viernes, 5 de diciembre de 2008

15 Años sin el maestro


Hizo ayer 15 años que un cáncer de próstata se llevó al posiblemente más grande músico del siglo XX. Sirva como homenaje el recordatorio de cómo lo descubrí y cómo lo sigo disfrutando hasta la fecha.

Corría el año 1988 cuando Juanjo, amigo del instituto, me habló de que había grabado en video un concierto de Frank Zappa que echaron por la tele. Juanjo es de fiar. En esos tiempos descubría muy buena música gracias a él. Pero su falta de efusividad sobre el video hizo que no me interesara demasiado. Me contaba que “la banda suena muy bien” pero que “los temas son muy raros” y además “se pone a dirigir la banda como si fuera un director de orquesta, con batuta y todo”. En fin, que pasó sin pena ni gloria. Sólo de pensar que en esas mismas fechas tocó también en Sevilla y que perdí la oportunidad…me tiro de los pelos.

Tuvieron que pasar al menos dos años hasta que llegó a mis manos material de Zappa. Mi amigo Joaquín, que empezaba entonces a interesarse por tocar la guitarra, me pasó un casete con dos discos: “Apostrophe” y “Overnite Sensation”. Recuerdo que escuchaba la cinta en las tardes de estudio y algo empezó a cosquillearme en el estómago. Tuve que dejar de escucharla mientras estudiaba; “Camarillo Brillo” no paraba de rondarme por la cabeza. Algún tiempo después me pasó un doble vinilo repleto de solos de guitarra. Nunca había visto ni escuchado nada así. Me llamó mucho la atención el título de las canciones; cosas como “But Who Was Fulcanelli?” o “Where We Ever Really Safe in San Antonio?”. No fue hasta mucho después que descubrí que en realidad se trataba de fragmentos de canciones cuyo título original no tenía nada que ver. Me resultaba duro escuchar un doble así, pero algo me hacía escucharlo una y otra vez. Este fue sin duda el punto de inflexión, pues al poco sentí la necesidad imperiosa de ir a la tienda de discos a por más. También debió ser por esta época que me enteré de la noticia del fallecimiento del maestro. Recuerdo haber escuchado algún especial en la radio. En Radio 3, supongo.

Así que me planté en la añorada Sevilla Rock, me fui a la “F” de “Frank” y empecé a ojear un montón de CDs con unas portadas la mar de originales. No tenía ninguna referencia y tuve que arriesgarme. Y el riesgo suele ser menor con una grabación en directo, así que el destino me llevó al “Bongo Fury”, a pesar de que la portada probablemente era la más horrenda de todas. La escucha en casa me confirmó que había acertado en la compra. “Carolina Hardcore Ecstasy” me enganchó desde la primera escucha, y eso que aún no sabía de qué iban las letras. Más, necesito más, y no pasó mucho tiempo hasta que volví a la tienda y me agencié “Cruising with Ruben & The Jets”. Tras la primera escucha me dije…¿qué tomadura de pelo es ésta?, por momentos pensé que no era un disco de Zappa sino de unos tal Ruben & The Jets de los años 50. No escarmentado con ello volví a la tienda y esta vez me llevé el “Weasels Ripped My Flesh”, ya en la edición de Rykodisc, con su cajita verde muy chula. Esto ya era otra cosa, aunque en principio me resultó también duro de escuchar. Ya estaba totalmente enganchado y el mono por conseguir más material era cada vez mayor. ¡Cuántas veces tuve en mis manos el hoy casi ilocalizable “Civilization Phaze III” y nunca me atreví a comprarlo!.

El primer doble que compré, “The Best Band You Never Heard in Your Life”, me emocionó de verdad. El título lo decía todo. Nunca había escuchado una banda tan tremenda y sigue siendo así hasta la fecha. Fue tal el impacto, que no paré hasta conseguir “Broadway The Hard Way” y “Make a Jazz Noise Here”, ambos de la misma gira. Particularmente siempre me han gustado las grabaciones de conciertos enteros, con una misma banda y en una misma localidad. Nadie como Zappa para tocarme los cojones en ese aspecto, sobre todo en la serie de 6 dobles YCDTOSA. Ya por entonces descubrí que incluso resultaba más barato comprar los discos directamente por correo a Rykodisc, y así fueron llegando varios directamente de Londres a mi buzón. Fue por esta época cuando conocí a mi gran amigo Iván, también zappiano hasta la médula, que me prestó muchos discos del bigotes y hacíamos pedidos conjuntos para compartir gastos.

Con la llegada de internet y el descubrimiento de El Tercer Poder (la biblia de Zappa en español), la obra de Zappa adquirió para mi una dimensión inigualable por nada o nadie de lo que había escuchado. Poco a poco fueron cayendo todos sus discos y hasta la fecha todavía me faltan por conseguir una decena de sus títulos. En una obra tan descomunal encuentras de todo y a veces resulta difícil saber dónde termina el genio y comienza la farsa. En una ocasión me pilló mi hermano in fraganti escuchando "The Chrome Plated Megaphone of Destiny". Me preguntó, textualmente, ¿esto que suena es así o es que está estropeado el disco?. Pero me gusta. Y tengo tanto que descubrir todavía que me resulta emocionante. Comparado con algunos tipos que conozco (virtualmente) no soy más que un aficionado. Además están los herederos de su legado, que hacen lo posible por explotar el filón, publicando periódicamente nuevos títulos con más o menos acierto.

Bueno, como todo lo que diga de este hombre es poco, voy a finalizar. ¿Qué hubiera podido hacer este hombre con una herramienta como internet en sus manos?. Una pena que no siga entre nosotros.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Mario, dos meses después

Hoy hace dos meses que nació nuestro niño Mario. Unos 360 biberones y otros tantos pañales después, a la vista está el resultado. Y es que no se puede ser más guapo, más espabilao, más bueno y más tó.

Five Peace Band, Málaga 17/11/2008

Teatro Cervantes. 23 Festival Internacional de Jazz

Chick Corea: Piano, Teclados
John McLaughlin: Guitarra
Christian McBride: Bajo
Kenny Garrett: Saxo
Vinnie Colaiuta: Batería

Por enésima vez toca viaje relámpago a Málaga para no perdernos un evento irrepetible (mayores barbaridades hemos hecho). En esta ocasión se trataba del nuevo proyecto de Chick Corea con John McLaughlin denominado Five Peace Band. Esto es, los dos maestros secundados por los no menos maestros Kenny Garrett al saxo, un sobradísimo Christian McBride al bajo, y el terror de las catholic girls el gran Vinnie “toco_con_quien_haga_falta” Colaiuta a la batería.

Comienza el set en plan acústico con Corea y McLaughlin interpretando a dúo el standard “Some Day My Prince Will Come”. Aquí empezamos a percibir trazos de lo que con posterioridad se desarrollará ampliamente. Y digo a percibir, que no ver, porque desde mi posición me daban la espalda. Afortunadamente solo fue el principio. Inmediatamente sale el resto de la banda e inician una enérgica composición de McLaughlin denominada “Raju”. La mano derecha de John vuela punteando las cuerdas, McBride se ha colgado un bajo eléctrico y nos da una idea de lo que sería capaz de hacer en una banda de rock, Garrett se asoma de vez en cuando y deja claro que podría ser quien manda si él quisiera y Colaiuta desconcierta a cualquiera que no lo conozca sobre si lo suyo es el jazz o el rock. A continuación se presenta “The Disguise”, una composición de Corea especialmente para esta banda, mucho más relajada que el tema anterior y donde Corea toma más protagonismo, aunque no excesivo. De hecho diría que en todo concierto es el que menos se prodiga en su instrumento. Sin prisa pero sin pausa viene ahora otra composición de McLaughlin “New Blues Old Bruise” que nos conduce a la joya de la noche: la suite “Hymn to Andromeda” de Chick Corea (le tocaba el turno, claro). Un tema éste en varios movimientos que pasan por distintos estilos y que, sin conocerlo, al finalizar algo te dice que has escuchado algo muy grande. Habrá que revisitarlo en algún bootleg que haya por ahí. Entre bromas presentan e interpretan ahora un blues de Jackie McLean denominado “Dr. Jackle” donde McBride y Garrett literalmente se salen, para finalizar el set con “Señor C.S.”, de McLaughlin y perteneciente al álbum “Industrial Zen”, al igual que la anterior “New Blues Old Bruise”.

Tras esta pieza, se despide la 5PB para volver con un muy breve bis, donde interpretan el clásico “It’s About That Time” de Miles Davis (me consta que en otras ciudades han tocado la pieza con “In a Silent Way”), pero se ve que iban con prisas, aunque el concierto ha pasado de las dos horas. Y dos horas precisamente es lo que nos queda de camino de vuelta a Sevilla, así que no perdemos mucho tiempo, el justo para comentar el concierto con el amigo liZtero José Luis a quien tuve el placer de conocer junto a su pareja. Una saludo JL, y espero que volvamos a coincidir en otro sarao de estos.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Herbie Hancock, Sevilla 01/11/2008

Teatro de la Maestranza. Ciclo Grandes Intérpretes

Herbie Hancock: Piano, Teclados
James Genus: Bajo
Lionel Loueke: Guitarra, Voz
Gregoire Maret: Armónica
Kendrick Scott: Batería

Un año más, es el mes de noviembre cuando tenemos la oportunidad los sevillanos de ver figuras del jazz de primer orden, aún cuando el programa de los teatros Maestranza y Central están habitualmente lejos de la calidad y cantidad del vecino Teatro Cervantes malagueño, al menos en cuanto a jazz se refiere.
Aunque asegura que ha tocado en Sevilla tres o cuatro veces, es la primera vez que tengo la oportunidad de ver a Herbie Hancock. Se presentaba en el moderno y hermoso Teatro de la Maestranza con una formación poco usual, por la inclusión del armonicista Gregoire Maret, el cual tuvo el mayor protagonismo de cuantos músicos pisaban el escenario, incluido el propio Herbie. Ya lo conocía de haberlo visto en el Pat Metheny Group, mas del resto de componentes de la banda no tenía ninguna referencia.
El repertorio fue breve en cuanto a número de temas pero no así en cuanto a la duración del show, que si no me equivoco se alargó hasta las dos horas y media. H.H. comunica mucho con el público y con bastante sentido del humor, aunque los chistes a menudo sean más bien malos. Parece que el nivel de inglés de la audiencia era bastante aceptable, ya que reían las gracias en el momento oportuno. Comenzó el set con “Actual Proof”, de los tiempos de Head Hunters, dando la impresión de que que el repertorio iba en la línea funky. La cosa se calmó un poco continuando con “Speak Like a Child”, de su etapa con Miles Davis, y una composición al parecer de Wayne Shorter titulada “V” (de “Visitor” como bromeaba Hancock). En este primer tercio del concierto ya pudimos recrearnos en varias ocasiones con el virtuosismo de Gregoire Maret. Tocar un instrumento como la armónica cromática es poco agradecido en cuanto a las poses que obligaba adoptar a nuestro amigo. Por otra parte uno no puede evitar en ciertos momentos pensar en el “afilaor” del barrio.
A continuación se presenta una composición del guitarrista Lionel Loueke, denominada “Seven Teens” y que tiene su gracia en el título pues es una compleja composición en 17/4. No acaba aquí su protagonismo pues continúa con una pieza en principio improvisada donde también improvisa en la voz al más puro estilo Mike Patton. Es el turno ahora de Hancock sólo al piano en una pieza también improvisada creo. Hasta aquí el grueso del concierto, poco uniforme en cuanto a estilos y composiciones, pero lo suficientemente agradable como para que hayan pasado casi dos horas sin darnos cuenta.
Y de pronto el riff que todo el mundo reconoce. El superhit que han popularizado US3 y varios anuncios de televisión: Cantaloupe Island. Esto es apostar a caballo ganador, ya lo sé, pero me da igual. Me hubiera ido del concierto insatisfecho si no la hubiesen tocado. Es de estas canciones que podría estar sonando 30 minutos ininterrumpidamente y no me cansaría de ella. Se despiden de la audiencia, no sin antes dejar programada la intro del tema que sonaría como bis y fin del concierto: la también previsible Chameleon. Aparece Hancock con uno de esos teclados colgados que usan los teclistas para sentirse guitarristas por unos minutos. Empezamos con funky y terminamos igual. Con una sucesión de (innecesarios) “duelos” entre Hancock y el resto de instrumentistas llegamos al fin de la velada. Hasta la próxima ocasión, con otra banda distinta a buen seguro. Satisfecho.

martes, 23 de septiembre de 2008

Mario is here

Esta mañana a las 10:45 y con 3,676 Kg de peso ha nacido mi primer hijo. Se llama Mario y es rockero. Hoy es un gran día. Besos para todos/as.

jueves, 4 de septiembre de 2008

El fin de las entradas en papel


Acabo de leer una noticia en la que dice que Tom Waits ha puesto en marcha un sistema de venta de entradas en el que se prescinde del soporte físico en papel. La idea es tan simple como que compras tu entrada con la fórmula habitual (Internet o teléfono) y en ningún momento obtienes un ticket en papel, sino que una vez en el recinto del concierto te acreditas con tu DNI y la tarjeta de crédito con la que hiciste la compra. El objeto, según dicen, es acabar con la reventa, pero el sistema obliga a que debe ser el comprador el beneficiario de la entrada, es decir, no puedes regalarla o comprársela a alguien. Además si no tienes tarjeta de crédito no puedes comprar una entrada. Yo, por principio, nunca compraría una entrada de reventa, y el sistema particularmente me parece un giro de tuerca más hacia la extinción definitiva de uno de mis fetiches favoritos: las entradas de los conciertos.
La degeneración que han sufrido esos entrañables trozos de papel es lamentable. Entiendo y agradezco que las nuevas tecnologías nos permitan comprar desde la comodidad de nuestra casa la entrada para un evento en la otra punta del mundo, sin necesidad de desplazamientos ni colas. Además por lo general recibes tu entrada por correo ordinario o bien te desplazas a recogerla a los expendedores automáticos cuando te venga en gana. Hasta ahí todo perfecto. Lo triste es cuando tu ticket consiste en un miserable trozo de papel con la sosa impresión de los datos del concierto. Impresión en una tinta que además con el tiempo suele degradarse hasta desaparecer. Son particularmente horrendas las entradas adquiridas a través de Servicaixa y alcanza el grado máximo de cutrerío una entrada adquirida vía cajero de Unicaja (tu entrada no se diferencia en nada de un comprobante de saldo).
Otro asunto indignante es lo de los “gastos de gestión”. Entiendo que hay que pagar por la comodidad del servicio, lo que no entiendo es por qué una entrada de 22€ tiene 2€ de recargo de distribución y en una entrada de 78€ los gastos ascienden a 8€, además siendo el mismo distribuidor y evento. ¿Qué pasa?...¿que el sistema informático de venta es más complejo en las entradas más caras?. Lo que son unos sinvergüenzas con un morro que se lo pisan.
Y ahora es cuando me pongo nostálgico. Conservo el 99.9% de las entradas de conciertos a los que he asistido. Las tengo plastificadas para mejorar la conservación, y aunque no dispongo de un álbum adecuado para ojearlas, las tengo medianamente bien clasificaditas y me encanta verlas de vez en cuando (también las escaneé todas cuando me regalaron la impresora multifunción). Hay algunas que son bonitas de verdad; con todo ese colorido, el troquelado de autenticación, el sello holográfico. Vamos, que comparado con lo que se despacha hoy día, se te caen dos lagrimones. Pero en fin, es el progreso, y la reducción de costes (para ellos, claro), y el medioambiente, y todo eso.

sábado, 16 de agosto de 2008

Blogs

Hace poco más de cuatro meses que publiqué la primera entrada. Como digo en la cabecera del blog, la intención era tener un lugar donde recopilar algunas cosillas que escribía de vez en cuando, y que habitualmente enviaba por email a los más allegados. Estos email acababa perdiéndolos, habitualmente por causas ajenas a mi voluntad, y la verdad es que me resultaba muy triste. Como se puede comprobar casi todas las entradas se refieren a crónicas de conciertos a los que he podido asistir. Me gusta escribir estas crónicas, porque son un ejercicio de memoria fantástico, sobre todo aquellas que se refieren a eventos que ya pasaron hace mucho tiempo. Resulta gratificante recordar los detalles, rescatarlos de ese recóndito rincón del cerebro condenados a la extinción, y salvaguardarlos por escrito para la posteridad (eso espero). Cierto es que me apoyo en documentos gráficos propios y ajenos, a los que recurro vía internet, pero sobre todo son cosas que saco escarbando en la memoria. Lo cierto es que me enrollo bastante, y cuando me quiero dar cuenta llevo escritas un montón de líneas, pero es que soy un enfermo de los detalles, y me cuesta renunciar a algo. A la satisfacción propia de releer lo escrito, se une la aportación de gente que de una forma u otra ha compartido contigo esa historia y venciendo la posible timidez, dejan algún comentario que enriquece el contenido con otros puntos de vista.
La verdad es que esto de los blogs es maravilloso. Hasta ahora sólo las vacas sagradas podían hacer una reseña de un concierto, o escribir una crítica de un disco. Sin embargo ahora tenemos el marco apropiado para que cada uno de nosotros, de una manera más o menos pública y alcanzando a un público más o menos extenso, podamos expresar nuestras impresiones y experiencias. Además son opiniones escritas desde el corazón y sin ningún tipo de condicionamiento editorial o motivación económica, por lo que considero que la sinceridad y veracidad es real.
Lo peor de todo esto de los blogs, es que no puedo dedicarle el tiempo que quisiera. Y no lo digo por el volumen de entradas que publico, ya que no me autoimpongo ninguna obligación ni me siento presionado por escribir cosas y tener algo nuevo que ofrecer. Lo digo porque hay cantidad de blogs interesantes, de gente que escribe muy bien y son auténticas enciclopedias musicales. Gente que comparte sus experiencias igual que yo y me resulta gratificante leerlas, reseñas a las que además me gustaría aportar mi granito de arena con algún comentario. Y además tienen la “mala” costumbre de dejar señalado quienes son sus blogs favoritos, para que entres en ellos y continuamente descubras espacios que te gustaría ojear a diario. Ya no puedo incluir a más en mi lista de favoritos. No doy abasto.
En definitiva, que me parece fantástico disponer de herramientas gratuitas y alcance de todos, sea cual sea su nivel técnico, para compartir experiencias con el resto del mundo.

viernes, 1 de agosto de 2008

Bartolos en Escandinavia, 2ª Parte

28 junio–5 julio 2005
Bartolos: Rafa “Cameraman”, Enrique "Long Man", Paco “Very Shopping”, David “Luv Luv Luv” Anfitrión: Ole Brockhuus “Ule”

Un año después allá vamos de nuevo a invadir Dinamarca. Desde el primer día que volvimos el año pasado, prácticamente día sí, día no, ojeaba la web del festival para no perder detalle de la nueva edición. Así me fui emocionando cuando se confirmaban en el cartel gente como Black Sabbath, Green Day o Sonic Youth pero al mismo tiempo me iba decepcionando cuando no aparecía gente que me hubiera hecho mucha ilusión como REM o Iron Maiden, que también estaban de gira por Europa ese verano. De todas formas estábamos decididos a volver, aunque el cabeza de cartel fuera Alejandro Sanz. Y mira que el año pasado hubo momentos malos, con tanto barro y lluvia, sin embargo este año sería un éxito total en ese sentido. De hecho si se mira el historial del festival en la web, la edición del año anterior la etiquetan como “Rain and music all days” mientras que la del 2005 es “Music and sun”. Una vez más contábamos con la colaboración incondicional de nuestro amigo danés Ole que nos lo puso todo en bandeja. En la expedición de este año se nos une Rafa, dispuesto a inmortalizar en video todas las bartoladas.

Martes, 28 de junio
De nuevo tomamos el avión desde Málaga, creo que con el mismo horario que el año anterior, de modo que nos plantamos en Copenhague a la hora de comer. Una vez más nos recogió Ole en el aeropuerto, esta vez con su flamante Morris Minor descapotable con su volante, como no, a la derecha. ¡Qué coche más bonito!...¡y qué placer viajar en él por esas calles de Copenhague con un sol radiante!. Llegamos a nuestro piso en el centro (porque ya el piso es como nuestro) a dejar los bultos y pronto nos ponemos en marcha hacia Roskilde para el ritual del anillamiento. Además Ole trabaja una vez más de voluntario y su plan es dejar el Morris en un garaje de la zona. Nos da las llaves del Clio para que le sigamos (ya tenemos las del piso y las del coche…¿se puede ser mejor anfitrión?) y con la advertencia de “cuidado con los ciclistas”, nos ponemos en marcha hacia el festival. Una vez allí nos ponen las pulseras y de nuevo nos mezclamos con la fauna festivalera. Rafa es el nuevo, y no pierde detalle con su cámara. Este año nos hemos propuesto también hacer más turismo, así que nos pasamos por la ciudad de Roskilde a visitar la catedral y el museo vikingo. Es increíble cómo se exponen barcos y utensilios vikingos que, aunque réplicas, están al alcance de cualquiera que pase por allí, y no hay el menor signo de vandalismo ni expolio, aún cuando no hay seguridad ninguna. Me reafirmo: están más evolucionados que nosotros, al menos en ese aspecto. Ya atardeciendo nos volvemos a Copenhague. Mañana nos vamos a Malmö.

Miércoles, 29 de junio
Malmö es la ciudad sueca más cercana a Copenhague. Para llegar a ella se cruza el puente de Oresund. Este trayecto de poco más de 40 km es acojonante. El tren abandona la isla danesa entrando en un tunel, para emerger en medio del canal en una isla artificial y enfilar el famoso puente que mide unos 15 km. La vista es espectacular y realizar ese recorrido sobre una de las más grandes obras de ingeniería es emocionante. Una vez en Malmö tienes que pasar por el coñazo de cambiar de coronas danesas a coronas suecas, y ya se sabe que en los cambios siempre se pierde. Nos hacemos con un mapa de la ciudad en la oficina de turismo y allá vamos cual Pepe en Alemania. Lo primero que nos impresiona son los monumentos de la ciudad, es decir, las suecas. A los pocos minutos ya nos hacía falta un collarín para proteger el cuello. Impresionante. Además el buen tiempo ayuda. Pero bueno…no es a eso a lo que vamos…que estamos felizmente pre-casados (casi todos). Nos recorremos las calles del centro, muy animadas, y comemos en una terraza la mar de a gusto. Después nos encontramos con un parque que al rato descubrimos que además es un cementerio y nos dirigimos a una zona moderna donde la gente está tomando el sol junto al mar. Muchos se pegan chapuzones en un pequeño puerto deportivo y hay muchísimos cafés donde se estaba de escándalo. Justo al lado está casi construido un rascacielos blanco con forma de tornillo del arquitecto Calatrava. “Turning Torso” se bautizó. ¿Y qué más?...pues nos topamos con un molino tradicional, un castillo medieval, un submarino del año de la polka. Fantástica jornada.

Jueves, 30 de junio
Hoy empieza el festival, pero hasta las ocho y pico de la tarde que comienza el primer concierto de nuestra agenda, tenemos tiempo de hacer lo que nos plazca. Tras un reconfortante desayuno (no he dicho que llevamos una paletilla entera loncheada) queremos volver a visitar Cristianía. De camino volvemos a pasar por la iglesia de Nuestro Salvador que esta vez sí que está abierta al público. Subimos hasta lo más alto por una escalera infinita en forma de caracol y la vista de la ciudad es impresionante. Fotos dignas de postal. Bajando vemos que un mongolo llamado Manuel Cabral a dejado su firma grafitera en uno de los maderos antiquísimos de la iglesia. Ya en Cristianía disfrutamos de nuevo de este oasis hippylongo que luce espléndido. Vale la pena darse una vuelta por aquí. Pero se acerca la hora de abrir el festival, así que cogemos el coche que nos ha prestado el “Ule” y enfilamos hacia Roskilde. Dejamos el coche en un parking habilitado cercano al recinto del festival (por supuesto que aquí estas cosas son gratuitas y no hay gorrillas ni alimañas por el estilo) y por fin plantamos los pies, un año más, en este fantástico festival. La emoción te lleva a querer verlo todo con mucha ansiedad, así que recorremos todos los escenarios sin pararnos mucho a escuchar. Hay mucho ambiente y todo el mundo está con muchas ganas. Como veteranos que somos tenemos que enseñarle todo “al nuevo” y pronto caen las primeras Tuborg. Se acerca la hora de la primera cita importante: Sonic Youth en el Arena Stage. No es que sea un gran fan de ellos, pero tenía ganas de verlos en directo. Menos ruidosos de lo que me esperaba, se notaba que son un grupo con muchas tablas y se percibía la fuerte personalidad de cada miembro en el escenario. Me gustaron. Después tocaban unos desconocidos para mi Mastodon y me llevé una gratísima sorpresa con ellos. Hacen un buen hardcore y son buenos instrumentistas. Aunque no conocía una sola de las canciones, sonaban tan bien que te enganchaban. Nos tragamos el concierto entero. Y de propina trinqué una de las baquetas que lanzó al público el batería, Brann Dailor. Hoy también tocaban los Velvet Revolver, pero tuvimos que elegir entre ellos y los Sonic Youth. Y hasta aquí el primer día de festival. Nos volvemos (solos) en coche a Copenhague y no sin cierta dificultad conseguimos llegar a nuestro destino.

Viernes, 1 de julio
Éste va a ser el día grande del festival, de modo que no madrugamos y descansamos, porque nos espera un buen tute. Pronto cogemos el “Super Clio” y nos lanzamos a esas estupendas autopistas danesas en dirección a Roskilde. Es curioso que aún a plena luz del día y con un sol radiante, todo el mundo circula con las luces puestas, y como “donde fueres, haz lo que vieres”, nosotros hacemos lo mismo. Esta vez aparcamos en un segundo parking un poco más alejados y accedemos al recinto por una zona que no habíamos visitado anteriormente. Hay entretenimientos de todo tipo. La gente salta en una inmensa lona inflable. Alguno se apunta a un extraño reto que consiste en alcanzar la máxima altura apilando cajas de botellas y subido a ellas. Otros hacen escalada. Otros juegan al basket. No estoy seguro pero creo que esta mañana se ha celebrado la tradicional carrera nudista y tengo entendido que este año se ha acondicionado un lago para el baño. En fin, mucho más que un festival de música. Pasamos a los escenarios y nos dirigimos a ver a unas tal The Be Good Tanyas. Son tres chicas canadienses que hacen un country-folk muy melódico con unas voces muy bonitas. Una de ellas toca el banjo y otra la mandolina. Había leído que solían interpretar alguna versión de Neil Young pero no hubo suerte, aunque no faltó “In My Time of Dying”. De aquí nos fuimos a ver a Audioslave, esto es, el ex-Soundgarden Chris Cornell y los ex-Rage_Against_The_Machine Tom Morello, Tim C. y Brad Wilk. Este tipo de “Supergrupo”, no siempre cumple con las expectativas, pero en el caso de Audioslave creo que si. Chris Cornell está en un gran momento de voz y Tom Morello es un virtuoso guitarrista de una técnica y personalidad tremenda. En el setlist no faltan los tributos a las bandas de procedencia que, evidentemente, son los temas más coreados. Por cierto que todavía no he hablado de cómo suena la música en el impresionante Orange Stage. Es simplemente de una calidad y nitidez insuperable y además a un volumen brutal. De hecho, muchos usan protectores para los oídos. Casi sin finalizar el concierto nos ponemos en la cola para acceder a la zona de seguridad delante del escenario para el siguiente concierto…los más grandes del festival…Black Sabbath. Voy a hablar un poco más de la seguridad en Roskilde. Después de la tragedia en el año 2000, cuando 8 personas murieron en una avalancha durante el concierto de Pearl Jam, el asunto de la seguridad es prioritario para la organización. Aparte del habitual cacheo en los accesos, disponen delante del escenario principal de hasta cuatro zonas de seguridad separadas entre sí por pasillos. Estas zonas se desalojan y limpian tras cada concierto y sólo acceden a ellas un número limitado de personas. Si estás dentro, estarás casi en primera fila y tendrás dos líneas de contención traseras y una lateral, con lo cual el peligro de avalancha es casi inexistente. Impiden que accedas a la carrera. Si alguien se sube a los hombros de otro, inmediatamente lo mandan bajar. La vigilancia es continua y suministran todo el agua que solicites. Todos deberían tomar ejemplo de este tipo de medidas. Aún así, siempre hay aspectos que mejorar. Bueno, a lo que vamos, que está a punto de empezar Black Sabbath. Ver a este grupo en su formación original es un lujo al alcance de pocos. Ozzy tiene la voz más cascada que nunca, y suelta gallos continuamente, pero la entrega es innegable. Y que decir del gran Iommy a la guitarra; éste sí que está en plena forma. Es un guitarrista excepcional. El resto de la banda no se queda corto, y en el setlist no faltan clásicos como “War Pigs”, “Iron Man” o “Paranoid”. Fantástico. Nos volvemos al coche y… ¡sorpresa!...¡nos hemos quedado sin batería!. Algún bartolo (yo) se dejó las luces encendidas, aunque la bartolada es comunitaria por no estar todos pendientes. Joder, era imposible echarlo a arrancar empujando. Rápidamente se acercaron algunos de la organización que insistían en que debíamos llamar a una grúa y dejar de estorbar con el coche. Llamar a un grúa a las dos de la madrugada en Dinamarca con un coche prestado se me antojaba fuera de nuestro alcance. Ole no contestaba (normal, estaba trabajando en el festival). Por suerte se retiró el pesado que insistía con lo de la grúa y se acercó un voluntario que andaba por allí y nos dijo que intentaría echarnos un cable. Nunca mejor dicho, pidió a un tipo que salía con su coche que lo acercara a ponerle un biberón al nuestro. Nos salvó la vida. Gracias daneses, como quiera que os llamarais. No se nos volverán a olvidar las luces, seguro.

Sábado, 2 de julio
Tercer día de festival y quinto desde que llegamos. Hoy queremos tirar para el festival tempranito por lo que comeremos alguna guarrería allí mismo. A las 15:00 Paco nos arrastra a ver a un tal Khonnor, en el escenario Metropol. No doy crédito a lo que ven mis ojos: dos tipos con máscaras de osito detrás de unas mesas haciendo unas mezclas de lo más coñazo. Uno de ellos lleva una camiseta donde se lee “I’m not Khonnor”, evidentemente para que todo el mundo sepa a quién deben darle las collejas. Les damos alguna oportunidad más pero nos piramos al Arena a ver a Fantômas. Definitivamente no estábamos preparados, pero están Mike Patton y Trevor Dunn ahí arriba, así que hay que quedarse. Entre temas de no más de 30 segundos en algunas ocasiones y totales cacofonías vocales e instrumentales, se intercalan geniales versiones cinematográficas y temas más convencionales de todos los estilos posibles. Encerrado dentro de una batería saturada de platos y timbales estaba el gran Terry Bozzio, aunque eso no lo supe hasta mucho después cuando llegué a casa. Bueno, esto no ha hecho más que empezar y se acerca la primera cita importante del día: Foo Fighters en el Orange. Aunque no conozco la discografía del ex-Nirvana suponíamos que estaría bien, y así fue. El atrezzo del escenario era muy original, simulando amplificadores apilados y desorganizados. Hacia la mitad del concierto Dave Grohl se subió a la torre de control y siguió tocando desde allí arriba, regalando una bonita estampa para una buena foto. Ninguna versión de Nirvana, que yo recuerde. Se acaba el concierto, desalojamos la zona, y volvemos a acceder sin problemas para ver ahora a Green Day. De esta gente sí que conocemos los discos y tenemos expectación por ver cómo se portan. Para calentar el ambiente sale al escenario un gilipollas enfundado en un disfraz de conejo y botella en mano hace tonterías al son de canciones como “YMCA” de los Village People. La gracia supuestamente está en que parece totalmente borracho, aunque probablemente todo forme parte del show. Cumple su cometido, no obstante. Y ya por fin salen los chicos de Green Day comenzando con su reciente “American Idiot”. Continúan con temas de su último álbum intercalando los éxitos de sobra conocidos. El trío original llevan un segundo guitarrista de soporte, supongo que para compensar las limitaciones técnicas de Billie Joe. Hacia la mitad del concierto ocurre algo que, aunque totalmente preparado, no dejó de entusiasmarme. Resulta que Billy Joe se dirige a la audiencia y solicita a alguien que quiera tocar la batería. Miles de personas levantan la mano y suben al escenario a un elegido. Tre Cool le cede su puesto y le pide que lleve un ritmo facilón. Sin problemas. Ahora piden a un bajista. “¡Solo hay que tocar tres notas!”, advierte Billy Joe. No faltan de nuevo voluntarios y aúpan a otro de las primeras filas, le cuelgan un bajo, y Mike Dirnt le enseña las tres notas que empieza a tocar al ritmo machacón de la batería. Por último piden a un guitarra. “¡Sólo tres acordes!”, claro. Una vez más seleccionan a un tipo que verdaderamente sabía poner los tres acordes (bueno, hasta yo hubiera sido capaz). Joder, de pronto hay tres espontáneos subidos al impresionante Orange Stage delante de miles de personas tocando una canción (facilona) junto a Green Day. Estuvo muy original, aunque supongo que esta rutina la repetirán en todos los conciertos. Para finalizar la gracia y como broche de oro, Billy Joe le dice al espontáneo que puede quedarse con la guitarra, ¡que se la regala!. El tipo no da crédito y da las gracias de rodillas. Supongo que una vez en el backstage, sin testigos, le darían dos collejas y guardarían la guitarra para el próximo show. O quizás no. El espectáculo continúa y llegamos al final en un apoteósico bis con “We Are the Champions”. Esto es apuesta segura, eh?. Bueno, ya ha acabado y nos vamos corriendo a ver The Raveonettes al escenario Arena, aunque el concierto ya ha comenzado. Estamos ya realmente reventados y nos volvemos a buscar el coche. En el camino vemos a Duran Duran tocando en el Orange, pero será en otra ocasión, gracias. Esta vez el coche arranca sin problemas.

Domingo, 3 de julio
Día de puertas abiertas para los jubilados rockeros. Una vez más nos presentamos allí tempranito pues habíamos oído hablar bien de unos tal The Go! Team, que actuaban a las cuatro de la tarde en el Odeon. Caca-de-la-vaca. Parecían la versión anglosajona de los Parchís. Nos tumbamos en el césped a papear y tuvimos una charla animada con unos abueletes de la comarca. Nos relataron cómo venían al festival ya en los años 70. Entrañable y admirable. A las 16:00 nos vamos a ver a Jamie Cullum al Arena. Este chico pretende ser la versión teenager de Frank Sinatra, y la verdad es que no canta mal. Además toca el piano y la guitarra, y hace una versión de “The Wind Cries Mary” del Hendrix. En el fondo me parece un niñatillo para quinceañeras, aunque el repertorio sea de mucha calidad. Ahora me enfrento a la indecisión de ver a Brian Wilson en el Orange o quedarnos a ver Interpol en el Arena. Finalmente pasamos del chico de la playa y nos quedamos con los elegantes neoyorkinos. No estaban mal pero no recuerdo mucho más. Y colorín colorado, el festival para nosotros se ha acabado. Ya de retirada vemos en el Orange a Juan Luis Guerra con sus 4.40 (supongo). Es curioso que había muchísima gente viéndolo, a pesar de que el último día (domingo) muchos festivaleros ya están de vuelta a sus respectivos países. Buscamos a Ole para dejarle su coche y nos volvemos en tren. Ya estamos llegando al fin de la escapada, aunque aún tenemos un día y pico por delante.

Lunes, 4 de julio
Hoy toca turismo. El año pasado con la lluvia pasamos por la ciudad sin pena ni gloria, pero esta vez el sol acompaña y apetece mucho la bartolada del paseo en barquito por los canales. De entrada pensé que no valdría la pena, pero me equivoqué. Te pegan un paseo tremendo y ves zonas muy interesantes de la ciudad. Además te acercan hasta la sirenita, que el año pasado ni siquiera nos pasamos a saludarla. La audio-guía es en inglés, claro. Ya digo, una travesía muy interesante y agradable. De vuelta al muelle de Nyhavn, con todas esas bonitas casas de fachadas de colores, nos tomamos unas superbirras y almorzamos por la zona. Después algunas compras para nuestros amorcitos y poco más. Los niños salen de excursión por la noche pero vuelven pronto. Yo me quedo en el piso del “Ule” gastando muchísimos euros por teléfono.

Martes, 5 de julio
Último día. El avión una vez más sale a mediodía, así que pasamos la mañana una vez más en el centro. Son los días previos al festival de jazz de la ciudad, y en una plaza cerca del ayuntamiento un cuarteto de cuerda toca entre otras “Uncle Meat” de Zappa. Cachisenlamar que no llevo la cámara encima!. Todo está muy animado pero tenemos poco tiempo. Ole lleva a algunos en el coche y otros tomamos el tren hacia el aeropuerto. Allí nos despedimos de nuestro danés favorito y de nuevo le damos mil gracias por todo. Por cosas de los vuelos disponibles, yo viajo en un primer vuelo sólo y los otros tres bartolos en otro vuelo que sale más tarde. Nos veremos en Málaga donde yo he ido a por el coche y los espero para partir a Sevilla. Y hasta aquí la segunda entrega de las crónicas Roskilderas. Esta vez sí que tenemos muchas ganas de volver otro año, pero hasta ahora no ha sido posible y creo que no lo será en algún tiempo. ¿Habrá una tercera parte?. Estoy seguro de que sí, aunque sea entrado el domingo gratis con la tercera edad.

Balance del festival:
Asistentes: 65.000
Precio: 170 €
Lluvia: 0 l/m2
Bandas: 163
Escenarios: 7
Área Total: 1.562.482 m2

martes, 22 de julio de 2008

¡Los Beatles!...¡Qué rollo!

Pasaba yo esta tarde por la Fnac cuando me topo con tres chavalillos de entre 16 y 18 años ojeando los posters. Uno de ellos lleva una camiseta de Motorhead y los otros dos camisetas similares de grupos desconocidos para mi. En esto que se paran ante un poster de la portada del Abbey Road. Voy a intentar transcribir de memoria la conversación entre ellos:

Sujeto 1: Estos...¿QUIÉNES SON?...
Sujeto 2: Son los Beatles
Sujeto 1: ¿Los Beatles?...éstos estan muertos...¿no?...
Sujeto 3: SUPUESTAMENTE sí...están muertos...
Sujeto 2: Estan todos muertos MENOS UNO....el batería...Ringo Starr...
Sujeto 3: Éste es John Lennon. Era el guitarra rítmica. ¡NO VALÍA PA NÁ!...
Sujeto 1: ¡Los Beatles!...¡Qué rollo!

Lamentable

domingo, 13 de julio de 2008

Keep On Rockin' in the Free World

12 de julio de 2008, Festival Optimus Alive!, Oeiras

Lo que ayer noche presencié va a ser difícil de superar. Cualquiera que me conozca sabe de mi pasión incondicional por Neil Young, de modo que podrá decir con razón que no soy nada objetivo en esta crónica. Sin embargo estoy convencido de que no puedo estar tan cegado y que lo que ayer experimenté era totalmente auténtico.

Nos plantamos bien cerquita del escenario poco antes de que finalizara su actuación un, para mi desconocido, Donavon Frankenreiter. Al poco se despidió del escenario y comenzaron los movimientos de los técnicos para el cambio de equipo. El hormigueo en el estómago me decía que aquello iba en serio. Observé que ya en la derecha estaba plantado el indio de madera, vigilando a la audiencia. Junto a él, el atril donde colocarían los dibujos introductorios de las canciones. En el fondo del escenario, una estructura con letras y números aparentemente aleatorios. Al poco, asoma la narizota del fiel Larry Cragg trasteando con el equipo del tito Neil. El piano pintaraqueado, el teléfono rojo, el ventilador gigante. Y lo más emocionante: del techo colgaba el famoso órgano con forma de pajarraco. Delante del micrófono de Neil, colocan en el suelo una serie de marcos propios para poner las fotos de la familia, pero que en realidad llevaban unos papeles con lo que sospecho sería el setlist. Sin embargo ¿para qué tantos?. No lo sé. Ya vamos con retraso, pero queda poco. Se asoman Ben Keith y Anthony Crawford a hacer alguna prueba de sonido y en un momento dado ya está toda la banda en un lateral del escenario esperando que aparezca el gran jefe.

Por fin aparece Neil Young vestido con la camisa, pantalones y chaqueta que luciría un pintor de brocha gorda. Se cuelga su Old Black y arranca el riff de "Love and Only Love". Más de 10 minutos de descarga brutal que pasan volando para continuar con una de mis favoritas y de lo más grande que ha escrito Neil Young en su carrera: "Powderfinger". Durante este tema veo salir hacia atrás desde las primeras filas a un grupo de chavalillos con cara de: ¿Quién cojones es este viejo que está en el escenario?. ¡Criaturitas!. ¡Algún día os arrepentiréis!. Continuamos con "Spirit Road", de su último trabajo "Chrome Dreams II". Aquí cambia su guitarra por otra Les Paul pero le dura poco tiempo porque a continuación nos ofrece una joya: "Cortez the Killer". Si no me equivoco es la première en esta gira y una verdadera sorpresa por la que le estaré eternamente agradecido. Es la tercera vez que lo veo pero es la primera vez que me la ofrece. La cosa está la mar de calentita. Hasta ahora no podía ir mejor y va a más. Arranca "Rockin' in the Free World" aunque Neil se queda sin sonido en su guitarra. Rápidamente Larry Cragg corre a solucionar el problema mientras el resto de la banda mantiene el acorde y ritmo inicial. Neil no puede esperar más y comienza a cantar antes de que que el problema se solucione. Está con muchas ganas. Se le ve eufórico, haciendo gestos con el puño mientras canta con gran energía. Salta, aporrea su guitarra, y contagia su euforia al resto de la banda. Y aquí veo algo que me pone los pelos de punta: comienza a descender el órgano alado. ¡Como me toquen ahora el "Like a Hurricane" ya me puedo ir a casa!. Sin embargo una vez abajo lo vuelven a izar. Quizá fue arrebato de Neil el tocar este tema (¿para qué si no lo iban a bajar?) pero la cordura le hizo replantearlo. Interpretar "Like a Hurricane" hubieran sido diez minutos más en el mejor de los casos y hubiera alargado demasiado el concierto (después venía Ben Harper, que aún así comenzó el concierto con más de media hora de retraso). En fin, todo esto no son más que conjeturas mías.

Comienza el set acústico con "Oh, Lonesome Me", una precioa canción que no es suya, pero como si lo fuera, y después se sienta en el Pump Organ a tocar la tan apropiada en estos tiempos "Mother Earth". Creo que no es una cuestión de oportunismo. Sinceramente creo que siente cada una de las frases que canta. Después "The Needle and the Damage Done"; una canción tan breve como grande entre las grandes, para continuar con "Unknown Legend" y "Heart of Gold", que para ser sincero, fueron las dos únicas que no me dijeron gran cosa en el concierto. Hasta que llegó la preciosa, emocionante y sentida "Old Man", con Larry Cragg al banjo. Esta canción me eriza los pelos cada vez que la escucho, de modo que oirla en directo por el propio Neil tocándola para mí...no tengo palabras.

Con "Get Back to the Country" nos electrificamos de nuevo. Un tema muy dinámico y un poco sorprendente verlo incluido en el setlist, pero muy agradecido. Finaliza y Neil se cuelga su Gretsch blanca para, como no, ofrecernos "Words", de más de diez minutos también. Aunque esto no es nada para lo que vendrá a continuación: el Tour de Force, la Monster Song, como la queramos llamar, alrededor de 25 minutos de "No Hidden Path". Un riff persistente que se repite a lo largo de todo el desarrollo pero con la extraña peculiaridad de que necesitas oirlo una y otra vez, que te sabe a poco. Una misteriosa letra. Una estrofa recursiva: "Ocean sky, sea of blue, let the sun wash over you". Neil que saca aullidos a su Old Black frente a un enorme foco de luz amarillenta (una estampa para inmortalizar en foto). Impresionante.

Y con este pedazo de tema acaba el concierto. Saludos al respetable y abandonan el escenario. Estoy convencido de que habrá al menos un bis pero no las tengo todas conmigo por los retrasos. Algunos técnicos deambulan por el escenario y me da miedo que suene la música ambiental. Pero afortunadamente aparecen de nuevo para obsequiarnos con un regalo como es una versión de "A Day in the Life" de los Beatles. Ver a Neil Young interpretar un tema tan hermoso no tiene precio. Además es un tema poco ortodoxo, que se las trae por sus cambios, y que en las manos de Neil hace que pase de una delicadeza y belleza absoluta en las primeras estrofas a una salvajada total en el fin in crescendo, con la Old Black tirada por los suelos y con todas las cuerdas destrozadas. No sé que más decir. Gracias Tito Neil por este buen rato y espero volver a verte.

La banda:
Neil Young: Guitarra, Voz, Armónica, Pump Organ
Ben Keith: Guitarra, Steel Guitar, Órgano, Voz
Rick Rosas: Bajo
Chad Cromwell: Batería
Pegi Young: Voz, Vibráfono
Anthony Crawford: Voz, Piano, Guitarra
Larry Cragg: Banjo

El Setlist:
Love and Only Love
Powderfinger
Spirit Road
Cortez the Killer
Rockin' in the Free World
Oh, Lonesome Me
Mother Earth
The Needle and the Damage Done
Unknown Legend
Heart of Gold
Old Man
Get Back to the Country
Words
No Hidden Path

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A Day in the Life

martes, 8 de julio de 2008

Yo fui a Rock in Rio


5 de julio de 2008, Ciudad del Rock, Arganda del Rey, Madrid

Y eso que pensaba no ir. Pero es que últimamente estoy sembrao y gracias a un concurso de Toyota me hice con dos entradas para los conciertos del sábado. Consistía en contar por teléfono “la mayor locura que hayas hecho por tu artista favorito”. Locura, lo que se dice locura, no he hecho ninguna, pero me acordé de cómo en el año 2004 en cierto modo perseguí a David Bowie primero hasta Dinamarca y luego hasta Santiago de Compostela, para que finalmente me dejara tirado al suspender la gira. Pensé que podría sacar partido al disgusto y así fue. Increíblemente mi historia fue la ganadora.

Me comunicaron lo del premio el miércoles, así que tuve que correr para organizarlo todo. Tendría que buscar un acompañante, ya que Lidia lamentablemente no está en disposición de salir de gira, y por puntuación de baremo se lo ofrecí a Iván, que aceptó casi sin pestañear. El contacto en Toyota (gracias Ana Gómez por todas las atenciones) nos citó en la “Ciudad del Rock” el mismo sábado a la hora de apertura de puertas, a las 17:30, y allí nos hizo entrega de las entradas. El premio incluía además un pase de backstage.

Celebrar el Festival Rock in Río en Arganda del Rey me parece tan ridículo como celebrar un festival de Woodstock en Dos Hermanas. El recinto estaba en una zona desértica de lo más desalentadora y hacía bastante calor, aunque conforme avanzaba la tarde la temperatura pasaba a ser realmente agradable. Una vez dentro parecía casi un parque de atracciones, con su noria, pistas de skate, una rampa helada para deslizarse sobre unos donuts, tirolina. Todas las atracciones eran gratuitas y yo me hubiera lanzado por la tirolina si no fuera por la tremenda cola. Innumerables fuentes brotaban del suelo con fuerza para refrescar a cualquiera que lo desease, lo cual está muy bien por el calor, pero a mi me parecía un derroche de agua tremendo (tenía entendido que proteger el medio ambiente era una de las máximas del festival).

Ana nos había citado en el chiringuito de Toyota donde nos regalaron unas camisetas y merchandising variado. Unos chicos la mar de simpáticos me hicieron una entrevista que grabaron y filmaron y a continuación una chica de la organización nos llevó a todos al famoso backstage. Fuimos a la parte de atrás (muy atrás) del impresionante Escenario Mundo y allí visitamos la zona de recreo y los camerinos de los artistas. Conocimos a un paisano que se dedicaba a poner copas y nos cruzamos y nos hicimos unas fotos con gente que pasaba por allí como Rosario Flores y los ex-Ketama Antonio y Juan Carmona. Era el único “artisteo” que andaba por allí a esas horas ya que poco después actuarían como los “Flamenco All Stars”. Y poco más. La verdad es que teníamos los movimientos muy limitados. El pase no era precisamente un “Access All Areas”, pero fue una bonita experiencia.

Después de todo esto ya nos dejaron a nuestro aire, con el compromiso de hacer más tarde de nuevo una entrevista esta vez para Cadena 100, que también era partícipe del concurso. Esta entrevista no llegó a producirse por ciertas circunstancias. Nos fuimos al escenario “Hot Stage” a ver a Suzanne Vega. ¡Qué cabrones!. El nombre del escenario viene que ni pintado, ya que a esa hora (sobre las 7 de la tarde) estaba tocando la pobre Suzanne con todo el solano de frente. Refugiados a la sombra vimos un concierto breve y muy agradable, que finalizó con la preciosa “Marlene on the Wall” y las manidas “Luka” y “Tom’s Diner”. A continuación subió Zucchero al escenario, pero nos fuimos a dar una vuelta con la esperanza de ver algo más interesante. Finalmente acabamos de nuevo en el escenario Mundo donde iba a comenzar el concierto de Estopa. Me caen muy bien los “hermanicos” pero su música no entra precisamente en mi discoteca. De todas formas no teníamos nada mejor que hacer, así que vimos el concierto tumbados a la bartola en el césped artificial y a la sombra. A nuestras espaldas, la zona VIP, a kilómetros de distancia del escenario, donde la gente guapa e importante se había gastado un pastón por no perderse un acontecimiento así, pero con todas las comodidades. Tras el concierto salimos huyendo de allí, ya que a continuación venía Alejandro Sanz. Aprovechamos entonces para ir a comer algo, pues ya apretaba el hambre. Después de más de media hora haciendo cola conseguimos que nos sirvieran unas semi-vomitivas pizzas y baguettes, de las que dimos buena cuenta mientras al fondo berreaba A.S.

Y ya por fin nos acercábamos a la hora de la única razón por la que estaba allí: el concierto de The Police. Puntual a las 00:15 comenzó a sonar “Get Up, Stand Up” por los altavoces y a continuación saltaron al escenario un barbudo Sting, un tremendamente viejo Andy Summers y un canoso Stewart Copeland. Sí, ya sé que más viejos están Mick Jagger y Keith Richards, pero es que ellos no se han ido nunca, y se nota menos. El setlist parecía sacado de un Greatest Hits edición doble. No faltó ni uno sólo de sus éxitos. Personalmente hubiera prescindido de “Demolition Man” y la hubiera cambiado por “Bring on the Night”, “Synchronicity II”, o por “Murder By Numbers” para bordarlo. Sting estuvo muy bien en la voz (dentro de sus limitaciones, claro). Andy Summers me pareció por momentos genial y por momentos torpón con las seis cuerdas. Y Stewart Copeland sigue siendo un pedazo de batería y uno de mis favoritos de siempre. Me resultaron originales y extraños los acordes de introducción de muchas de las canciones. Supongo que uno tiene grabadas con fuego la versiones originales, que además están muy bien producidas. También me gustó mucho la interpretación de “When The World is Running Down” (con su guiño a "Hey Joe"), aunque por otra parte un tema tan potente como “So Lonely” me sonó realmente flojo. Tras dos bises y casi dos horas de concierto, se despidieron definitivamente (impresionante el cierre con "Next To You"). Ha sido increíble poder verlos juntos después de más de 20 años.

Y hasta aquí mi periplo por RiR. Ya sólo quedaba el infierno de más de 50000 personas desalojando un parking. No sé si habrá más ediciones pero yo sólo digo: “Bring RiR Back Home”.

Repertorio.
Message in a Bottle
Walking on the Moon
Demolition Man
Voices Inside My Head / When The World Is Running Down
Don't Stand So Close to Me
Driven To Tears
Hole In My Life
Every Little Thing She Does Is Magic
Wrapped Around Your Finger
De Do Do Do, De Da Da Da
Invisible Sun
Can't Stand Losing You/Reggatta De Blanc
Bis I.
Roxanne
King of Pain
So Lonely
Every Breath You Take
Bis II.
Next To You

sábado, 7 de junio de 2008

Concierto de los Mil Años de Pop Internacional


8, 9 y 10 de Julio de 1993, Estadio Riazor, A Coruña
Es increíble la cantidad de festivales que se programan este año en España. Está claro que existe una guerra abierta y que se pisotean unos a otros compitiendo por el mejor cartel y la mejor fecha. Festivales históricos como el FIB y el Festimad se están resintiendo y a duras penas sobreviven en un mercado que está a punto de colapsarse. Ya veremos quién queda.
Pero hubo un tiempo en que un festival era algo excepcional. Salvo los fijos de toda la vida, como los mencionados y el extinto Espárrago, sólo tenían lugar como parte del programa de algún evento importante. Tal fue el caso del Xacobeo 93, donde se celebró en A Coruña un festival de tres días con un cartel, en mi modesta opinión, no superado hasta ahora.
Hoy día con internet es una gozada buscar información y comprar una entrada, pero hace 15 años, de estas cosas te enterabas de casualidad. Recuerdo que un buen día nos encontramos unos carteles, en blanco y negro, fotocopiados, escritos a mano, donde se anunciaba la organización de un viaje a La Coruña (entonces no era A Coruña) para unos conciertos en julio. El precio eran 15.000 ptas e incluía la entrada para los tres días de conciertos, autobús ida y vuelta a La Coruña y estancia de tres días en un camping. El cartel incluía a Eric Clapton, Neil Young, The Kinks, Sting, Gary Moore, James Brown, John Mayall, Chuck Berry y muchos más. Cito a estos porque eran entonces, para mí y mis colegas, el gancho para arrancarnos. El viaje lo organizaba un tipo que trabajaba en los Estudios Centrales de grabación en Sevilla. “Plazas limitadas”, advertía el cartel.
Nos pusimos a reunir las pelas. A mi personalmente me supuso unas 15 horas de clases particulares para financiarme el evento. Éramos cinco: Juanjo “Precario”, “Bluesman” Joaquinito (ahora jazzman), Marcos “Forever Carrión”, el gran artista Melo Bakale y un servidor. Con la pelas reunidas fuimos al estudio y abonamos. Nos dieron un sospechoso recibo y quedamos emplazados para el día de la salida: 8 de julio a las 01:00h.
La ida.
Puntuales nos presentamos en el punto de partida en la Alameda de Hércules. Nos hicieron entrega de las entradas (en el ticket ponía “Concierto de los mil años de pop internacional”), y con más de una hora de retraso emprendimos el viaje infernal hasta A Coruña. Infernal porque son más de 1.000 km. Infernal porque no hay forma de dormir en un autobús lleno de fumetas con la música sonando a todo volumen. Infernal porque todo el trayecto el autobús estuvo haciendo ruidos raros, hasta que reventó en Salamanca y tuvimos que esperar en una gasolinera hasta que trajeran otro para continuar el viaje. E infernal porque estaba claro que llegaríamos tarde para el primer concierto.

Primera Jornada.
Finalmente llegamos a nuestro destino y tras dedicar tiempo a plantar la tienda en el camping, por fin llegamos al estadio Riazor donde un cartel anunciaba que Gary Moore y James Brown se habían caído del cartel. En su lugar actuarían Wilson Pickett y Bo Diddley. Lo de Eric Clapton fue un invento de alguien. Creo que nunca se confirmó su actuación. Con cierto malestar por los cambios, entramos en el estadio donde ya había comenzado el concierto de George Benson. Previamente había actuado Chris Isaak pero nos lo perdimos entero, aunque no lo lamentamos mucho.
George Benson.- Como ya dije, lo pillamos comenzado. Este hombre sólo lo conocía de haberlo visto en una de las sesiones del festival Leyendas de la Guitarra en el 91. Es un gran guitarrista a pesar del corte comercial de muchos de sus temas. Solíamos bromear diciendo que su música sonaba a banda sonora de peli porno. Con algún éxito que reconocimos pasamos un rato agradable.
Neil Young con Booker T. & The MG’s.- Por mi parte, una oportunidad única y desaprovechada. Me gustaba mucho Neil Young, aunque sólo conocía tres discos como Harvest, Old Ways y Freedom. Cuando salió al escenario con la banda sólo pude reconocer a Steve Cropper (también por el festival Leyendas de la Guitarra). Mi inmadurez musical hizo que pasara desapercibido la presencia en el escenario de gente como Booker T. Jones, Donald “Duck” Dunn y Jim Keltner. Con el repertorio pasó lo mismo. No pude saborear lo que me estaban ofreciendo pues no conocía muchas de las canciones. Sólo los temas de Harvest y Freedom me resultaron familiares, y por supuesto la versión de “All Along the Watchtower”. Si ese concierto lo pillara ahora…¡como cambiaría todo!. Se puede encontrar en la red una grabación en video de un concierto en Torhout (Bélgica) de la misma gira. Me sirve al menos para revivirlo.
Sting.- Con Sting fue distinto. Era fan de The Police y también conocía sus discos en solitario. Presentaba entonces su último disco “Ten Summoner's Tales” y conocía a la banda y más o menos el repertorio de un concierto en Barcelona que emitieron por TVE. En la batería estaba Vinnie Colaiuta, que mucho después conocí por los discos de Zappa, y un tal David Sancious en los teclados (que además tocaba la guitarra igual de bien). La voz de Sting deja mucho que desear pero el concierto me resultó muy satisfactorio. A destacar una versión buenísima de “A Day in the Life”.


Segunda Jornada.
Nos levantamos y al acudir a los baños del camping descubrimos que son una auténtica pocilga. Después bajamos un rato a la playa e hicimos tiempo hasta la hora de los conciertos.
The Kinks.- Joder…otra oportunidad perdida. Estaba viendo nada menos que a los hermanos Davis y yo estaba más pendiente de mezclar bien el whisky con la coca cola (¿debería decir cherry cola?). De todas formas conocía más canciones de los Kinks que lo que yo pensaba (estoy harto de buscar el setlist en Internet pero no hay forma). El concierto era a plena luz del día y aún cuando no sabía muy bien si estaban en un buen momento de su carrera, a mi me parecieron que estaban en plena forma. Me gustaron mucho.
Bob Dylan.- Con mucha expectación esperaba el concierto de Dylan. Más que nada por el halo de leyenda que lleva consigo. Por supuesto que conocía mucho de su obra. Sobre todo me gustaban el “Highway 61 Revisited” y “Bringing It All Back Home”. Era la primera vez que lo veía en directo y entonces no sabía que es un maestro destrozando sus propias canciones. Da mucha rabia no reconocer una canción suya hasta bien iniciado el estribillo. Pero él así. Es Bob Dylan y lo sabe.
Eric Burdon-Brian Auger band.- Para mi era simplemente Eric Burdon. A Brian Auger ni siquiera lo conocía (¿tercera oportunidad perdida?). Sonaron varios temas de los Animals fácilmente reconocibles y también interpretó el tema “Monterey”. Por lo demás no recuerdo mucho más. Sólo una gran voz y muy enérgico en el escenario.
Robert Plant.- Sale al escenario la voz de Led Zeppelin. Todo el mundo, incluido yo, sólo esperaba escuchar temas antiguos, y afortunadamente hizo suficientes concesiones. El repertorio prácticamente era una canción suya y a continuación una de los Zeppelin, por lo que la gente disfrutó lo justo. De la banda que lo acompañaba no recuerdo nada reseñable.
John Mayall.- Y para finalizar la jornada el padre del blues británico con la enésima formación de los Bluesbreakers. Aquí empezó a llover por lo que se deslució todo bastante. Tuvimos que refugiarnos en la grada y el cansancio hizo mella en mi, de modo que incluso pegué alguna que otra cabezada (imperdonable).


Tercera Jornada.Echamos la mañana visitando la ciudad hasta la hora de inicio de los conciertos. En esta ocasión me requisaron la cámara de fotos en la entrada.
Wilson Pickett.- Un auténtico showman el hombre de la tierra de las 1000 danzas. Con un speaker que arengaba continuamente a la audiencia, se marcó un conciertazo lleno de soul y grandes canciones. Se le veía muy en forma y llevaba una gran banda. Descanse en paz.
Bo Diddley.- Ha sido precisamente la reciente noticia de su fallecimiento lo que me ha hecho rememorar el concierto que viví aquel día y lo que me ha lanzado a escribir esta pequeña crónica del evento. Bo Diddley será un clásico y es innegable su influencia en grupos imprescindibles de la historia del rock, pero en directo es un petardo. Él mismo reconoce (reconocía) que toca su guitarra rectangular como si estuviera tocando un tambor, y así sonaba. En poco más de una hora de concierto, se limita a extender hasta el infinito sus grandes éxitos como “Hey Bo Diddley” o “Who Do You Love”, intercalando artificios como juegos de piernas imposibles, lamentables punteos pseudo-flamenquitos, y el baile estelar en el escenario de una criatura de unos tres añitos (hijo de algún roadie, supongo). En fin, lo que se dice agradecer estar viendo a una leyenda pero poco más. Al menos en mi opinión.
Jerry Lee Lewis.- Un gilipollas. Su concierto duró una media hora. Se ve que le molestaba que un cámara de la organización le filmará desde el foso delante del escenario, así que no se le ocurre otra cosa que levantarse y pegarle una patada a la cámara. La gente comenzó a corearle toda clase de improperios, así que cuando se escuchaban los insultos por encima de su propia voz, se levantó del piano y se largó, dejando a su banda tocando sola y con cara de circunstancia. Los pobres terminaron la canción, se miraron unos a otros, y evidentemente se fueron, finalizando así el concierto. Quizá este tipo de acciones las haga a propósito con el único fin de que la gente siga hablando de él, ya que hace 30 años que debía haberse retirado. En fin, gran recuerdo que guardo de él.
Chuck Berry.- Es más esperado de la jornada y un poco decepcionante, la verdad. No porque no diera un buen concierto sino porque esperaba mucho más de él. La mayoría de la gente a mi alrededor no conocía más que el estribillo de “Johnny B. Goode”, y se empeñaban en cantarlo en prácticamente todas las canciones, aunque en realidad estuviera sonando “Carol”, “Little Queenie” o cualquier otra. Hacia la mitad del concierto, Chuck Berry se acercó a la primera fila de la audiencia prometiendo que interpretaría cualquier petición que le hicieran. Finalmente parece ser que alguien le pidió que tocara “Maybelline” y así lo hizo. Nunca sabremos si estaba todo preparado o realmente ocurrió así. Creo recordar que casi al final del concierto por fin tocó el “Johnny B. Goode” que todo el mundo esperaba y con algún que otro baile del pato se despidió sin ni siquiera hacer un bis. La gente pedía a gritos algún tema más pero se limito a pegarse una carrerita estúpida por el escenario para dejar a la gente con la miel en los labios.

La vuelta.Esta vez sí que pudimos dormir en el trayecto y fue todo mucho mejor. Prácticamente no me enteré.
P.D. Nunca me ha quedado claro si lo de “Concierto de los 1000 años” era por los 1000 años de historia de la ciudad o porque las edades de los intérpretes sumaban precisamente eso: 1000 años.


lunes, 12 de mayo de 2008

1er Aniversario

Hoy hace un año que me casé con Lidia. No ha cambiado mucho mi vida, así que sigo siendo muy feliz. Ahora simplemente tengo un motivo más para celebrarlo. Aunque todo será poco para cuando nazca el sujeto ese que está a la izquierda dando vueltas. Por cierto, que aún no tiene nombre.
Besos para todos.

sábado, 10 de mayo de 2008

Roger Waters (reprise)


Campo de Fútbol de Atarfe, Granada, 9 de mayo de 2008

Pues hoy 10 de mayo a las 7 de la mañana ha finalizado mi viaje relámpago para ver anoche a Roger Waters en Atarfe. Hace tiempo que vi anunciado el que sería su único concierto en España, pero después de haberlo visto hace casi dos años en Londres con el mismo repertorio, y teniendo en cuenta que la agenda de conciertos de este año va a estar más apretada de lo normal, había decidido no ir. Sin embargo, cuando te cae del cielo una entrada de regalo, no puedes negarte. Gracias a la estupenda revista This is Rock, conseguí una invitación a dos días del concierto, de modo que tuve que ponerme las pilas para organizar el viaje. Aunque sabía que Antonio y Maite estarían allí, tendría que hacer sólo el viaje, así que me decidí por coger un autobús tanto para ida como para vuelta. Todo fue sobre ruedas, nunca mejor dicho.

Aparte del concierto, no hay mucho que contar, así que a ello voy. El campo de fútbol de Atarfe es pequeño; entre el espacio que ocupa el escenario, la torre de luz y sonido, las gradas supletorias y las barras de bebidas, quedaba muy poco espacio para la gente que asistiría. Me parece de poca vergüenza las gradas de fondo reservadas para la gente que sacó la entrada cara. Prácticamente sólo veían medio escenario. Después había unas gradas laterales justo al lado del escenario que sí que se veía muy bien pero claro, pagaron 120 eurazos, y otras gradas un poco más alejadas reservadas a autoridades, prensa y otros enchufados. El escenario disponía de la ya conocida por mí pantalla de fondo donde ya se proyectaba esa radio antigua que una mano anónima manipula durante todo el concierto. En los laterales, otras dos pantallas más pequeñas para no perder detalle, y colgando desde una grúa en el centro, lo que parecía un gran prisma piramidal que prometía espectáculo.

Comenzó el setlist con pirotecnia y el esperado "In the Flesh". La gente muy animada y con muchas ganas de concierto, y a los pocos minutos...desaparece todo el sonido. La banda sigue tocando como si nada y termina el tema con más pirotecnia pero con el único sonido de los monitores. Mal empezamos. La gente entre risas y abucheos, se da una segunda oportunidad, al igual que la banda, que estoicamente espera a que se resuelva el problema. No dura mucho, y reemprenden el concierto con "Mother". Aquí me vuelvo a emocionar. Roger creo que tiene menos voz que la última vez, pero no me importa. Me regocijo con la gente de mi alrededor, viendo cómo se emocionan cuando reconocen temas como "Set the Controls for the Heart of the Sun", "Shine On You Crazy Diamond", "Have a Cigar", "Wish You Were Here". Para mi no existe el factor sorpresa, y los arreglos son los mismos que ya conozco, pero sigo pasándolo bien. LLega la parte "aburrida", y para colmo empieza a llover. Como estoy hecho un bartolo, me he dejado el chubasquero en el coche de Antonio, así que me empapo. La gente abre los paraguas y busca la forma de cobijarse, al igual que yo, porque llueve bastante. Y así pasan algunos temas hasta que empieza "Sheep" y aparece por un lateral un inmenso cerdito inflable. Es grande de verdad, y todo pintarraqueado. Parece pasear por encima de las cabezas de la gente que va haciendo "Crowd Surfing" con él. Acaba el tema y Roger le dice a la gente "que lo suelten"..."que volará". La gente pasa y lo tiene bien agarrado. Roger insiste: "tiene alas", pero la gente creo que no escucha. Finalmente lo da por perdido y se despide 10 minutos para continuar con la segunda parte. El cerdito acaba siendo descuartizado por la multitud. Maite pilló un trozo de jamón y me cedió una lonchita (gracias).

Bueno, ha dejado de llover, ha salido la luna y va a empezar el momento grande: The Dark Side of the Moon. Comienza el latido del corazón. Ya estamos. Las voces y risas pregrabadas de "Speak to Me", un satélite en la pantalla que se dirige hacia nosotros y se estrella justo cuando empieza "Breathe". Aquí no canta Roger, sino Dave Kilmister. Todo bien. Llega "Time" y Graham Broad hace la intro muy espectacular, con un kit de timbales delante en el escenario. Con "The Great Gig in the Sky" me acuerdo de Katie Kissoon. PP Arnold no está a su altura, a pesar de su gran voz. Aparte de Katie, hay otro cambio en la banda respecto a hace dos años. Ya no está Andy Fairweather Low y su puesto lo ocupa Chester Kamen. Como ambos hacen labores de guitarra rítmico, no es tan remarcada la diferencia. Bueno, llega "Money" y con él grandes solos de Snowy White y Ian Ritchie. Pasamos a "Us and Them", que me vuelve a emocionar. Ha pasado ya media hora de DSOTM y ni me he enterado. Llega "Any Colour You Like" y estaba seguro que aquí pasaría algo con el prisma que cuelga de la grúa, pero nada. Ni se mueve, ni se enciende, nada. Si era un simple adorno, se ha quedado conmigo pero bien. A lo mejor está inutilizado por la lluvia que ha caido. No lo sé, pero fue un chasco. Llega ahora "Brain Damage". ¡ Cómo me gusta cantar esta canción!: "And if the band you're in starts playing different tunes...i'll see you on the dark side of the moon". Y finalmente todo se eclipsa. Aplausos y más aplausos. Como dice el anuncio, hay cosas que no tienen precio. Toda la banda en línea y de riguroso negro, saluda al respetable y se despide.

Por supuesto que hay un bis, y por supuesto que es el que me esperaba. Esta vez han cambiado las proyecciones que se centran en el nuevo muro de la vergüenza en Palestina, mientras suena, como no, "Another Brick in the Wall". Una vez más, "Vera" y "Bring the Boys Back Home" acentúan el trauma que tiene este hombre con la pérdida de su padre en la segunda guerra mundial, pero es el puente perfecto para enlazar con "Comfortably Numb" que cierra el concierto.

La banda:
Roger Waters: Bajo, Guitarra y Voz
Snowy White: Guitarra
Dave Kilmister: Guitarra, Voz
Graham Broad: Batería
Jon Carin: Teclados, Voz, Guitarra
Harry Waters: Hammond
Ian Ritchie: Saxo
Chester Kamen: Guitarra
PP Arnold: Voz
Carol Kenyon: Voz
Sylvia Mason-James: Voz

El repertorio:
Primera Parte.
In The Flesh
Mother
Set The Controls For the Heart Of The Sun
Shine On You Crazy Diamond
Have A Cigar
Wish You Were Here
Southampton Dock
The Fletcher Memorial Home
Perfect Sense parts 1 and 2
Leaving Beirut
Sheep
Segunda Parte.
Dark Side of the Moon
Bis.
The Happiest Days Of Our Lives
Another Brick In The Wall (Pt 2)
Vera
Bring the Boys Back Home
Comfortably Numb.

domingo, 20 de abril de 2008

Bartolos en Escandinavia, 1ª Parte


30 Junio – 6 Julio 2004
Bartolos: Enrique “El Largo”, Paco “El Gordo”, David “El Curan”
Maestre: Ole Brockhuus “El Ule”

Todo empezó con la intención de ir a ver a los Pixies al Festimad en Madrid. Se trataba de la reunión de los de Boston después de un montón de años, y no podíamos perdérnoslo. En esto que llegó la Feria de Abril y se nos presenta el largo con un grupo de daneses y entablamos cierta amistad con el jefe: “El Ule”. Resulta que iniciamos una conversación musical regada con manzanilla en la que nos descubre la existencia en su país del Festival de Roskilde, en el cual también estarán los Pixies y David Bowie entre otros. Ahí queda la cosa pero unas semanas después, a través de Enrique, nos invita formalmente a que vayamos al festival: ¿seríamos capaces de arrancarnos?.
Rápidamente me puse a ver al cartel y era de los que echaban para atrás. Además de los mencionados estaban Santana, Iggy Pop, Morrissey y unos, para mi desconocidos, Muse, entre muchísimos más en un festival de cuatro días que se lleva celebrando ¡¡desde el año 1971!!. Total que empezamos a mover el tema del vuelo, que era lo más delicado. Tuvimos suerte y en una agencia nos pillaron un vuelo muy económico, eso sí, saliendo de Málaga. Por las fechas del mismo, resulta que al final estaríamos allí casi una semana. Contactamos con Ole y él nos compraría las entradas que le pagaríamos allí. Ya estaba todo preparado.

Miércoles, 30 de Junio
El avión sale de Málaga temprano, por lo que pasamos la noche anterior en el campamento base de Estación de Cártama. Por suerte pude viajar con el DNI tras la bartolada de mi pasaporte (bendita comunidad europea). El vuelo hacía escala en Madrid y llegamos a Copenhague sobre las tres de la tarde. Ole nos recogió en el aeropuerto y nos llevó a su apartamento, muy cerca del centro. Ya en el trayecto te das cuenta de que estás en un país bastante más civilizado que el tuyo. Lo del carril bici por todas partes era algo que me sorprendió mucho y cientos de bicicletas aparcadas en la calle sin ningún riesgo a ser robadas. Por suerte sólo han pasado 4 años hasta que en mi ciudad se ha hecho algo parecido, con el carril y las bicis de alquiler. Lo del robo de las mismas es otra historia. También te das cuenta de que es cierto el mito de las suecas y danesas. Después de comer, Ole nos llevó a Roskilde, a unos 30 km de Copenhague, para que conociéramos el recinto del festival y nos pusieran las pulseras. Una vez dentro, buscamos un lugar donde poner la tienda de campaña, ya que la intención era quedarnos a dormir en el camping al menos los días de festival. ¡Qué equivocados estábamos!. Había llovido y toda la zona era un auténtico barrizal. Finalmente encontramos un minúsculo hueco en la zona más alejada posible (la gente planta la tienda casi una semana antes de que empiecen los conciertos) y allí montamos la tienda que nunca usamos. En la ida y venida, ya tomamos contacto con la fauna que asiste a un festival como este: gente de todas las nacionalidades aunque sobre todo escandinavos, siempre bebiendo cervezas y de juerga, dispuestos a vivir durante una semana con fango hasta las cejas, pero en el fondo pacíficos, tolerantes y abiertos. Como hasta mañana no hay conciertos, nos volvemos a casa con una idea de lo que nos encontraremos.
Llegamos a Copenhague y Ole nos dio un paseo por el centro. Lo flipamos con el relojito manual que lleva en el parabrisas de su coche para registrar la hora de aparcamiento en la zona restringida. Es algo que en nuestro país no se podría concebir. Ya de paso entramos en unos grandes almacenes donde me compré un chubasquero pues no iba preparado para lo que se nos iba a caer encima. Después de unas birras y comer algo, nos retiramos a nuestras suites en el sofá y en el suelo del saloncito.

Jueves, 1 de Julio
Hacia las 4 de la madrugada ya había salido el sol, y no había formar de dormir en un piso sin cortinas ni persianas. De todas formas no estamos allí para dormir y nos levantamos pronto a desayunar. Como el largo nos había advertido que allí no salen del arenque ahumado, llevábamos provisiones de casa y nos preparábamos desayunos de lo más español. Suerte que justo enfrente teníamos un super donde comprábamos el pan. Con la leche no había tanta suerte. Creo que hasta el tercer o cuarto intento no llegamos a comprar un brick de leche de vaca normal y corriente. Siempre nos traíamos leche como vieja, de un color y sabor repugnante. Aquí en el super vimos una maquinita inédita, al menos para mi, que devolvía dinero a cambio de botellas de vidrio. Y además nos cobraban las bolsas de plástico en la caja. Tras el desayuno salimos a explorar la nueva ciudad, comimos en un kebab e hicimos tiempo hasta la hora de coger el tren que nos lleve a Roskilde (ya no está el tito Ole para llevarnos). Con un poco de acojone por si no hemos tomado el tren correcto, nos plantamos en la estación de Roskilde y emprendemos una buena caminata hasta el recinto del festival. Por el camino nos cruzamos con tipos de lo más pintoresco y multitud de campistas acarreando decenas de latas de cerveza y alguna que otra vianda. Pasamos por la zona de acampada que está toda anegada, pero a la gente no parece importarle, y finalmente entramos en la zona de los escenarios. Programa en mano, nos dirigimos al escenario conocido como Pavilion a ver a unos tal TV On The Radio. Empieza a llover (otra vez) y todos los accesos son un barrizal, pero al menos este escenario es cubierto. Las ganas de concierto compensan el bajón anímico por el mal tiempo. No recuerdo mucho del concierto pero supongo que no estuvo del todo mal. Aquí vimos por primera vez lo que después descubriríamos que era un clásico del festival: el alien inflable sodomizando a una vaca. Nos tomamos nuestras primeras Tuborg y nos asomamos al escenario Orange donde una masa impresionante de gente salta con la música de Korn. Entre la oscuridad de la noche, la lluvia y la masa de gente, me da la impresión de que ver un concierto en este escenario va a ser cualquier cosa menos cómodo. Afortunadamente estaba muy equivocado, pero eso no lo sabríamos hasta el día siguiente. Como no dejaba de llover, nos volvimos al Pavilion, que al menos no nos mojamos, y vimos a unos tal Ricochet (Rocketeer, que diría el gordo). Lo que más recuerdo de ellos es la versión de “Hit the road Jack” pero me gustaron más que los TV On The Radio. Y así acaba el jueves de festival, que es el día más flojo. Lo de quedarnos a dormir en la tienda que plantamos ayer, ni de coña. Nos vamos a casita en Copenhague a tomar una ducha calentita y dormir sequitos. Ole trabaja de voluntario en el festival y pernocta en una tienda de campaña, en una zona especial con todas las comodidades. Nos ha dejado la llave del piso.

Viernes, 2 de Julio
Ya nos vamos acostumbrando al amanecer danés, y dormimos un poco más. Tras el ritual del desayuno, otra vez salimos de excursión. Esta vez nos atrevemos a adentrarnos más en la ciudad y visitamos la plaza del ayuntamiento y las calles más comerciales del centro. Después de comer, otra vez a la estación central a coger el tren hacia Roskilde. En el trayecto asistimos a la bochornosa escena de unos españolitos que echan del tren porque no han comprado billete: “No problem”, decía uno de ellos, “next stop go out”. Nos dirigimos al Orange Stage, donde tocan Slipknot, que sustituyen de última hora a David Bowie (suspendió la gira porque le dio un jamacuco). Los Slipknot son unos descerebrados con caretas a lo Leather Face de la Matanza de Texas. Van todos con uniformes y llevan una coreografía muy estudiada que acompaña a una música muy contundente. El tiempo ha hecho una tregua y la luz del sol hace que las cosas se vean con mejor cara. Aquí observamos que delante del escenario hay cuatro zonas de seguridad donde la gente está en primera fila y muy holgada. El acceso es por los laterales y lo cortan una vez la zona está lo suficientemente poblada. Ya hay gente haciendo cola para el siguiente concierto, que serán los Pixies, así que allí vamos nosotros a hacer lo mismo. Un semáforo en verde da vía libre para entrar y salimos corriendo (como groupies, que diría el largo) para estar en primera fila. Aguantamos allí hasta bien iniciado el concierto, pero no vale la pena los apretujones. Cinco metros más atrás se ve igual de bien y sin mongolos que te empujen. No acababa de creerme lo que veían mis ojos: los Pixies. Después de tantos años que se separaron ya nadie podía esperar tener la oportunidad de verlos de nuevo. Evidentemente la reunión no tiene otra razón que la económica, pero a mi me da igual. Están tocando todos los temas que los han hecho unos clásicos y un referente para cientos de grupos. Salvo Kim Deal, todos van rapados al cero e impresionan mucho sobre el escenario. Coreando todas las canciones, llegamos al final del concierto. Breve, pero es lo que tienen los festivales. Nos vamos a buscar a Ole que trabaja en el escenario Arena; nos va a colar en la zona prohibida. Los voluntarios y currantes del festival, tienen acceso a una zona reservada donde disponen de restaurantes, bares y áreas de recreo muchísimo más acondicionados que la zona común de la chusma. Ole lo tiene todo preparado; nos pone unos petos de voluntario y a la orden de “escondeos las pulseras, no habléis con nadie, y si alguien os pregunta os hacéis los despistados”, nos cuela al backstage y de ahí a un mundo nuevo. Nos lleva a un bareto muy animado donde suena la música y todo el mundo está pasando un buen rato. Por si fuera poco, además nos ha dado tickets de comida y bebida de los que damos buena cuenta. Con el estómago lleno vamos a tomar unas birras y jugamos al futbolín. Ole se dedica a burrear a una niña y Benji (colega del Ole) me presenta a una franchute que me intento ligar sin ningún éxito. Creo que no me creyó cuando le aseguré que yo también era currante del festival. Lo pasamos muy bien, pero ya estábamos cansados después de tantas horas de festival, así que nos despedimos de la banda hasta mañana. Cuando salimos de la zona, un voluntario nos miró con cara de pocos amigos al comprobar que nos habíamos colado (nos vio las pulseras). Creo recordar que esta vez cogimos el autobús de regreso a Copenhague. Son las 2 de la madrugada.

Sábado, 3 de Julio
Bueno, un día más. Creo que pasamos la mañana güeveando en el piso. Ole nos ha dejado también el portátil, y podemos ver el correo electrónico. Hoy tenemos de primero a Iggy Pop hacia las 7 de la tarde, de modo que salimos con tiempo para estar allí a esa hora. Comienza el concierto en el Orange Stage con un sol radiante, pero al rato empieza a caer una tromba impresionante. El loco de Iggy, descamisado, comienza a correr por los pasillos de la zona de seguridad cuando más llueve. No es la primera vez que veo a Iggy Pop pero sí la primera con los Stooges. Se nota que quiere hacer el gamberro, pero la estricta organización de Roskilde no se lo permite. Cuando empieza a tocarle las pelotas a uno de los de seguridad, me da la impresión de que éste le va a devolver una colleja. Con “I wanna be your dog”, que toca por segunda vez pero con otros arreglos, finaliza el concierto. A continuación vemos a The Shins sin mucho entusiasmo en el mismo escenario, y después nos vamos al Arena a ver a Morrissey, otro de nuestros favoritos del cartel. El escenario Arena también tiene una zona de seguridad en la primera fila, y conseguimos entrar después de una larga cola. Valió la pena, vimos el concierto muy bien. Salió el Morrissey y comenzó con su repertorio en solitario. Sólo hizo un par de concesiones de temas de The Smiths, pero sonaron muchos de sus éxitos. Prácticamente entre tema y tema, se quitaba la camisa y la tiraba al público. Acabó el concierto y sonó “My Way” de música de fondo. TODA la audiencia cantaba la canción en perfecto inglés. Ya cansados nos volvimos al Orange a ver al ex-housemartins Norman Cook, a.k.a. Fatboy Slim. Vaya ambientazo que había. Y es que este tipo sabe cómo hacer bailar a la gente. La noche era cerrada y no se veía un pijo, así que deambulábamos por allí un poco zombis. Bueno es hora de volver a casa.

Domingo, 4 de julio
Hoy el día amanece espléndido. El chikitín dice que ya ha tenido barro suficiente y no quiere venir hoy al festival. Paco y yo por supuesto que no nos vamos a perder a Santana que toca a las 5. Llegamos al festival y vemos a muchos abueletes (los domingos del festival es gratuito para los jubilados). Con menos gente de lo habitual, entramos al Orange y nos colocamos perfectamente para ver a Santana. Con una banda impresionante (Dennis Chambers a la batería) comienza un conciertazo nada menos que con “Soul Sacrifice”. Como muchos temas suenan en español, esta vez somos Paco y yo los que nos sabemos las letras perfectamente. Espectacular, y con un sol radiante. El bis es apoteósico con un “Evil Ways” en el que intercala mensajes a Bush y que se fusionó con un “A Love Supreme” para finalizar. Creo que el mejor concierto del festival, para mi. Estoy muy contento, y me compro la camiseta del festival (un poco grande como pude comprobar después). Con unas cervecitas de por medio, nos vamos a ver a Muse, que Paco me había garantizado que eran demasiao. No se equivocaba. Con el tiempo me he hecho fan de esta gente. La música de Muse es apoteósica, y con sólo tres componentes en el escenario, suena muy, muy contundente. Todos los temas son buenísimos y la gente tiene la lección bien aprendida. Hay mucho público, y estamos apretujados, pero disfrutamos muchísimo. Como se suele decir, ya prácticamente está todo el pescao vendido, y sólo nos queda por ver a Scissor Sisters, que tienen para mi el único atractivo de hacer una versión muy original del “Comfortably Numb” de Pink Floyd. Además hemos hablado con Ole y lo esperaremos al finalizar el concierto para ayudarle a llevar sus pertenencias a Copenhague. El concierto de las “tijeritas” era muy divertido, con una música muy bailable. Todo muy colorido y animado. Cuando acabó, nos despedimos del festival hasta ¿el año que viene?. Vamos ahora a recoger la tienda que colocamos el primer día, aunque estuvimos a punto de pasar de ella y dejarla allí. Como íbamos muy cargados, Ole, Benji, Paco y yo pillamos un taxi que nos dejó en el piso en Copenhague.

Lunes, 5 de Julio
Con el festival acabado, ya nos podemos dedicar exclusivamente a hacer turismo. Queremos ir a conocer Cristianía, un barrio dentro de un parque que durante años fue el paraíso de los fumadores de hachís. La permisividad de las autoridades ya se ha acabado y ya no hay el consumo de antes. De todas formas el barrio sigue teniendo el mismo espíritu hippy. Cogemos un metro que nos deja cerca e intentamos subir a la torre de la iglesia de Nuestro Salvador, pero está cerrada por el mal tiempo. Entramos en Cristianía y lo primero que vemos es un mural pintado en una pared que dice que nada de fotos. Está todo lleno de mercadillos y unas terrazas con bares donde nos tomamos una birras la mar de a gusto. Después paseamos por el parque y vemos viviendas un tanto destartaladas junto al lago. Es un sitio curioso, sin duda. Después de comer, hemos quedado en el Tivoli con Ole y Benji. Yo no me encuentro muy bien. Creo que tanta agua me ha cortado el cuerpo y tengo destemplanza, de modo que no estoy para muchas atracciones. De todas formas no podemos dejar de conocer el famoso Tivoli y prácticamente no hago nada salvo ver cómo los demás se montan en las atracciones. Así pasamos la tarde-noche. Mañana nos volvemos a casa.

Martes, 6 de Julio
El avión no sale hasta el mediodía, así que tenemos tiempo de ir al centro y hacer algunas compras. Yo me encuentro cada vez peor y estoy deseando volver a casa. No tengo ganas de nada, pero la mañana pasa rápida y Ole nos deja en el aeropuerto. Nos encontramos con la mala noticia de un retraso en nuestro vuelo, pero al menos nos dan vales de comida para compensarnos. Prácticamente no como nada y sólo esperamos que llegue la hora de partir. Ya nos hemos despedido de Ole y le hemos dado las gracias por todo. Qué gran tío este Ole. Entre la escala en Madrid y otras historias, aterrizamos en Málaga casi de madrugada y nos queda un trecho hasta Sevilla. Por supuesto que no conduzco y es Paco quien nos lleva de vuelta. No me entero del viaje, lo paso dormido. Por fin en casa. Y mañana tengo que ir al curro. Si no fuera tan tonto me quedaba en cama y no iba a trabajar. Ha valido la pena. El año que viene, más.

Balance del festival:
Asistentes: 76.000
Precio: 155 €
Lluvia: 28 l/m2 (el tercer festival más lluvioso de todas las ediciones)
Bandas: 161
Escenarios: 8
Nacionalidades: 30
Área Total: 1.562.482 m2