritos a mano, donde se anunciaba la organización de un viaje a La Coruña (entonces no era A Coruña) para unos conciertos en julio. El precio eran 15.000 ptas e incluía la entrada para los tres días de conciertos, autobús ida y vuelta a La Coruña y estancia de tres días en un camping. El cartel incluía a Eric Clapton, Neil Young, The Kinks, Sting, Gary Moore, James Brown, John Mayall, Chuck Berry y muchos más. Cito a estos porque eran entonces, para mí y mis colegas, el gancho para arrancarnos. El viaje lo organizaba un tipo que trabajaba en los Estudios Centrales de grabación en Sevilla. “Plazas limitadas”, advertía el cartel.
Nos pusimos a reunir las pelas. A mi personalmente me supuso unas 15 horas de clases particulares para financiarme el evento. Éramos cinco: Juanjo “Precario”, “Bluesman” Joaquinito (ahora jazzman), Marcos “Forever Carrión”, el gran artista Melo Bakale y un servidor. Con la pelas reunidas fuimos al estudio y abonamos. Nos dieron un sospechoso recibo y quedamos emplazados para el día de la salida: 8 de julio a las 01:00h.
La ida.
Puntuales nos presentamos en el punto de partida en la Alameda de Hércules. Nos hicieron entrega de las entradas (en el ticket ponía “Concierto de los mil años de pop internacional”), y con más de una hora de retraso emprendimos el viaje infernal hasta A Coruña. Infernal porque son más de 1.000 km. Infernal porque no hay forma de dormir en un autobús lleno de fumetas con la música sonando a todo volumen. Infernal porque todo el trayecto el autobús estuvo haciendo ruidos raros, hasta que reventó en Salamanca y tuvimos que esperar en una gasolinera hasta que trajeran otro para continuar el viaje. E infernal porque estaba claro que llegaríamos tarde para el primer concierto.

Primera Jornada.
Finalmente llegamos a nuestro destino y tras dedicar tiempo a plantar la tienda en el camping, por fin llegamos al estadio Riazor donde un cartel anunciaba que Gary Moore y James Brown se habían caído del cartel. En su lugar actuarían Wilson Pickett y Bo Diddley. Lo de Eric Clapton fue un invento de alguien. Creo que nunca se confirmó su actuación. Con cierto malestar por los cambios, entramos en el estadio donde ya había comenzado el concierto de George Benson. Previamente había actuado Chris Isaak pero nos lo perdimos entero, aunque no lo lamentamos mucho.
George Benson.- Como ya dije, lo pillamos comenzado. Este hombre sólo lo conocía de haberlo visto en una de las sesiones del festival Leyendas de la Guitarra en el 91. Es un gran guitarrista a pesar del corte comercial de muchos de sus temas. Solíamos bromear diciendo que su música sonaba a banda sonora de peli porno. Con algún éxito que reconocimos pasamos un rato agradable.
Neil Young con Booker T. & The MG’s.- Por mi parte, una oportunidad única y desaprovechada. Me gustaba mucho Neil Young, aunque sólo conocía tres discos como Harvest, Old Ways y Freedom. Cuando salió al escenario con la banda sólo pude reconocer a Steve Cropper (también por el festival Leyendas de la Guitarra). Mi inmadurez musical hizo que pasara desapercibido la presencia en el escenario de gente como Booker T. Jones, Donald “Duck” Dunn y Jim Keltner. Con el repertorio pasó lo mismo. No pude saborear lo que me estaban ofreciendo pues no conocía muchas de las canciones. Sólo los temas de Harvest y Freedom me resultaron familiares, y por supuesto la versión de “All Along the Watchtower”. Si ese concierto lo pillara ahora…¡como cambiaría todo!. Se puede encontrar en la red una grabación en video de un concierto en Torhout (Bélgica) de la misma gira. Me sirve al menos para revivirlo.
Sting.- Con Sting fue distinto. Era fan de The Police y también conocía sus discos en solitario. Presentaba entonces su último disco “Ten Summoner's Tales” y conocía a la banda y más o menos el repertorio de un concierto en Barcelona que emitieron por TVE. En la batería estaba Vinnie Colaiuta, que mucho después conocí por los discos de Zappa, y un tal David Sancious en los teclados (que además tocaba la guitarra igual de bien). La voz de Sting deja mucho que desear pero el concierto me resultó muy satisfactorio. A destacar una versión buenísima de “A Day in the Life”.


Segunda Jornada.
Nos levantamos y al acudir a los baños del camping descubrimos que son una auténtica pocilga. Después bajamos un rato a la playa e hicimos tiempo hasta la hora de los conciertos.
The Kinks.- Joder…otra oportunidad perdida. Estaba viendo nada menos que a los hermanos Davis y yo estaba más pendiente de mezclar bien el whisky con la coca cola (¿debería decir cherry cola?). De todas formas conocía más canciones de los Kinks que lo que yo pensaba (estoy harto de buscar el setlist en Internet pero no hay forma). El concierto era a plena luz del día y aún cuando no sabía muy bien si estaban en un buen momento de su carrera, a mi me parecieron que estaban en plena forma. Me gustaron mucho.
Bob Dylan.- Con mucha expectación esperaba el concierto de Dylan. Más que nada por el halo de leyenda que lleva consigo. Por supuesto que conocía mucho de su obra. Sobre todo me gustaban el “Highway 61 Revisited” y “Bringing It All Back Home”. Era la primera vez que lo veía en directo y entonces no sabía que es un maestro destrozando sus propias canciones. Da mucha rabia no reconocer una canción suya hasta bien iniciado el estribillo. Pero él así. Es Bob Dylan y lo sabe.
Eric Burdon-Brian Auger band.- Para mi era simplemente Eric Burdon. A Brian Auger ni siquiera lo conocía (¿tercera oportunidad perdida?). Sonaron varios temas de los Animals fácilmente reconocibles y también interpretó el tema “Monterey”. Por lo demás no recuerdo mucho más. Sólo una gran voz y muy enérgico en el escenario.
Robert Plant.- Sale al escenario la voz de Led Zeppelin. Todo el mundo, incluido yo, sólo esperaba escuchar temas antiguos, y afortunadamente hizo suficientes concesiones. El repertorio prácticamente era una canción suya y a continuación una de los Zeppelin, por lo que la gente disfrutó lo justo. De la banda que lo acompañaba no recuerdo nada reseñable.
John Mayall.- Y para finalizar la jornada el padre del blues británico con la enésima formación de los Bluesbreakers. Aquí empezó a llover por lo que se deslució todo bastante. Tuvimos que refugiarnos en la grada y el cansancio hizo mella en mi, de modo que incluso pegué alguna que otra cabezada (imperdonable).


Tercera Jornada.Echamos la mañana visitando la ciudad hasta la hora de inicio de los conciertos. En esta ocasión me requisaron la cámara de fotos en la entrada.
Wilson Pickett.- Un auténtico showman el hombre de la tierra de las 1000 danzas. Con un speaker que arengaba continuamente a la audiencia, se marcó un conciertazo lleno de soul y grandes canciones. Se le veía muy en forma y llevaba una gran banda. Descanse en paz.
Bo Diddley.- Ha sido precisamente la reciente noticia de su fallecimiento lo que me ha hecho rememorar el concierto que viví aquel día y lo que me ha lanzado a escribir esta pequeña crónica del evento. Bo Diddley será un clásico y es innegable su influencia en grupos imprescindibles de la historia del rock, pero en directo es un petardo. Él mismo reconoce (reconocía) que toca su guitarra rectangular como si estuviera tocando un tambor, y así sonaba. En poco más de una hora de concierto, se limita a extender hasta el infinito sus grandes éxitos como “Hey Bo Diddley” o “Who Do You Love”, intercalando artificios como juegos de piernas imposibles, lamentables punteos pseudo-flamenquitos, y el baile estelar en el escenario de una criatura de unos tres añitos (hijo de algún roadie, supongo). En fin, lo que se dice agradecer estar viendo a una leyenda pero poco más. Al menos en mi opinión.
Jerry Lee Lewis.- Un gilipollas. Su concierto duró una media hora. Se ve que le molestaba que un cámara de la organización le filmará desde el foso delante del escenario, así que no se le ocurre otra cosa que levantarse y pegarle una patada a la cámara. La gente comenzó a corearle toda clase de improperios, así que cuando se escuchaban los insultos por encima de su propia voz, se levantó del piano y se largó, dejando a su banda tocando sola y con cara de circunstancia. Los pobres terminaron la canción, se miraron unos a otros, y evidentemente se fueron, finalizando así el concierto. Quizá este tipo de acciones las haga a propósito con el único fin de que la gente siga hablando de él, ya que hace 30 años que debía haberse retirado. En fin, gran recuerdo que guardo de él.
Chuck Berry.- Es más esperado de la jornada y un poco decepcionante, la verdad. No porque no diera un buen concierto sino porque esperaba mucho más de él. La mayoría de la gente a mi alrededor no conocía más que el estribillo de “Johnny B. Goode”, y se empeñaban en cantarlo en prácticamente todas las canciones, aunque en realidad estuviera sonando “Carol”, “Little Queenie” o cualquier otra. Hacia la mitad del concierto, Chuck Berry se acercó a la primera fila de la audiencia prometiendo que interpretaría cualquier petición que le hicieran. Finalmente parece ser que alguien le pidió que tocara “Maybelline” y así lo hizo. Nunca sabremos si estaba todo preparado o realmente ocurrió así. Creo recordar que casi al final del concierto por fin tocó el “Johnny B. Goode” que todo el mundo esperaba y con algún que otro baile del pato se despidió sin ni siquiera hacer un bis. La gente pedía a gritos algún tema más pero se limito a pegarse una carrerita estúpida por el escenario para dejar a la gente con la miel en los labios.

La vuelta.Esta vez sí que pudimos dormir en el trayecto y fue todo mucho mejor. Prácticamente no me enteré.
P.D. Nunca me ha quedado claro si lo de “Concierto de los 1000 años” era por los 1000 años de historia de la ciudad o porque las edades de los intérpretes sumaban precisamente eso: 1000 años.