sábado, 23 de julio de 2016

Iron Maiden, Sevilla 14/07/2016

+ The Raven Age

Estadio Olímpico

Bruce Dickinson: Voz
Steve Harris: Bajo
Dave Murray: Guitarra
Adrian Smith: Guitarra
Janick Gers: Guitarra
Nicko McBrain: Batería

Yo, he visto cosas que vosotros no creeríais. Tatuajes derretirse como mantequilla en una sartén. He visto 15.000 pollos apiñarse en un gol norte. Oro líquido en macetas de 9 leuros. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia...salvo que lo escriba en el blog.


Bueno, empecemos con la organización. Hay que ser muy cabrón para meter a tanta gente en un espacio de pista tan reducido. Estoy acostumbrado a los apretujones pero lo del concierto de Maiden pasó de castaño oscuro. Con todo un Estadio Olímpico disponible...echad el escenario 20 metros más atrás. Miserables, que sois unos miserables. Claro, es que así el alquiler es más caro pero, a 84 pavos la entrada, yo creo que está más que pagado. De todas formas yo vi el concierto en pista en una posición privilegiada. Lo vi claro y me adelanté a todos. No contaré el secreto.

Vamos ahora al ambiente. Espectacular. La emoción y las ganas flotaban en el aire. A la sombra del viaducto del Alamillo, cientos de jóvenes y no tan jóvenes, de melenudos y calvos, de caballeros y doncellas, bebían, escuchaban música y cantaban, sobretodo cantaban, muchas de las tonadas que sonarían esa noche en apenas hora y media. Navegabas por ese mar de camisetas negras con letras rojas y era como ver un cortometraje de la vida, obra y milagros de ese ser diabólico llamado Eddie, que esta noche se reencarnaría en dios maya.


The warm up corrió a cargo del grupo The Raven Age, grupo del hijo de Steve Harris. Vamos, unos enchufaos. No es que toquen o suenen mal pero el estilo de metal melódico no encaja con los Maiden. No obstante los muchachos se vieron entregados y por momentos consiguieron enaltecer a la audiencia que en ese momento creo que lo que único que deseaba es que entrara Iron Maiden cuanto antes. Pero no sería hasta las 10 de la noche, con puntualidad británica.

Los acordes de Doctor Doctor de UFO empiezan a sonar y ahora, sí que sí, llega el momento. Pequeñas avalanchas, empujones, brazos y puños en alto con el inevitable móvil en el extremo, caras de felicidad...los cinco minutos de canción se hacen eternos, y por fin, cae el telón que deja ver ese escenario inspirado en la civilización maya, con sus pirámides y todos sus avíos, para empezar el concierto con la épica If Eternity Should Fall. Un Bruce Dickinson en envidiable forma corretea por el escenario enfundado en...¡un forro polar!...¿está majara o qué?. El espectáculo es el espectáculo, y si para empezar el concierto ha decidido que es el mejor atuendo pues, el calor no importa. Parece mentira que Dickinson haya sido operado recientemente de un tumor en la bebían. Está ahí, como si no hubieran pasado treinta años del Live After Death. Y están todos: Harris, Murray, Smith, Gers y McBrain. Dicen los puristas a mi alrededor que esto sí es Maiden de verdad y no lo que vino a Dos Hermanas en el 98.


Aunque no he querido ver previamente el setlist, sé de buena tinta que tocan todas las noches el mismo repertorio. El show está ensayado al milímetro y no hay sitio para la improvisación. Entiendo que si te apoyas en una escenografía muy cuidada y currada, no puedes estar cambiándola noche tras noche. Pero bueno, no importa demasiado habida cuenta de que no voy a volver a verlos en esta gira. De hecho es la primera vez que veo un concierto de Iron Maiden. Debo reconocer que empecé a interesarme por ellos muy tarde y en mi juventud eran el blanco de burlas y críticas del sector blusero de la pandilla hacia el sector heavy de la misma. Juegos de niños. Bueno pues parece que el concierto se va a basar en el último disco, cosa que me parece de P.M., ya que es un discazo y están aquí para eso. La gente se lo sabe al dedillo y canta y corea con la misma intensidad que cuando empiezan a aparecer las joyitas del pasado, como Children of the Damned. Aunque cuando suena The Trooper...eso ya es otra cosa. Es ver a Dickinson con la casaca y la Union Jack y todos perder la cabeza. Un éxtasis que que ya no decayó hasta que terminó la siguiente Powerslave. "Screeeaaam for me Seville!!!". Muy emocionante.


Es en The Book of Souls cuando Dickinson se conjura a los dioses mayas ante un humeante caldero consiguiendo que aparezca en escena el Eddie de la portada, de más dos metros, con taparrabos, obsceno, amenazando a todos con un hacha...¡hasta que Dickinson le arranca el corazón y lo lanza al público!. Muy teatral y divertido. A partir de aquí se enfila la recta final con un también muy emocionante Fear of the Dark y que acaba con el tema que da titulo a canción, álbum y grupo. Todo un clásico.


A estas alturas ya está todo el mundo exhausto. El calor y la emoción hace mella pero sabemos que queda un bis, que tiene que ser muy especial. No puede empezar mejor, con ese tributo a la bestia, 666 que jalea todo el mundo para seguir con una también épica Blood Brothers y terminar con otro clásico pero que, no sé, no me parece la mejor forma de acabar un concierto como este. En fin, acabó todo. Lo hemos pasado bien y la gente parece contenta en general. Una asignatura menos. Peste de organización, aunque el desalojo del estadio ha sido el más limpio y rápido que he visto en mi vida.

Setlist:
If Eternity Should Fail
Speed of Light
Children of the Damned
Tears of a Clown
The Red and the Black
The Trooper
Powerslave
Death or Glory
The Book of Souls
Hallowed Be Thy Name
Fear of the Dark
Iron Maiden
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The Number of the Beast
Blood Brothers
Wasted Years


martes, 19 de julio de 2016

Joe Satriani, Sevilla 08/07/2016

Sala Custom

Joe Satriani: Guitarra, (Voz y Armónica en Big Bad Moon)
Mike Keneally: Guitarra, Teclados
Bryan Beller: Bajo
Marco Minnemann: Batería

Gusta la Sala Custom de traer a esos que mi amigo Carrascus llama guitarristas virtuosos coñazos. A ver, así que yo recuerde y haya estado: Paul Gilbert, Steve Vai, Guthrie Govan...ya tocaba Joe Satriani. No hace mucho que lo vi en Córdoba con esta misma banda pero en un reciento más grande. Esta vez esperaba algo más cercano, más directo. El precio de la entrada lo merecía. De momento lo que me encontré fue un calor insoportable. A los laterales del escenario estaban en marcha los clásicos ventiladores de la Custom y que tanto alivian a las primeras filas pero el aire acondicionado no parecía funcionar. O funcionaba muy bajito. En fin, es lo que hay, aunque después he descubierto qué pasaba.


Con absoluta puntualidad empieza el show con el tema que da título al último álbum, Shockwave Supernova (2015). No he escuchado mucho el disco, apenas unas cuantas escuchas los días previos del concierto y vía Spotify. No me ha entusiasmado y en eso coinciden algunos colegas. La verdad es que los últimos discos de Satriani no dicen gran cosa y observo que la banda está desaprovechada. Seguro que en directo será diferente. Como si me hubiera escuchado, rápidamente cambia de tercio con un triplete ganador como son Flying in a Blue Dream, Ice 9 y Crystal Palace, que nos devuelve a los dorados finales de los 80 donde maravilló a todo el mundo con ese Surfing with the Alien (1987) y siguientes.


Al final de If I Could Fly ocurre lo que quería explicar antes...¡se va la luz!. La banda se queda a oscuras ante la sorpresa de todos, ellos los primeros. Sin que falte el humor Marco Minnemann aporrea su batería, que para eso no necesita amplificador, y Satriani bromea diciendo que la culpa es de Keneally, que toca demasiadas notas. Parece ser que un problema de bajada de potencia generalizado en todo el polígono hacía que el consumo tuviera que estar bajo mínimos, para que no "saltaran los plomos", como así ocurrió, de ahí que el aire acondicionado estuviera prácticamente apagado. Pero bueno, rápidamente se restablece la corriente y continúan el concierto con más Shockwave Supernova, que para eso lo están presentando. Es una pasada el elenco de guitarras de Satch, a cual más bonita y colorida. Y por cierto, dice la wikipedia que ronda los 60 tacos...¡pero si parece un chaval!...¡cómo se conserva el tío!.


Unos prescindibles solos de batería y teclado (por un momento creo que Keneally se va a arrancar un Eat that Question zappiano) no llevan directamente al superhit Always with Me, Always with You, ese tema cuya intro de guitarra tocaba todo aquel que pasaba a probar una guitarra en Musical Ortiz en el año 91. Un gran tema sin duda que nos llena de nostalgia. Aunque el momento nostálgico total fue ya en el cierre del set principal y el bis con exactamente los mismos temas que tocó en Sevilla en aquella legendaria noche de "las guitarras locas" previa a la EXPO '92. Hablo por supuesto de Satch Boogie, Big Bad Moon y Surfing with the Alien. Está claro que tiene que recurrir a los mismos ases después de más de 25 años.

Dos horas de calor.

Setlist:
Shockwave Supernova
Flying in a Blue Dream
Ice 9
Crystal Planet
On Peregrine Wings
Friends
If I Could Fly
Butterfly and Zebra
Cataclysm
Summer Song
Drum Solo
Crazy Joey
Keyboard Solo
Luminous Flesh Giants
Always with Me, Always with You
Bass Solo + Rock Medley
God Is Crying
Goodbye Supernova
Satch Boogie
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Big Bad Moon
Surfing with the Alien


miércoles, 13 de julio de 2016

Chris Cheek Quintet, Sevilla 21/06/2016

Monasterio de la Cartuja

Chris Cheek: Saxo Tenor, Saxo Soprano
Jorge Rossy: Batería, Vibráfono
Jaume Llombard: Bajo
Pierre Perchaud: Guitarra
Jordi Matas: Guitarra

Empecé a interesarme por el jazz allá por el año 1991, cuando el Festival de las Leyendas de la Guitarra. Como ya conté por aquí, cada día estaba destinado a un estilo y, en la noche del jazz, me quedé flipado con gente que no había visto nunca como George Benson, Stanley Clark o John McLaughling. Yo venía del rock y lo que me gustaban eran las guitarras, por lo que esa inmersión en el Jazz fue de forma natural a través de ese instrumento. Una cosa lleva a la otra y rápidamente te das cuenta que la guitarra no es precisamente el instrumento predominante en el jazz sino más bien los metales por lo que empecé a escuchar a gente como Charlie Parker, Dizzy Gilespie y Chet Baker. Entonces descubrí a un grupo que conciliaba lo que más me gustaba del jazz y del rock. Un grupo en el que militaban dos baterías, un bajo eléctrico y dos saxofones distorsionados con pedales wah-wah. Se llamaban The Bloomdaddies y pude verlos en un concierto del Festival de Jazz de la Universidad de Sevilla. La energía que desprendían un tal Jorge Rossy a la batería y unos tales Chris Cheek y Seamus Blake a los saxos me dejaron impactados. Aquella banda no duró mucho pero desde entonces los he perseguido, buscando sus discos en el sello FSNT y yendo a los conciertos de sus miembros. Pude ver a Jorge Rossy hace tres de años con su quinteto y a Seamus Blake lo conocí en un fallido concierto. Así que me alegré mucho cuando me enteré que gracias a Assejazz vendría a tocar Chris Cheek con un quinteto en el que también estaba Jorge Rossy.


Sabia de antemano que iba a ser un concierto delicioso. Primero por ser quienes son. Segundo por presentar un disco maravilloso como Saturday Songs (2016). Y tercero porque estando detrás Assejazz y en el magnífico marco del Monasterio de La Cartuja el disfrute está garantizado. En la formación, además de Cheek y Rossy, están el bajista Llaume Lombard y los guitarras Jordi Matas y Pierre Perchaud. Estos últimos no son los que grabaron el disco junto a Chris Cheek y quizá se eche en falta ese pedal steel de la grabación original en las manos de David Soler pero en contrapartida los temas sonaron con más brío, con más ritmo. Y eso que me confesaba Javier Delgado (presidente de Assejazz) que Jordi matas se había preparado los temas en el tren de Barcelona a Sevilla.


El repertorio fue casi en exclusiva el citado último disco de Chris Cheek, Saturday Songs, tocado íntegramente de pé a pá, en el mismo orden del disco. Tan sólo hubo tres concesiones fuera del disco, una al principio, otra justo a la mitad y por último en el bis. Chris Cheek alterna saxo soprano con saxo tenor y las guitarras de Matas y Perchaud alternan protagonismo. Uno con una Gibson 535 y otro con una Telecaster. Dos guitarras muy rockeras para un combo de jazz pero que bien dominadas y domadas consiguieron el perfecto clima que requiere las composiciones de este disco. La parte de pedal steel estuvo bien cubierta por Jordi matas con el slide y un buen conjunto de efectos. Se lo curró.


Y en fin. ¿Qué decir de la parte rítmica con Jaume Llombard y el gran Jorge Rossy a la batería?. Quien no conozca a este tipo que eche un vistazo en internet a su currículum de vértigo. Y además es un tío super amable, simpático y accesible que no tiene inconveniente en compartir cerveza contigo en la barra tras el concierto y hablarte de sus siguientes bolos y proyectos, de lo divino y de lo humano del mundo del jazz, y de lo bien que se lo pasa tocando en un sitio como éste con esa cercanía con el público. Un público afortunado diría yo. Éramos apenas cuarenta personas.

Fotos de Jesús Mayora.

Setlist:
Water Mile
String Finger
Ginger Something
Eye Factory
Bucky's Blues
Either Way
Slow Ships
¿¿??
Saturday Song
Alhambros
Forever Green
Strawberry Jam
While You Sleep
Windmill Hill
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Along the Santa Fe Trail

domingo, 19 de junio de 2016

Neil Young & Promise of the Real, Madrid 18/06/2016

Mad Cool Festival

Neil Young: Guitarra, Voz, Armónica, Teclado
Lukas Nelson: Guitarra, Voz
Mica Nelson: Guitarra, Teclados, Voz
Corey McCormick: Bajo, Voz
Anthony LoGerfo: Batería
Tato Melgar: Percusión

La de anoche fue la cuarta vez que me encontraba con Neil Young en un concierto. Lo he visto con Booker T. & The MG's, lo he visto con Crazy Horse, lo he visto con su banda de amigos en el 2008, y anoche lo veía acompañado de los hijos de su amiguete Willie Nelson. Pero es que anoche vi al NY del After the Goldrush, al NY del Harvest, al NY del Comes a Time, al NY del Mirror Ball y al NY del Rust Never Sleeps. Todo en una velada de unas dos horas y media, con un ambiente, unos amigos y un recinto fantástico. 


Desde que empezó el concierto de Gary Clark Jr., que tocaba previamente, ya se veía a los rusties tomar posiciones, y poco a poco íbamos avanzando hasta situarnos a pocos metros del escenario. Por el camino te vas encontrando y hablando con gente de Sevilla, de Córdoba, de Murcia. A todos les delata la camiseta, todos conocen los mismos puntos de encuentro de la hermandad de Neil: el blog de La Playa, los Rust Fest...todos han visto al tito unas cuantas veces y todos saben que cada concierto es único y especial. Todos o casi todos pasamos de los 40. Pero todos somos unos críos comparados con el septuagenario que en unos minutos nos va a dar una lección a todos. Una lección de honestidad, de hacer y tocar lo que le viene en gana, de no casarse con nadie, de demostrar cómo ser el padrino de unos chavales y sacar lo mejor de ellos, pero sobretodo una lección de que a pesar de que el oxido nunca duerme no está dispuesto a quemarse por él. 


El concierto empieza muy suave, con "After the Gold Rush" al piano. Después la guitarra acústica con "Heart of Gold", "The Needle and the Damage Done"...Neil Young señala a la emergente luna cuando ya empieza a caer la noche y parece que vaya a arrancarse con el "Harvest Moon" pero no, mejor el himno ecologista de "Mother Earth" en el armonio. Y es que Neil Young está embarcado permanente en la cruzada del ecologismo y no escatima medios y esfuerzos en ello, arremetiendo en su último disco contra Monsanto, o con su proyecto LincVolt. Ayer escenificó sus principios ecologistas con flores en el escenario, unas chicas esparciendo semillas y la irrupción de fumigadores acabando con el sueño hippie. Una efectista forma de dar la bienvenida al escenario a Promise of the Real, la banda de los hijos de su buen amigo Willie. Entramos aquí en una nueva etapa del concierto donde como decía al principio volvemos a los tiempos del Harvest, del Comes a Time, con canciones como "Out On the Weekend" (no me la podía esperar, me encantó), "Human Highway" (que me encanta siempre). Quizá se eche en falta un poco más de volumen, un poco mas de empuje, pero no es así como va a funcionar esto. El tito Neil tiene perfectamente planteado el crescendo del concierto y a continuación da un paso adelante aparcando la acústica y colgándose la Gretsch blanca y se marca un "Alabama", "Words" y un "Winterlong" que literalmente me hace llorar de nuevo. No paro de cantar. La gente no para de cantar y entiendo que puede resultar molesto pero, lo siento mucho. 


Y ya finalmente, ocurre, aparece la Old Black, la guitarra sucia que decía el amigo Carrascus. Cuando suenan los primeros acordes de "Down by the River" entramos en éxtasis. Un éxtasis que no tendría un descanso hasta veinte minutos después. Si no fuera por las pintas imberbes de POTR se diría que estamos ante los mismísimos Crazy Horse. Neil Young exprime su guitarra haciéndola aullar y gemir como sólo él sabe hacer y nos da la espalda buscando a sus pupilos, incitándolos, comprometiéndolos, buscando de ellos ponerlos al nivel de entrega al que está dispuesto a llegar en este tour de force. No se escapa ninguno, los busca a todos. Sólo así se puede alcanzar la comunión total entre intérpretes, recinto y audiencia. Más de veinte minutos, señores. Sólo con esto ya ha valido el esfuerzo del viaje pero el concierto no ha acabado aún. Quedan varios momentos igual de intensos pero no tan prolongados, como "Mansion On the Hill", una de mis favoritas de todos los tiempos y que por primera vez la escucho en directo, o la épica "Like a Hurricane", clásico inmortal que parecía no tener fin con todos esos falsos finales que tanto le gustan al tito (hasta el punto de editar un disco sólo con ellos). Y para acabar (con pequeño respiro de por medio) una absoluta declaración de intenciones, himno atemporal y estampado de camisetas: "Rockin' in the Free World"


El concierto se acaba. Nos guste o no hay que pagar el precio de ver estos conciertos en un festival y el tiempo está ajustado, a pesar de haber excedido sobradamente las dos horas. Suena la música ambiental y se ven pipas recogiendo trastos del escenario pero no, esto no puede acabar aquí, hay que conseguir sacar a la banda de nuevo como sea. Y lo conseguimos. No sé si estaba programado, pero lo conseguimos. Y sonaron los acordes te otro pelotazo legendario: "Love and Only Love", poniendo el broche a una noche mágica, como todas las que me ha despachado el gran Neil Young. Gracias José Miguel, Antonio, Nuria, Enrique y Guillermo por la compañía. Nos vemos en el siguiente.

Setlist:
After the Gold Rush
Heart of Gold
The Needle and the Damage Done
Mother Earth (Natural Anthem)
Out On the Weekend
From Hank to Hendrix
Human Highway
Unknown Legend
Someday
Alabama
Words
Winterlong
Down by the River
Mansion On the Hill
Like a Hurricane
Western Hero
Rockin' In the Free World
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Love and Only Love

martes, 24 de mayo de 2016

Siniestro Total, Sevilla 20/05/2016

Sala Malandar

Julián Hernández: Voz, Guitarra, Armónica
Javier Soto: Guitarra, Voz
Ángel González: Batería
Jorge Beltrán: Saxo, Teclados
Óscar G. Avendaño: Bajo, Voz

Es primavera y año par, así que toca visita a Sevilla de Siniestro Total. Vamos a cambiar esta vez la Sala Custom por la Sala Malandar por lo que vamos a perder en calidad de sonido pero vamos a ganar en cercanía con el grupo. Estaba tan cerca de Óscar Avendaño que a veces cuando tocaba apoyando el pie en los monitores tenía que retirar la cabeza si no quería que me diera un cosqui con el clavijero.


Hace un par de años comentaba cómo había pasado en el plazo de una semana de escuchar de los Siniestro Total cosas como "ayatollah, no me toques la pirola!" a escuchar al gran Lapido cantar "cuando el ángel decida volver". Pues bueno, dos años después la misma coincidencia. De escuchar el pasado viernes las preciosidades de "el furor de las rosas" a embrutecerme como hace tiempo que no hacía con "menea el bullarengue". Y es que sí, con Julián Hernández y Cía. te embruteces y te lo pasas bomba, saltando y coreando esas letras escritas en tugurios entre litros de alcohol, putas y frikis que lo eran mucho antes de que se popularizara el palabro.


Hombre, ya gastan cincuentaitantos tacos y no son tan gamberros como antaño. De hecho por momentos son hasta gente respetable y así lo quieren demostrar con algunas composiciones ya de los últimos tiempos. Me encanta el repertorio. No sólo es abundante sino que además saben alternar temas de la primera y más reconocida etapa con las últimas décadas (y es que llevan en esto más de 35 años). Pude contar la otra noche canciones de por lo menos 10 discos diferentes. Bien elegidas, bien enlazadas. Además me aventuro a decir que el repertorio se elige cada noche justo antes de salir al escenario, escribiéndolo en un papel, cambiando un poco aquí y allá, como los auténticos. El inicio del concierto te dibuja una sonrisa de oreja a oreja con esa banda sonora de Miami Vice. Te retrotrae directamente a los primeros 90 y aquel infausto concierto de la Expo. No hubo esta vez referencias a aquella noche.

Y poco más, en una sala con una más que aceptable entrada, la gente saltó, bebió y se lo pasó pipa y puede que incluso el grupo también. Aparte de los continuos y a veces ingeniosos comentarios de Julián Hernández hubo mucha interacción con el público, que se sabía las canciones al dedillo e incluso forzaron a veces un falso final, para despiporre de la banda que volvía a repetirlo ilustrando cómo se hace. Cantó no sólo Julián sino también Javier Soto en su Fuimos un grupo vigués y Oscar Avendaño en Tumbado a la bartola. Hubo recuerdos para el fallecido Manolo Tena en esa canción que muchos creen que es de Siniestro Total pero no es así: Quiero bailar rock and roll. Y hubo muchas de esas per-versiones que tanto les gusta hacer a estos gallegos y que no tienes más remedio que descojonarte con la ocurrencia. Hablo de ese David Watts convertido en Emilio Cao y ese In-A-Gadda-Da-Vida, aquí reconvertido en Vaya mierda de vida, aparte de las archiconocidas versiones del Sweet Home Alabama y el Highway to Hell.


Más o menos una hora y tres cuartos, hasta que suena el himno soviético y se despiden como es habitual puño en alto.

Repertorio:
Y yo me callo
Gusanos en tu alcoba
Miña terra galega
Country & Western
Emilio Cao
España se droga
Black Jack
Cultura popular
Fuimos un grupo vigués
Chico de ayer
Ay Dolores
Camino de la cama
Tan hermoso
El mundo da vueltas
Paseando por el agua
Diga qué le debo
Por un amor...
I'm the very first one in the drinking line
Vamos muy bien
Tumbado a la bartola
No hay banda
Vaya mierda de vida
Menea el bullarengue
Los putos amos
Cuánta puta y yo qué viejo
Ayatollah!
Quiero bailar rock and roll
Bailaré sobre tu tumba
¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?
Somos Siniestro Total

domingo, 15 de mayo de 2016

Guillermo Alvah y los Predicadores, Sevilla 13/05/2016

+ Rafa Toro

Sala Malandar

Guillermo Alvah: Voz, Guitarra, Armónica
Suso Díaz: Guitarra
Curro Molero: Bajo
Rojo Rodríguez: Batería
Fran Rosado: Teclados
+ amiguetes: Rafa Toro, Luis Abad, Fernan Johnson, Carlos Abad, Queco Kibariti

La primera vez que vi a Guillermo Alvah fue en este mismo escenario de la Malandar. Teloneaba al maestro José Ignacio Lapido y se marcó un pequeño set acústico que me gustó bastante, a pesar de no conocer sus canciones. Lo mismo experimenté la otra noche con Rafa Toro. Guillermo ha subido un escalón. Ahora él es el titular de la velada. Pero el que le hace el paseillo es también un tipo que sabe hacer emocionar a la gente con la desnudez de una guitarra acústica. Me gustó mucho. Por algunos instantes me pareció que iba a arrancar un Pigs on the Wing. Le deseo mucha suerte.


Hoy es la presentación del segundo nuevo disco, "El furor de las rosas". Decidí no hacerme con el disco hasta después del concierto, esperando que esas canciones me llegaran sin haberlas escuchado anteriormente. Fue así como empecé a engancharme a la música de Guillermo Alvah en conciertos anteriores y había funcionado, por lo que sabía que en esta ocasión no sería distinto. No había podido evitar de todas formas escuchar en internet el single del disco, ese pelotazo de canción llamado Secreto, una de esas canciones que se meten en la cabeza y no se van en días. También había escuchado Fuego pero del resto nada de nada. Semivirgen pues me lancé a disfrutar del concierto que empezó con la que ahora sé que se llama Ahora, un tema donde anuncia el nombre del disco, que interpreta en solitario, sin Predicadores, guitarra eléctrica y armónica. Preciosa.


Y ya pasan sí Los Predicadores para arrancar apostando fuerte con Secreto. A partir de ahí prácticamente toca todo el disco, como debe ser en una presentación. Me dejó encandilado Mona, de la que se ayudó en los coros del mencionado Rafa Toro. Como bien dice Guillermo, Mona es un nombre muy dylaniano, o dylanita, no sé que diría Joserra, como la camisa negra de lunares que gasta, como el ambiente "último vals" repleto de amiguetes. Como decían Los DelTonos y que últimamente repito mucho en mis posts: "el rock americano es posible en castellano", y eso es lo que hace Guillermo con temas propios y extraños. ¿Quién si no se atreve a versionar el Lodi de la CCR en español?. No queda ahí el asunto dylaniano. Un  poco más tarde realiza la segunda derivada sobre lo que ya hizo en su momento Kiko Veneno con el Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again. Inaudito.


Pero bueno, seguimos con el disco, y para la ocasión están presentes todos los que participaron en él, que se suben al escenario a recrear esas canciones con todo su esplendor. Hablo de Luis Abad en la guitarra y Fernan Johnson en la mandolina en A nuestros pies, Carlos Abad que también a la guitarra tocó más tarde en al menos un par de temas y ya al final Queco Kabariti en la voz y percusión. Tanto colega en el escenario nos permitió además de disfrutar de un deslumbrante elenco de guitarras: Telecaster, Les Paul, SG, Rickenbacker...¡qué cosas más bonitas!


No se olvidó en el repertorio varios temas del primer disco. Canción para el olvido sonó con más ritmo y chispa que en el disco y se reservó la traca final del concierto con una sucesión de temas que este primer disco que tipos como yo disfrutamos enormemente. En la ciudad carretera se vivieron momentos épicos con duelos de hasta tres guitarras y que me trajeron a la memoria cosas como el Cowgirl in the Sand, versión Crazy Horse salvaje y el punto final lo puso otro trallazo como La hora azul.


Ha sido una escasa hora y media que ha pasado volando. Queda el bis con el guiño (también en español) al Johnny B. Goode y un clásico irrenunciable como el Qué podíamos hacer de Los DelTonos. Gracias Guillermo y compañía por tan buen rato. Nos vemos pronto.

Fotos fantásticas aquí, gentileza de Andrea del Zapatero. Gracias.

Repertorio:
Ahora
Secreto
La miel en los labios
Mona
Lodi (de Creedence Clearwater Revival)
Canción para el camino
A nuestros pies
Nuevos horizontes
Prefieres correr
Fuego
Mi boca
Amor de larga distancia
Memphis Blues Again ( de Bob Dylan en la versión de Kiko Veneno)
En la ciudad carretera
La hora azul
---
Johnny B. Goode / Boomer
Qué podríamos hacer (de Los DelTonos)

miércoles, 13 de abril de 2016

091, Sevilla 09/04/2016

+ Chencho Fernández

Sala Custom

José Antonio García: Voz, Armónica
José Ignacio Lapido: Guitarra, Voz
Jacinto Ríos: Bajo, Voz
Víctor Lapido: Guitarra, Voz
Tacho González: Batería

Bueno, no voy a presumir de ser o haber sido un fan incondicional de 091. La verdad es que en sus años dorados yo estaba interesado en otro tipo de música y además tenía la estúpida convicción de que el rock en castellano era algo de segunda fila. Me topé con ellos en alguna ocasión pero nunca tuve devoción por su música. De hecho, ha sido años más tarde cuando me he rendido a la calidad musical de la obra de José Ignacio Lapido y ahí voy a verlo cada vez que puedo. Pero claro, escuchas a Lapido, vas a sus conciertos y él mismo te devuelve a los brazos de los 091, maldiciendo entonces las oportunidades perdidas en aquellos años de primeros de los 90. El anuncio de la esperadísima "Maniobra de Resurrección" por fin llegó y ahí estaba el tío como una fan locaza consiguiendo dos entradas que se agotaron en un suspiro. Espero que nadie que se lo mereciera más que yo se quedara sin su entrada.


Así pues la sala Custom hasta la bandera. Dos días consecutivos. Dos llenos. Entramos y caldea el ambiente (como si eso hiciera falta) en gran Chencho Fernández, con las mismas ganas que nosotros de bajar a la pista y ver a Los Cero. Magnífica su versión de Love Minus Zero/No Limit, en castellano. Ya lo decían Los DelTonos hace nada: "el rock americano es posible en castellano". Sólo ver la cara de la gente cuando sonaron los primeros acordes de Palo Cortao vale el dinero de la entrada. Ahí arriba están esas cinco figuras negras con un sonido, una puesta en escena, un cuidado de los detalles acojonante. Se erizan los vellos de los brazos. Joder, casi diría que no han pasado 20 años. Bueno, hay algún truco...no me creo que con más de 50 tacos cada uno casi no tengan canas!. Esto no ha sido reunirse para sacar unas pelas viviendo de la renta de un pasado glorioso. Se lo han tomado muy en serio, se lo han currado y se nota y les están dando a la gente exactamente lo que esperaban. Mirabas a tu alrededor y pocas veces he visto tantas caras de felicidad en un concierto.


Yo no estoy a la altura de las circunstancias. Me gustaría ser como los que están a mi alrededor, disfrutar como ellos, pero me sé más o menos la letra de sólo la mitad de las canciones. da igual, me lo estoy pasando pipa. El sonido es buenísimo y la ejecución impecable. José Antonio García vuelve a ser el gran frontman que siempre fue y los Lapido tocan mejor que nunca. La imagen, como ya he dicho, muy potente.

El repertorio es un no parar de grandes canciones. Todos tienen sus favoritas y todos coinciden en cuáles son las más exitosas, aquellas que incluso sonaron en la radio y salieron en programas de televisión. A mí las que más me emocionan son Nubes con forma de pistola y Un cielo de color vino. En total unas medidas dos horas de concierto. Un anoche grandiosa e inolvidable para muchos.

Aquí unas fotos cojonudas.

Repertorio (sin confirmar):
Palo cortao
Zapatos de piel de caimán
Debajo de las piedras
El lado oscuro de las cosas
Tormentas imaginarias
Nada es real
En el laberinto
Mi sombra y yo
Nubes con forma de pistola
Para impresionarte
Este es nuestro tiempo
La noche que la luna salió tarde
Otros como yo
En la calle
Sigue estando Dios de nuestro lado
Un cielo color vino
Un camino equivocado
Cementerio de automóviles
La torre de la vela
Qué fue del siglo XX
...
La canción del espantapájaros
Esta noche
La calle del viento
...
Cómo acaban los sueños
La vida qué mala es