lunes, 4 de mayo de 2009

Rememorando viejos conciertos: Johnny Winter, Sevilla 04/05/1993

Auditorio Municipal Prado de San Sebastián

Johnny Winter: Guitarra, Voz
Jeffrey Gangz: Bajo
Tom Compton: Batería

Mucha ilusión me hizo saber que Johnny Winter vendría a Sevilla. No tardé en sacar la entrada, que me costó 2.000 ptas y llevaba impreso el número 000005. El lugar: el extinto Auditorio Municipal del Prado de San Sebastián. Un sitio cutre donde los haya pero lo mejor que teníamos en aquella época. El show lo abrirían la Blues Band de Granada y la posiblemente mejor banda de blues que ha habido en España: Caledonia Blues Band.
El día del concierto amaneció lluvioso y se amenazaba con la suspensión. Algunas voces apuntaban a que el motivo más bien era la escasa venta de entradas, y me lo creo visto lo visto el año anterior con los Guns N' Roses, pero finalmente se celebró con un aforo de público más que decente. Tras el calentamiento de las blues bands regionales, salió al escenario el power trio formado por un delgadísimo Johnny Winter flanqueado por Jeffrey Gangz al bajo y Tom Compton a la batería. Al cinto, su ridícula Lazer que parece de juguete, pero lo suficientemente liviana como para aguantar el peso sobre el esquelético Winter. Sólo en una ocasión se colgó la Gibson Firebird para deleitarnos con su maestría al slide. Respecto al repertorio, gran parte de los temas de su reciente “Hey, Where’s Your Brother”. Juraría que alguna versión clásica del “Johnny B. Goode” o “Jumping Jack Flash” se marcaría también, aunque me falla la memoria. Lo que si recuerdo perfectamente es que fue un concierto bastante breve. Hora y media escasa. Pero estuvo bien, y poco más se le puede pedir a un hombre con el físico tan delicado. Hoy día sigue tocando, pero postrado en una silla y en un estado alarmante. Hay que aplaudir su fuerza de voluntad.

martes, 21 de abril de 2009

Robert Smith cumple 50 años

Hoy cumple medio siglo Robert Smith. The Cure es Robert Smith y Robert Smith es The Cure. Eso es indiscutible. ¿Y por qué me gusta The Cure?, pues porque fueron clave musicalmente hablando en mi adolescencia, porque son autores de un disco imprescindible como es Disintegration, porque cultivan el arte del vídeo musical, y porque pocos artistas me han obsequiado con un directo tan honesto como hicieron estos señores el 16 de julio de 2004 en Santiago de Compostela.
La verdad es que con 50 años, más gordo y más arrugado, mantener esa siniestra imagen de melena cardada y labios pintados como si se hubiera restregado un chorizo por los morros, puede resultar un poco payaso. Pero es su imagen, su personaje, y así quiero verlo siempre hasta que se jubile.
Sirva de homenaje este descojonante sketch.

domingo, 19 de abril de 2009

Jazz viene del Sur

Con este nombre se celebra todos los años por estas fechas un ciclo de Jazz en el Teatro Central de Sevilla. El programa habitualmente no hace honor al nombre del ciclo pues uno tiende a pensar que se trata de Jazz hecho en el sur y con acento del sur. Sin embargo, aunque suele haber algún acto en esa línea, los cabezas de cartel son artistas que nada tienen que ver con nuestra tierra. En cualquier caso, lo que importa, al menos a mi, es que es una buena ocasión de disfrutar de buenos intérpretes a un precio muy asequible y en un escenario magnífico como es el Teatro Central. Además, después de los conciertos, hay jam session en el bar del teatro.
Fue el turno anoche del cuarteto de John Surman. Este maestro del saxo soprano y barítono (qué instrumento más maravilloso) se presentó acompañado de sus viejos compañeros John Taylor al piano, John Marshall (ex Soft Machine) a la batería y John...digo...Chris Laurence al contrabajo. La música de John Surman nada tiene que ver con el Jazz norteamericano. Se nota que casi toda su obra la ha grabado en el sello ECM. Casi podía uno sentir el frío noruego en alguna de las piezas. Aunque no siempre era así, llegando en momentos a acercarce al Latin Jazz. Intercambiando saxo soprano y barítono con toda naturalidad, dejando espacio para el diálogo del resto de los componentes del cuarteto, especialmente a John Taylor, amenizando la velada con las introducciones de cada tema, todo aderezado con una sólida base rítmica, se marcó un buen concierto que fue de menos a mas, extendiéndose hasta casi dos horas que no se me hicieron para nada largas. Despedimos Jazz viene del Sur hasta el año que viene, espero. Próxima cita: Festival de Jazz de la Universidad de Sevilla. Ya os contaré.

viernes, 27 de marzo de 2009

Bootlegs

O lo que antiguamente llamábamos “piratas”. Piratas porque se editaban sin el consentimiento del autor. Piratas porque alguien diferente del autor hacia un negocio redondo. Y piratas porque en muchas ocasiones el sonido era de lo más sucio.
Hace muchos años, estas grabaciones eran la única manera de escuchar ese concierto especial, ese tema inédito, esa versión, esa colaboración. Hoy día, con las reediciones de CDs y extras de DVD, casi todo ese material está disponible con una alta calidad, pero entonces las fuentes eran grabaciones penosas que obtenías de emisiones de radio, o ediciones ilegales (casi siempre italianas) de fea presentación e información nada fiable. Estas grabaciones a menudo las conseguías en ferias de discos, mercadillos o a través de venta por correo, y corrías un enorme riesgo sobre la calidad del producto. Recuerdo que en una ocasión compré por correo y a 900 ptas una grabación de un concierto de los Zeppelin. Cuando recibí el paquete con un mísero casete TDK sin carátula, ni setlist y con una calidad de sonido infumable se me quedo una cara de tonto que sólo pude mitigar tirando la cinta a la basura y ocultando todas las pruebas de la estafa. Por otra parte también corrías el riesgo de comprar bajo otro título el contenido que ya tenías, y a menudo con peor calidad. Hubo un tiempo sin embargo que en cualquier tienda de discos encontrabas unas ediciones super curradas de una distribuidora llamada “The Swingin' Pig Records”. Habitualmente eran carpetas dobles o cajas, con información fiable y grandes fotos, aunque prescindían de libretos, y los vinilos solían ser de colores. Me agencié varios títulos de aquellas ediciones. Lástima que mi economía no me diera para más.
La postura de los propios autores ante el fenómeno del pirateo ha sido la de oficializar los bootlegs, editándolos como discos oficiales con la presentación que se merecen y un notable aumento de calidad. Ahí tenemos a Dylan con la Bootleg Series. En otras ocasiones editan los conciertos de forma exprés y los comercializan en los mismos recintos o a través de Internet, como han hecho entre otros Pearl Jam o Pixies, lo cual es una putada desde el punto de vista económico para los hardcore fans que necesitan tenerlo todo. Lo que me parece una opción un poco miserable es incluir como oficial, en un extra, alguna grabación casera sin un mínimo de calidad, como he podido ver en algún DVD de Pink Floyd o Queen sin ir más lejos. Bootlegging the Bootleggers. Rizando el rizo, Aerosmith editó su directo oficial Live Bootleg presentándolo con aspecto de bootleg, con canción perdida en el tracklist y todo.
Hoy día, con Internet, pagar por un bootleg me parece una tontería. La red está cargada de páginas que ofrecen estos bootlegs de forma gratuita. Made by fans for fans. El lema es: “No vendas esta grabación. Nunca pagues por ella”. Y me parece estupendo. Prácticamente puedes escuchar todos los conciertos de una gira actual, con una calidad más que aceptable en formato flac y renegando de compresiones tipo mp3. Hay quien los recopila todos de su artista favorito, aunque a mi me parezca una burrada. Mi interés está en simplemente escucharlos y, cuando alguno tenga un valor especialmente sentimental, hacer mi propia edición casera-profesional (los paquetes o Torrents a menudo incluyen artworks muy buenos).
Lo que no acabo de entender, tal y como está el fenómeno hoy día, es la obstinación de algunos artistas por evitar cualquier tipo de grabación en sus conciertos, teniendo en cuenta que cualquiera tiene un teléfono móvil para grabar audio y video con alta calidad. A menudo yo mismo hago pequeñas grabaciones para disfrute personal y quizá las subo a Youtube para disfrute de otros. ¿Me puede decir usted, Sr. Metheny, o alguien de su oficina, qué daño le hacen mis videos que ha ordenado retirarlos todos de la red?. ¡Qué tontería!.

jueves, 19 de marzo de 2009

La Música Contada

Para los que no la conozcan, la Música Contada es una producción malagueña ciclo de discofórum que consiste en que un invitado, habitualmente músico, hace una selección de canciones que han significado algo en su vida, y las “pincha” ante la audiencia a modo de programa radiofónico introduciéndolas e intercalando comentarios y anécdotas propias o ajenas sobre las mismas. A veces el propio artista interpreta en directo canciones y se cierra la sesión con un turno de preguntas al invitado. Se han celebrado más de 150 sesiones en distintas ciudades andaluzas y he podido asistir a varias de las que se han celebrado en mi ciudad. Quiero decir que me parece una idea extraordinaria y hasta ahora todas las experiencias han sido muy satisfactorias. Y es que, a alguien que le gusta la música, pocas cosas le gustan más que hablar de música. Y pocas cosas le gustan más que escuchar a alguien hablar de música. Y de eso trata la Música Contada, de hablar de música y de paso acercarte un poco más a ella y al invitado.
Ayer noche asistí a la sesión protagonizada por José Ignacio Lapido. En su cuidada selección musical incluía mucho blues, Byrds, Animals, Cream, Hendrix, Creedence y muchos más que nos fue presentando y comentando. En tres ocasiones cogió su guitarra, y nos obsequió con “Baby what you want me to do” de Jimmy Reed, “My back pages” de Dylan y “For no one” de los Beatles. Se nota que lo suyo no es hablar ante una audiencia sino tocar para ella, pero el hombre hizo un gran esfuerzo por hacer la sesión amena y lo consiguió. En mi opinión, lo mejor fueron sin duda sus interpretaciones. En el turno de preguntas, la inevitable “¿Volverán 091?” y otras más interesantes a las que respondió gustoso y con sentido del humor. La mayor revelación para mi: saber que este hombre, que ha trabajado con gente como Joe Strummer, se dedica ahora a hacer guiones para folletines de televisión, aunque sigue componiendo y editando discos bajo su propio sello.
Para finalizar, agradecer a la productora y al director de LMC Héctor Márquez hacernos pasar un rato tan agradable. Dicen que vuelven en octubre. Allí estaré seguro. Y ojalá continúen con esta idea durante mucho tiempo.

jueves, 12 de marzo de 2009

Ciclo de Jazz Rising Stars

Se cumplen ahora 10 años del ciclo de Jazz Rising Stars. Este ciclo financiado por la Obra Social Cajasol (antes Caja San Fernando) es una de las mejores ocasiones que tenemos los sevillanos de disfrutar de buen jazz en unas condiciones inmejorables. La mecánica del festival siempre es la misma. Siempre cuatro actos, entre enero y abril aproximadamente. Siempre actuaciones replicadas en Sevilla, Cádiz y Jerez. Siempre gratuito. Y casi siempre figuras jovenes emergentes en el panorama jazzístico, aunque a veces disfrutemos de veteranos consagrados. En las diversas ediciones a las que he asistido he podido ver a gente de la talla de Peter Erskine, Chris Potter o Charlie Hunter. Además es habitual que al finalizar la actuación el artista en cuestión monte su chiringuito y venda directamente sus CDs, dándote la oportunidad de conversar con él y, cómo no, que te firme o te escriba una dedicatoria en el libreto.

El pasado martes asistí al concierto de Sangha Quartet incluido en el programa de este año y ocurrió algo que nunca había pasado. Se suspendió. Estábamos ya acomodados en el salón de actos de la calle Chicarreros, en primera fila, cuando el encargado de seguridad nos invitó a desalojar la sala. Al parecer debió salir ardiendo algún cuadro eléctrico porque se personaron varias dotaciones de bomberos, aunque la cosa no fué a mayores. El caso es que estaban funcionando con un sistema de alimentación de emergencia y estaba más que justificada la suspensión del concierto. Una gran decepción, porque el acto del día era de los grandes. Sangha Quartet son el saxofonista Seamus Blake y el pianista Kevin Hays acompañados de Sean Smith (en el CD Larry Grenadier) al bajo y el gran Bill Stewart a la batería. Casi ná. Si no tuviera la situación familiar actual, esta noche hubiera ido a verlos a Jerez. Pero no se puede tener todo. Al menos tuve la ocasión de hablar con ellos. Mientras los bomberos evaluaban la situación, me acerqué al hall del edificio y allí estaban los cuatro con caras de circunstancias. Llevaba preparados varios libretos de CDs para que me los firmaran y me acerqué a ellos e intercambié algunas palabras. Todos muy amables, sobre todo Bill Stewart, que con una educación exquisita me atendió y me firmó todo lo que le puse por delante. Ellos mismos se aventuraban a afirmar que seguramente tocarían, pero no pudo ser. Tuve que ahogar las penas con un par de birras con los amiguetes. En fin, otra vez será. Y ojalá este magnífico ciclo se celebre al menos por diez años más.

lunes, 23 de febrero de 2009

¿Dónde está Rockberto?

Ya se ocultaba tras una maraña de marihuana en la portada del anterior disco, pero esta vez se oculta, o lo ocultan, de su trono como voz de Tabletom. Es significativo y en gran parte decepcionante que en más de la mitad de los temas del disco, la voz de Roberto sea testimonial. Entre el cada vez mayor protagonismo de los hermanos Ramírez en la voz, colaboraciones Delinqüentes y largos desarrollos instrumentales, al gran Rockberto lo están jubilando parcialmente. Esta tendencia se apreciaba cada vez más en los directos y va camino de convertir a Tabletom en algo distinto de lo que era. Ni mejor ni peor, distinto. Pero, ¿podría Tabletom subsistir sin Roberto?. Creo que no. Curioso que en el disco se alardee de "Producto 100% Tabletom". En lo musical continua la línea del anterior "7000 Kilos": complejos desarrollos instrumentales, virtuosismo, letras de Juan Miguel González...conformando un disco soberbio, de los que ya no se hacen, al menos por estas tierras. Y es que Tabletom son muy grandes. Es una pena que no tengan un reconocimiento mayor como se merecen. Siempre he pensado que con una promoción como la que disfrutó en su momento el Koala, temas como "El reggae del amor", "Paco" o "El vampiro" serían un pelotazo. Pero parece que están condenados a un ámbito poco más que local aunque no les faltan fieles seguidores. Al menos mientras siga Rockberto al pie del micro.

Y ahora un poco de memoria. Conocí a Tabletom a través de un casete que me pasó un compañero en la facultad, allá por el año 92. Su descripción fué: "parecen unos catetos pero son unos músicos del copón". El disco en cuestión era "Inoxidable" y lo grabé en la cara B de una cinta compartida por "Échate un cantecito" de Kiko Veneno. Escuchaba esta cinta a todas horas y me volví adicto. Pude verlos por primera vez en directo cuando vinieron al Fun Club poco después (¿alguien recuerda la fecha exacta del concierto?) y después en varias visitas a la feria de Málaga donde son practicamente fijos todos los años, en el Espárrago, más veces en Sevilla... y es en estos conciertos donde he podido ver cómo las voces de los Ramírez cobran cada vez mayor protagonismo. La verdad es que si no te conoces las letras es imposible entender una sola palabra a Roberto en directo. Pero hay que verlos. Pocas veces puedes disfrutar de tan buenos musicazos juntos en un escenario. Y pocas veces disfruta uno tanto como berreando esas letras tan geniales y viendo a ese personaje que es Roberto González. Un gustazo.