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domingo, 19 de octubre de 2014

Extremoduro, Sevilla 04/10/2014

Estadio Olímpico

Roberto Iniesta: Voz, Guitarra
Iñaki Antón: Guitarra, Voz
Miguel Ángel Colino: Bajo, Voz
José Ignacio Cantera: Batería
Félix Landa: Guitarra
Aiert Erkoreka: Teclados

El concierto del sábado de los Extremoduro fue un concierto como dios manda. Quiero decir que pocos conciertos se hacen ya así, que junten todos estos ingredientes: escenografía original, presentación de temas de nuevo disco, introducción de temas inéditos, concierto largo, buen sonido, buen sitio, buen ambiente...Pero no fue el mejor que les he visto. Al menos para mí, el concierto de hace dos años fue insuperable.


Con media hora de retraso, y eso que las entradas advertían de la puntualidad del concierto, empezó a sonar la música de Platero y tú a un volumen distinto, que preparaba por fin para el inicio del concierto. Entonces un enorme container baja del tejado, entre luces y sonidos de advertencia, mientras un operario en chaleco reflectante dirige la operación. Finalmente el container vuelve a subir tras dejar en el escenario a los Extremoduro, que arrancan con una versión instrumental de Extraterrestre. Todo muy "Rust Never Sleeps", la película. A partir de aquí, la gente entregada hasta el Extremo, mientras empiezan a sonar favoritos de siempre, como Sol de invierno, de su relevo generacional, como La vereda de la puerta de atrás, y recientes, como Pequeño rocanrol endémico. El sonido es muy bueno, los temas tienen algunos nuevos arreglos y hasta nuevas estrofas, hacia la hora de concierto el Robe introduce un tema nuevo. Dice algo así como que "canta la rana debajo del agua...". Pide encarecidamente a la gente que no graben el tema, que no lo cuelguen en el youtube, para que los que van mañana al concierto no se queden sin sorpresa. Ay, Robe!...el camino de las utopías!. Acabamos la primera parte con un fragmento de lo que hace dos años se tocaron entero: el disco de "La ley innata", para irremediablemente llegar al fastidioso (para mí, no para los de las barras) descanso de media hora.


Bueno, de nuevo volvemos a la carga, con temas antiguos entremezclados con los del nuevo álbum. Suena Jesucristo García, que tanto echaron de menos muchos en la gira anterior. Suena un fragmento de la suite Pedrá, aunque no aquel con el que nos tienen acostumbrado. Suena una de las grandes favoritas, Standby con un interludio clásico que enlaza con Salir, coreada por toda la audiencia. Quedó muy potito, la verdad. Así, corriendo, pasó de nuevo una hora hasta la falsa despedida con una que no puede faltar: Ama, ama, ama y ensancha el alma.


Y para acabar, el mismo tema con el que comenzaron la gira pasada: El camino de las utopías, un nuevo clásico, esa que algunos siguen llamando El pájaro azul. Mientras suenan los últimos acordes, Robe se despide de la audiencia, en silencio, diciendo adiós con la manita, dejando a la banda finiquitar el tema para a continuación desmelenarse sin el jefe con la versión de Rocking All Over the World que tanto le gusta al Uoho. Uf, yo ya estoy cansado. Se me hace larga la traca final. Ha sido un buen concierto, por supuesto.

PRIMERA PARTE
Extraterrestre (instrumental)
Sol de invierno
Buscando una luna
La vereda de la puerta de atrás
Pequeño rocanrol endémico
Golfa
Calle Esperanza s/n
Locura transitoria
TEMA INÉDITO
Dulce introducción al caos
Segundo movimiento: lo de fuera
Cuarto movimiento: la realidad

SEGUNDA PARTE
Prometeo
Jesucristo García
Poema sobrecogido
Sucede
Mi voluntad
Pedrá (fragmento)
Standby
Salir
Puta
¡Qué borde era mi valle!
Ama, ama, ama y ensancha el alma

BIS
El camino de la utopías
Rocking All Over the World


Nuestro sexto concierto de Extremoduro. Todos en años pares. ¡Qué cosas!






domingo, 9 de septiembre de 2012

Extremoduro, Sevilla 07/09/2012

Auditorio Rocio Jurado

Roberto Iniesta: Voz, Guitarra
Iñaki "Uoho" Antón: Guitarra, Voz
Miguel Colino: Bajo, Voz
José Ignacio Cantera: Batería
¿?: Guitarra, Voz
¿?: Teclados

"El concierto comenzará puntualmente a la hora indicada"..."No permitas que nadie te joda el concierto. Si ves que alguien tira cosas al escenario o te molesta, evítalo o cuenta con el personal de seguridad"..."El personal de seguridad está para ayudarte, no dudes en consultarles cualquier cosa".


Esto, que aparece impreso en las entradas de Extremoduro para esta gira y que creo son directrices del propio grupo es la antítesis de lo que eran hace 20 años. Me permito copiar un texto que el amigo Carrascus publicó en facebook ayer mismo: "Esta noche, que los Extremoduro están tocando aquí en Sevilla, no tengo más remedio que acordarme de aquella otra vez, hace ya unos 21 años, en que nosotros les trajimos también para un concierto en la sala Rrio. Con esa sesión de Extremoduro quedé vacunado de ellos para toda la vida. Baste decir que a la hora en que el concierto tenía que comenzar, allá sobre las 9 y media o las diez de la noche, el grupo estaba todavía en Mérida. Cuando su manager nos llamó desde allí nos dijo, además, que no traían cables, ni baquetas ni no recuerdo qué más… si no llega a ser porque por allí andaba con nosotros Selu, el saxo de los Reincidentes, que tenía previsto subir al escenario con Extremoduro en una o dos canciones y que en una carrera contra reloj en mi coche nos llevó al local de ensayo de su grupo, en un pueblo cercano, donde pudimos abastecernos de todo lo que a los otros les faltaba, no sé que hubiésemos tenido que hacer… suspender el concierto a estas alturas era algo inviable. Había muchísima gente; en honor a la verdad he de decir que fue uno de los conciertos que organizamos en los que más público metimos. Pero conforme pasaba el tiempo todos comenzaban a estar desesperados por la tardanza. Creo que este concierto debe tener el récord de retraso de todos los organizados en Sevilla. Y además teníamos encima a los dueños de la sala, que veían que todos estos centenares de bebedores estaban consumiendo las cervezas y los cubatas en los bares de al lado, que eran más baratos que el del interior del local del concierto y no entraban, por lo que se estaban perdiendo las ganancias. La banda llegó a las tantas y sin prueba de sonido ni nada comenzaron el concierto. La gente, supongo que a consecuencia del cabreo por la gran espera y de la ingesta del alcohol consiguiente, estaba especialmente desmadrada. El Robe, en lugar de cortarse un poco por su falta de seriedad y colaborar en la medida de sus posibilidades, echó más leña aún al fuego lanzando desde el escenario una proclama en la que decía que a qué venían esas vallas que los organizadores habían puesto delante del escenario, si es que éramos unos nazis y unos fascistas para coartar la libertad de la gente de aquella manera; y la emprendió a patadas con unas vallas que estaban allí para protegerle a él y a los otros músicos de la marabunta, tirándolas y convirtiéndolas así en algo muy peligroso para los espectadores, debido a que las patas quedaban apuntando hacia arriba como si fuesen unas ominosas lanzas. Al poco rato de comenzar la banda a tocar la sala se quedó muda y a oscuras; algunos de aquellos cafres habían cogido a otro de los espectadores y habían lanzado al pobre pringaíllo encima de la mesa de PA, por lo que los asustados técnicos desconectaron los equipos de sonido e iluminación. A estas alturas yo ya pensaba que al día siguiente íbamos a ser carne de titulares del ABC, pero el concierto pudo continuar. Mis compis y yo habíamos perdido ya el poco interés que nos quedaba en Extremoduro y nos fuimos a un rincón a rezar porque no pasara nada y a ahogar nuestras penas en Cruzcampo. Cuando la banda dejó el escenario y se encendieron las luces vimos el paisaje después de la batalla: barras arrasadas y saqueadas, botellas vacías e incluso rotas por el suelo, los extintores descolgados de sus sitios y vaciados sobre cualquier superficie a la que mirásemos… cuando le pagamos al manager y les perdimos de vista respiramos aliviados. Los propietarios de la sala nos pasaron unos días después la factura de los desperfectos y tuvimos que negociarla con ellos, no podíamos asumirlo nosotros todo. Apenas quedó nada para seguir invirtiendo en otros conciertos posteriores y los de la sala ya nos ponían muchos reparos para cederla de nuevo. Quizás muchos de los que asistieron a aquel concierto lo recuerden como algo épico y memorable, pero para nosotros no mereció la pena en absoluto.". Y es que el Robe tiene ya 50 tacos. Yo 40. Y la peña no está ya para desfases (algún gilipollas siempre hay, por supuesto). Sólo hay que escuchar las declaraciones del propio Robe al introducir el tema inédito que presentó la otra noche: "Yo sé que una persona como yo no debería hacer canciones aquí sentaito"..."quizás no sea lo que se espera de mí"..."pero precisamente por eso". O en A Fuego: "Ahora vamos a tocar un tema que lo compuso un tío más joven que yo....así que lo vamos a hacer un poquito más despacio, pa no cansarnos".


El concierto del viernes fue el mejor de los que le he visto a Extremoduro. Creo que la impresión puede ser unánime. Nunca antes había visto al grupo tan sólido, disfrutando tanto de su música, con un show largo, muy largo, dividido en tres partes más un bis. Fuentes cercanas al propio Robe me cuentan que estaba acojonao con esta nueva gira, desconfiado sobre su estado de forma, sobre la acogida que pueden tener los nuevos temas, sobre los sorprendentes arreglos de algunos temas clásicos, sobre lo arriesgado de una apuesta que incluye tocar (casi) integramente un álbum tan fuera de lugar como es La Ley Innata (2008). Pero ayer arrasaron. El repertorio no pudo estar más acertado, con espacio para todo. Clásicos frente a temas nuevos, tralla frente a semiacústicos. El sonido muy bueno, las luces y las proyecciones enaltecen aún más los temas, dos musicos adicionales también ayudan mucho, sobre todo los teclados. Y el público sevillano, que tiene una especial devoción para con los de la bellota radiactiva. Lleno absoluto dos noches seguidas. El que la gira empiece aquí hace que el concierto de anoche sea algo muy especial. Saber que eres el primero en escuchar ese tema nuevo, en ver ese nuevo espectáculo, en poder escribir sobre ello. Quitando los descansos, más de dos horas y media de concierto. El Robe puede estar satisfecho. Y nosotros también.


P.D.: sorpresón cuando se arrancaron con una versión rocanrolera de Me Estoy Quitando. Sin duda un homenaje al otro Robe tristemente desaparecido hace poco.

PRIMERA PARTE
El camino de las utopías (tema inédito)
Ama, ama, ama y ensancha el alma
No me calientes que me hundo
Desarraigo
Calle Esperanza s/n
La vereda de la puerta de atrás
Si te vas...
CANCIÓN NUEVA
Sucede
Ábreme el pecho y registra
Pedrá (fragmento)

SEGUNDA PARTE
Dulce introducción al caos
Primer movimiento: El sueño
Segundo movimiento: Lo de fuera
Tercer movimiento: Lo de dentro
Cuarto movimiento: La realidad

TERCERA PARTE
Cabezabajo
Bribriblibli
A fuego
Tango suicida
Me estoy quitando
So payaso
Puta

BIS
Standby
Salir

martes, 26 de mayo de 2009

Rememorando viejos conciertos: Espárrago Rock

Hubo una vez un festival llamado Espárrago Rock. Asistí a tres ediciones, cuando ya se celebraba en Jerez en lugar de Granada, y para mi fue la primera experiencia en un festival así, es decir, con las características que identifican a los festivales de la era moderna. Con ello me refiero a un festival de dos o tres días, con varios escenarios simultáneos, actividades paralelas y zona de acampada. Todo en el mismo paquete. Para mí, el festival Espárrago tenía tres virtudes fundamentales: cartel de lujo, precios populares y proximidad. En su contra, y como principal defecto: escasas infraestructuras y facilidades.

Mi primera edición, abril del año 2000, fue un desastre. Acudí bajo el reclamo de Lou Reed en el cartel, y en menor medida con el atractivo de ver a Cranberries y Skunk Anansie, pero cayó una tromba impresionante todo el fin de semana y suspendieron el festival antes de las últimas actuaciones del sábado. En definitiva no vi a nadie de los que me había propuesto, me puse de barro hasta las cejas, calado hasta los huesos y durmiendo en una tienda de campaña en un descampado que se podría declarar zona catastrófica. Reembolsaron el 50% del precio del abono lo cual fue un palo económico para la organización del cual no consiguieron recuperarse, a pesar de que hicieron lo imposible por dar continuidad al festival.

Sorprendentemente, la edición del año 2001 se anunció con un cartel todavía más espectacular y además con unos precios bastante aceptables. Con la lección aprendida, esta vez se programó el festival para julio, cuando la probabilidad de lluvia es prácticamente nula. Como cabeza de cartel, el gran Neil Young con sus Crazy Horse. Además tendríamos a Beck, Hellacopters y Placebo. Esta vez la zona de acampada la situaron en una arboleda muy, muy alejada del recinto de conciertos y no estaba nada bien habilitada y organizada. Además los árboles estaban un poco pelaos y la sombra era escasa. Respecto a los escenarios, podemos darles un aprobado. El escenario principal (no recuerdo cómo se llamaba) era bastante grande. Simple, pero grande. La zona para el público tenía una ligera pendiente natural a modo de anfiteatro, lo cual favorecía la visión desde lejos. El sonido tampoco estaba mal. En la primera jornada pude ver a unos cañeros Hellacopters y a un gran showman llamado Beck, muy lejos de aquel muchachote con guitarra acústica que tenía en mente. Aún así me gustó bastante y aún me vuelven a la memoria flashes del concierto. Pero al día siguiente vino el gran momento. Después de ver a unos insulsos Placebo, el escenario principal comenzó a poblarse de viejetes tomando posiciones. Son casi la 1:30 de la madrugada cuando empiezan a cambiar el escenario y aparecen elementos conocidos: la pedalera roja, la batería con la bandera pirata, la Old Black. Aparece el granjero Neil secundado por un gordísimo Frank Sampedro y unos también viejetes Billy Talbot y Ralph Molina. Empieza el concierto con Don’t Cry No Tears, a un ritmo más lento que la original. Le sigue I’ve Been Waiting for You que gana mucho en directo, Love and Only Love que suena con una fuerza tremenda y Piece of Crap, que nunca me ha gustado. A continuación un set con temas nuevos de su último álbum “Are You Passionate?” donde baja un poco el ritmo. En concreto se trata de Going Home, Hold You in My Arms y Don’t Say You Love Me. Esta última en particular no me parece que suene bien en directo, no así como las dos primeras. Pasamos ahora a un breve set acústico con la laureada Heart of Gold a la guitarra y la preciosa After the Gold Rush al piano. Neil Young en estado puro. Aunque debía tener ganas de caña porque rápidamente dijo que se acabó el acustiqueo y siguió con Standing in the Light of Love y Gateway of Love, también del último disco. La gente empezaba a reclamar otro tipo de material. Algún exaltado no paraba de gritar pidiendo los grandes hits, pero estoy seguro de que en nada condicionó la decisión del tío Neil cuando arrancó con los acordes de la potente Hey Hey, My My. Desde aquí hasta el final del concierto, todo fue un derroche de energía, decibelios y muchas, muchas ganas de tocar y pasarlo bien en el escenario. Al menos eso parecía y transmitía desde mi posición. Pasamos por Sedan Delivery y tras un apoteósico Like a Hurricane (con maltrato a la Old Black incluido) de al menos 20 minutos, dejan el escenario para volver en un bis insuperable: Rocking in the Free World y Powderfinger. Hasta aquí ya hubiera sido un concierto inolvidable, pero todavía nos obsequió (son las 3:30 de la madrugada) con un segundo bis: tras la tempestad, la relativa calma de la espeluznante Tonight’s the Night, y un broche de oro totalmente inesperado con la decadente Roll Another Number (for the Road). Con este concierto, y en mi humilde opinión, el Espárrago Rock tocó techo.

En la edición del año 2m2, con la misma infraestructura cutre de siempre, me lo monté de otra manera e iba y venía cada día sin pernoctar allí. En la primera jornada pude ver a los siempre buenos Tabletom, con un pasadísimo Rockberto. A los decepcionantes Dover, en la cima de popularidad y antes de sus experimentos dance. A los atractivos Garbage con una simpática Shirley Manson que se metió al público en el bolsillo. Y a Iggy Pop, que no sólo se metió al público en el bolsillo sino que subió a media audiencia al escenario para horror de la organización. Sin sus Stooges, la iguana derrochó energía y locuras sobre el escenario, a su edad y sin menoscabo de la calidad musical. Al día siguiente me sorprendieron gratamente Amaral. A pesar de que su música no es la que escucho habitualmente, hay que reconocer que Eva es una cantante excepcional, que unida a una música bien ejecutada, comercial y con unas letras a descubrir, te hacen pasar un buen rato. Lo del guitarra Juan Aguirre pues…habría que ponerle remedio. Y tras la ñoñería…la salvajada de Extremoduro. Y digo salvajada por lo salvaje de la audiencia, porque ellos son unos señores en el escenario, por mucho pelo largo, descamisado y tonterías provocadoras que suelte el Roberto por la boca. Es imposible estar cómodo en un concierto de Extremoduro con tanto becerro alrededor que cree que hay que estar fumao, borracho y golpeando al de al lado para poder seguir la música. Con lo buenos músicos que son y las obras maestras que tienen en su discografía, es un pena no poder disfrutarlos como me gustaría. Con el magnífico y recién estrenado “Yo, minoría absoluta” despacharon un arranque bestial con A Fuego y un final apoteósico con Ama, Ama, Ama y Ensancha el Alma. Entre medias, grandes canciones de toda su discografía y un innecesario y pesado interludio entre las dos partes del concierto.

Y hasta aquí mi experiencia en el Espárrago Rock. Los puristas reniegan de la etapa jerezana y hablan con añoranza de la etapa granadina, pero creo que el salto era necesario para convertirse en un festival de primera línea, aunque el nombre de “Espárrago” ya no tuviera ningún sentido. Lástima que fracasara. Hubo al menos una edición posterior pero el bajón de nivel en el cartel era alarmante, hasta que finalmente se extinguió. Una verdadera pena quedarse sin un festival como éste y más siendo del sur.