"Information is not knowledge. Knowledge is not wisdom. Wisdom is not truth. Truth is not beauty. Beauty is not love. Love is not music. Music is the best." (Packard Goose, Joe's Garage, Frank Zappa 1979)
lunes, 9 de junio de 2014
25 años de conciertos
De bares a estadios olímpicos, de lluvia torrencial a sol abrasador, sólo o en grupo, por la patilla o por un riñón, de pie, sentado, tirado en el suelo o casi levitando, en mi barrio o a 3.000km de distancia…han sido 25 años yendo a conciertos y espero seguir así al menos 25 años más. El primer concierto al que asistí, o al menos el primero del que tengo memoria, fue de No me pises que llevo chanclas. Ya veis. Era tal día como hoy del año 89 y lo estaban petando con el Bolillón y las Calles de Chicago. Además era gratis y presentaba Emilio Aragón, que por entonces también lo petaba con su Saque Bola en Canal Sur. Aún afloran algunas sensaciones de aquel día en la Plaza de España: ese ambiente gamberro, ese “si me viera mi madre”, ese ruido. Desde entonces y hasta la fecha han sido unos 250, más o menos. Todavía hoy siento ese hormigueo en el estómago en la cola de acceso, en el proceso de buscar la mejor ubicación, en los minutos previos al “estallido”. Guardo memoria de prácticamente todos y cada uno de los conciertos a los que he ido y además me ayudo del blog para que esos recuerdos nunca los pierda. Mucho ha cambiado desde entonces: los medios, las normas, los precios de las entradas, la forma de adquirirlas, la proliferación de los festivales…y lo que me queda por ver, eso espero, pero en el fondo es y será lo mismo: música en directo, mi grupo favorito tocando delante de mí, para mí, y la sensación de haber vivido algo único y especial. Nos vemos en el próximo.
sábado, 31 de mayo de 2014
Festival Territorios, Sevilla 23-24/05/2014
Monasterio de la Cartuja
¡Maldita la hora en que me compré el abono pal Territorios!. Es lo que he pensado en estas dos últimas ediciones cuando voy en coche camino de la Cartuja, a las 10 de la noche, tras dejar a los niños colocados con los abuelos, con la incertidumbre del follón que encontraré para aparcar, sin saber si veré algún concierto que valga la pena, reventado de trabajar y levantado desde las 6:30, sabiendo que mañana tengo que ir temprano a recoger a los niños….¿Vale la pena?. Al final sí, y seguro que vuelvo a comprar el abono en cuanto se ponga a la venta para la edición del 2015. No te puedes resistir, por tan solo unos 15€ (qué se puede hacer por menos dinero hoy día). Y además hay que contribuir a la permanencia de este festival. O esto, o no tendremos nada. Ya sé que el cartel lleva dos años muy flojo. Que soñamos con que vuelvan a aparecer nombres como Wilco, Jayhawks, Los Enemigos, Amaral, Iggy Pop…pero hay que seguir apoyándolo aunque no cubra nuestras expectativas. Ya vendrán tiempos mejores. E insisto, ¿qué más se puede pedir por 15 pavos?.
Los cabezas de cartel este año son Loquillo y el homenaje a Triana. Porque cabezas de cartel son los nombres que van en primer lugar y a menudo con letras más grandes, ¿no?. Pero mi interés estaba en los que figuraban en segunda fila: Anna Calvi el viernes y sobretodo JSBX el sábado. Del homenaje hablaré más tarde, como está haciendo todo el mundo. Pues eso, que estaba yo en el coche camino del festival sin muchas ganas, la verdad, pero mira por dónde na más llegar aparqué el coche a apenas 200m de la puerta. Empezamos muy bien. Tras sortear las botellonas veo las primeras caras conocidas. Esa gente del ámbito laboral que no te imaginas ver por allí. Me gustan esas cosas. Y una vez dentro y anillado el primer destino es Anna Calvi. Miento, el primer destino es la taquilla donde sacar las moneditas para pedir un par de cervezas. La visión de Anna Calvi sobre el escenario con su guitarra y arrancándole esos aullidos es muy impactante. Cuanto menos es una imagen poco usual. La fragilidad de su figura y la dulzura de su voz contrasta con la garra con la que maneja su telecaster. La atmosfera es asfixiante, depresiva…eso lo consigue la banda que está detrás y la oscuridad de la noche. Incluso ese escenario, grande pero abierto por los cuatro costados. Pero sobretodo ella con su presencia, su guitarra y su voz (aunque esta última no estaba muy bien amplificada). Me gustó verla.
De aquí me acerqué a ver a Loquillo, que aún no había empezado. Con mucha pomposidad y actitud de estar de vuelta de todo empezó su concierto ante una audiencia entregada. Las primeras canciones no las reconocí pero más o menos vi por dónde iban los tiros La banda sonaba bien (con tres guitarras ya le vale) y la voz la tiene cascada, pero mantiene el tipo con dignidad y sus incondicionales son eso, incondicionales.
No obstante me fui a la media hora para ver a Shannon & The Clams. Una auténtica y agradable sorpresa. Los había escuchado poco en la web del Territorios pero en vivo y en directo entran muy bien, con esa deliciosa y potente mezcla entre música surf y doo-wop. Y para potente también la figura de Shannon, en las antípodas en lo físico de Anna Calvi.
Aún me quedé un rato más para ver la primera parte del concierto del Love of lesbian, en el escenario principal. También lo petaron para deleite de sus seguidores (y sonaba de pm).
Y ya estamos en sábado. Más descansados que el viernes pero al mismo tiempo resentidos, así que sé que tampoco voy a aguantar mucho. Lo de Triana está programado para las 2:45. No llego, seguro. Pero empezamos con tralla de la buena, con los sempiternos Reincidentes. Lo menos 20 años que no veo un concierto de ellos y ahí siguen, dando caña. Me retraí a aquellos años de excesos y pocos compromisos y obligaciones y me dio cierto gustirrinín aunque eso no significa que firme volver atrás en el tiempo.
Como decía el amigo Carrascus, nos cansamos de escuchar proclamas antisistema y hay que irse a no perderse ni un minuto del plato fuerte de la noche: la Blues Explosion de John Spencer. Sobra mucho escenario para una batería sin tarima y dos guitarras. Hay también un chisme con forma de cuña, con antenas y una luz azul. Sólo los más viejos del lugar saben lo que es. John Spencer gasta su guerreada guitarra Zimgar , pantalones de cuero, habla poco y muy rápido y continuamente hinca la rodilla en el suelo. Su lugarteniente Judah Bauer se mueve poco, se contonea en círculos y parece que no toca mucho, pero siempre están saliendo notas de su guitarra, ya sean acordes, punteos o slide. Además hace atronar su armónica a veces. Y por último Russell Simins está aporreando una batería con un solo plato, un solo tom, un solo bombo pero…cada vez que baja el brazo o aplasta el pedal te sacude el pecho. Los temas o canciones, se suceden sin interrupción, no sabes cuándo acaba una y empieza otra, o si están improvisando, o yo qué sé. Al final, sí, se acerca a hacer aullar al “chisme”. Un subidón.
Después de esto me puedo ir a casa a gusto, pero me da tiempo de ir a ver a Él mató a un policía motorizado. Un grupo de nombre extraño, ridículo, aunque no más que No me pises que llevo chanclas, pero que hace un rock contundente y algo psicodélico. Sólo vimos el final, con los últimos temas y la “actuación estelar” como invitado de Jota, el de Los Planetas.
Son más de las dos y aún queda más de una hora para que empiece lo de Triana. ¿Me quedo?, ¿no me quedo?, estoy escuchando Ska-P, ¿me quedo?, ¿no me quedo?....No me quedo. Paso. Me voy. Me dicen que hice bien. Ríos de tinta, digo, miles de tweets y comentarios de facebook están corriendo sobre el homenaje a Triana en Territorios. La mayoría despectivos hacia los indies y de mano de integristas pseudo puristas. Que si dónde van estos indies-granainos-malafollá profanando el legado de los dioses sevillanos del rock andaluz, que si las versiones no están a la altura, que si no tocan bien…Bueno, nadie se rasga las vestiduras cuando sale un disco de versiones de los Beatles en clave de jazz, y esto es un poco lo mismo. Si no te gusta te vas, pero no machaques un espectáculo que sólo por la cantidad de gente implicada seguro que ha costado mucho sacar adelante y con la única intención de hacer algo bonito, de conocer algo nuevo.
Bueno, el año que viene más. Dicen que han venido 34.000 personas.
Fotos, casi todas, de Ángla Oliva
¡Maldita la hora en que me compré el abono pal Territorios!. Es lo que he pensado en estas dos últimas ediciones cuando voy en coche camino de la Cartuja, a las 10 de la noche, tras dejar a los niños colocados con los abuelos, con la incertidumbre del follón que encontraré para aparcar, sin saber si veré algún concierto que valga la pena, reventado de trabajar y levantado desde las 6:30, sabiendo que mañana tengo que ir temprano a recoger a los niños….¿Vale la pena?. Al final sí, y seguro que vuelvo a comprar el abono en cuanto se ponga a la venta para la edición del 2015. No te puedes resistir, por tan solo unos 15€ (qué se puede hacer por menos dinero hoy día). Y además hay que contribuir a la permanencia de este festival. O esto, o no tendremos nada. Ya sé que el cartel lleva dos años muy flojo. Que soñamos con que vuelvan a aparecer nombres como Wilco, Jayhawks, Los Enemigos, Amaral, Iggy Pop…pero hay que seguir apoyándolo aunque no cubra nuestras expectativas. Ya vendrán tiempos mejores. E insisto, ¿qué más se puede pedir por 15 pavos?.
Los cabezas de cartel este año son Loquillo y el homenaje a Triana. Porque cabezas de cartel son los nombres que van en primer lugar y a menudo con letras más grandes, ¿no?. Pero mi interés estaba en los que figuraban en segunda fila: Anna Calvi el viernes y sobretodo JSBX el sábado. Del homenaje hablaré más tarde, como está haciendo todo el mundo. Pues eso, que estaba yo en el coche camino del festival sin muchas ganas, la verdad, pero mira por dónde na más llegar aparqué el coche a apenas 200m de la puerta. Empezamos muy bien. Tras sortear las botellonas veo las primeras caras conocidas. Esa gente del ámbito laboral que no te imaginas ver por allí. Me gustan esas cosas. Y una vez dentro y anillado el primer destino es Anna Calvi. Miento, el primer destino es la taquilla donde sacar las moneditas para pedir un par de cervezas. La visión de Anna Calvi sobre el escenario con su guitarra y arrancándole esos aullidos es muy impactante. Cuanto menos es una imagen poco usual. La fragilidad de su figura y la dulzura de su voz contrasta con la garra con la que maneja su telecaster. La atmosfera es asfixiante, depresiva…eso lo consigue la banda que está detrás y la oscuridad de la noche. Incluso ese escenario, grande pero abierto por los cuatro costados. Pero sobretodo ella con su presencia, su guitarra y su voz (aunque esta última no estaba muy bien amplificada). Me gustó verla.
De aquí me acerqué a ver a Loquillo, que aún no había empezado. Con mucha pomposidad y actitud de estar de vuelta de todo empezó su concierto ante una audiencia entregada. Las primeras canciones no las reconocí pero más o menos vi por dónde iban los tiros La banda sonaba bien (con tres guitarras ya le vale) y la voz la tiene cascada, pero mantiene el tipo con dignidad y sus incondicionales son eso, incondicionales.
No obstante me fui a la media hora para ver a Shannon & The Clams. Una auténtica y agradable sorpresa. Los había escuchado poco en la web del Territorios pero en vivo y en directo entran muy bien, con esa deliciosa y potente mezcla entre música surf y doo-wop. Y para potente también la figura de Shannon, en las antípodas en lo físico de Anna Calvi.
Aún me quedé un rato más para ver la primera parte del concierto del Love of lesbian, en el escenario principal. También lo petaron para deleite de sus seguidores (y sonaba de pm).
Y ya estamos en sábado. Más descansados que el viernes pero al mismo tiempo resentidos, así que sé que tampoco voy a aguantar mucho. Lo de Triana está programado para las 2:45. No llego, seguro. Pero empezamos con tralla de la buena, con los sempiternos Reincidentes. Lo menos 20 años que no veo un concierto de ellos y ahí siguen, dando caña. Me retraí a aquellos años de excesos y pocos compromisos y obligaciones y me dio cierto gustirrinín aunque eso no significa que firme volver atrás en el tiempo.
Como decía el amigo Carrascus, nos cansamos de escuchar proclamas antisistema y hay que irse a no perderse ni un minuto del plato fuerte de la noche: la Blues Explosion de John Spencer. Sobra mucho escenario para una batería sin tarima y dos guitarras. Hay también un chisme con forma de cuña, con antenas y una luz azul. Sólo los más viejos del lugar saben lo que es. John Spencer gasta su guerreada guitarra Zimgar , pantalones de cuero, habla poco y muy rápido y continuamente hinca la rodilla en el suelo. Su lugarteniente Judah Bauer se mueve poco, se contonea en círculos y parece que no toca mucho, pero siempre están saliendo notas de su guitarra, ya sean acordes, punteos o slide. Además hace atronar su armónica a veces. Y por último Russell Simins está aporreando una batería con un solo plato, un solo tom, un solo bombo pero…cada vez que baja el brazo o aplasta el pedal te sacude el pecho. Los temas o canciones, se suceden sin interrupción, no sabes cuándo acaba una y empieza otra, o si están improvisando, o yo qué sé. Al final, sí, se acerca a hacer aullar al “chisme”. Un subidón.
Después de esto me puedo ir a casa a gusto, pero me da tiempo de ir a ver a Él mató a un policía motorizado. Un grupo de nombre extraño, ridículo, aunque no más que No me pises que llevo chanclas, pero que hace un rock contundente y algo psicodélico. Sólo vimos el final, con los últimos temas y la “actuación estelar” como invitado de Jota, el de Los Planetas.
Son más de las dos y aún queda más de una hora para que empiece lo de Triana. ¿Me quedo?, ¿no me quedo?, estoy escuchando Ska-P, ¿me quedo?, ¿no me quedo?....No me quedo. Paso. Me voy. Me dicen que hice bien. Ríos de tinta, digo, miles de tweets y comentarios de facebook están corriendo sobre el homenaje a Triana en Territorios. La mayoría despectivos hacia los indies y de mano de integristas pseudo puristas. Que si dónde van estos indies-granainos-malafollá profanando el legado de los dioses sevillanos del rock andaluz, que si las versiones no están a la altura, que si no tocan bien…Bueno, nadie se rasga las vestiduras cuando sale un disco de versiones de los Beatles en clave de jazz, y esto es un poco lo mismo. Si no te gusta te vas, pero no machaques un espectáculo que sólo por la cantidad de gente implicada seguro que ha costado mucho sacar adelante y con la única intención de hacer algo bonito, de conocer algo nuevo.
Bueno, el año que viene más. Dicen que han venido 34.000 personas.
Fotos, casi todas, de Ángla Oliva
domingo, 18 de mayo de 2014
Philip Catherine Trio, Sevilla 16/05/2014
17 Festival de Jazz de la Universidad de Sevilla
Teatro Alameda
Philip Catherine: Guitarra
Phil Wilkinson: Órgano Hammond B3
Esteve Pí: Batería
Tras tres años de infidelidad (joder...¿por qué lo hacían coincidir con el Territorios?), por fin este año vuelvo a mi querido festival de Jazz de la Universidad de Sevilla y a mi querido Teatro Alameda. Ahora sí, es querido, tras cambiar los incómodos asientos anteriores.
Y van 17 ediciones. Todas que un nivel altísimo, a precios populares. un festival hecho con mucho esfuerzo y cariño y que al menos se ve recompensado con masiva afluencia de público. Al menos en todos los conciertos a los que he asistido durante muchos años. Enhorabuena.
Fue en el 2007 cuando estuve viendo por primera vez a Philip Catherine en este mismo festival, en este mismo recinto. También en formato trío, pero con la formación habitual de contrabajo y batería. En esta ocasión cambia el contrabajo por el maravilloso sonido del órgano Hammond, magníficamente pilotado por un soberbio Phil Wilkinson. No menos soberbio también a los palos estaba el catalán Esteve Pí, habitual en los combos jazzísticos que se dejan caer por esta ciudad, y del que me quedé en varias ocasiones embelesado viéndolo tocar mientras la atención debía estar puesta en el protagonista, Philip Catherine.
Venir con un programa llamado "Plays Cole Porter" es apostar a caballo ganador. A poco que toque unos cuantos de sus archiconocidos temas el éxito está asegurado. Sin embargo, y al menos desde mi humilde conocimiento de la obra de Porter, lejos de asegurar Philip Catherine innovó con un repertorio más escondido y menos usual, con unos arreglos muy personales y currados. Está claro que se ha trabajado bastante estas interpretaciones y que disfruta tocándolas, al igual que sus acompañantes. tan sólo una concesión, con el famosísimo "Love For Sale". Ocho temas para una velada deliciosa. Y sí, al finalizar el concierto, montó su chiringuito.
Setlist:
I Concentrate On You
Let's Do It, Let's Fall In Love
Why Can't You Behave
So In Love
From This Moment On
Get Out Of Town
Love For Sale
---
You Do Something To Me
Teatro Alameda
Philip Catherine: Guitarra
Phil Wilkinson: Órgano Hammond B3
Esteve Pí: Batería
Tras tres años de infidelidad (joder...¿por qué lo hacían coincidir con el Territorios?), por fin este año vuelvo a mi querido festival de Jazz de la Universidad de Sevilla y a mi querido Teatro Alameda. Ahora sí, es querido, tras cambiar los incómodos asientos anteriores.
Y van 17 ediciones. Todas que un nivel altísimo, a precios populares. un festival hecho con mucho esfuerzo y cariño y que al menos se ve recompensado con masiva afluencia de público. Al menos en todos los conciertos a los que he asistido durante muchos años. Enhorabuena.
Fue en el 2007 cuando estuve viendo por primera vez a Philip Catherine en este mismo festival, en este mismo recinto. También en formato trío, pero con la formación habitual de contrabajo y batería. En esta ocasión cambia el contrabajo por el maravilloso sonido del órgano Hammond, magníficamente pilotado por un soberbio Phil Wilkinson. No menos soberbio también a los palos estaba el catalán Esteve Pí, habitual en los combos jazzísticos que se dejan caer por esta ciudad, y del que me quedé en varias ocasiones embelesado viéndolo tocar mientras la atención debía estar puesta en el protagonista, Philip Catherine.
Venir con un programa llamado "Plays Cole Porter" es apostar a caballo ganador. A poco que toque unos cuantos de sus archiconocidos temas el éxito está asegurado. Sin embargo, y al menos desde mi humilde conocimiento de la obra de Porter, lejos de asegurar Philip Catherine innovó con un repertorio más escondido y menos usual, con unos arreglos muy personales y currados. Está claro que se ha trabajado bastante estas interpretaciones y que disfruta tocándolas, al igual que sus acompañantes. tan sólo una concesión, con el famosísimo "Love For Sale". Ocho temas para una velada deliciosa. Y sí, al finalizar el concierto, montó su chiringuito.
Setlist:
I Concentrate On You
Let's Do It, Let's Fall In Love
Why Can't You Behave
So In Love
From This Moment On
Get Out Of Town
Love For Sale
---
You Do Something To Me
sábado, 3 de mayo de 2014
Dave Douglas & Uri Caine, Sevilla 29/04/2014
Teatro Lope de Vega
Dave Douglas: Trompeta
Uri Caine: Piano
Conciertazo, lo que se dice conciertazo, no lo fue. No sé si fue cuestión del repertorio, basado en el disco conjunto recién editado y en el que se interpretan sobre todo temas antiguos de la música tradicional americana, o fue la duración del programa, de tan sólo una hora y cuarto, o fue más bien el ambiente frío de un teatro semivacío. Y es que por ejemplo llevábamos entradas de gallinero y sin embargo nos acomodaron en patio de butacas. Eso que nos llevamos.
Dave Douglas hizo sus esfuerzos por amenizar la tarde, dirigiéndose al público con un rudimentario español; vacilando un poco, como cuando propuso aceptar peticiones basadas en el comentado repertorio clásico norteamericano (y reculando, cuando le cambiaron el paso con las respuestas); buscando los aplausos para un soso Uri Caine, que no levantaba la vista del papel pautado. No consiguió gran cosa. Y mira que es evidente que son grandes músicos, pero pesó en exceso a mi juicio un formato tan poco usual y con tan poco juego: piano + trompeta. Lo más parecido que he visto anteriormente fue hace unos años un concierto de piano + saxo, con Brad Mehldau y Joshua Redman. En aquella ocasión se lo montaron bastante mejor.
Lo que más me gustó fue la interpretación de “Present Joys”, un tema que alternaba lo que podríamos denominar música de marching band con el swing más ameno. También me gustó mucho “Old Putt” donde una susurrante y casi inaudible trompeta evocaba el sonido de un tren en la distancia, sobre un sosegado acompañamiento de piano. Todo esto entre música ¿sacra?, ¿medieval?, ¿americana?, ¿salmos?. En “End to End” incluso cerrabas los ojos y podías imaginar que estabas viendo un episodio de Tom & Jerry.
Al final del concierto nos acercamos al cada vez más habitual kiosko que montan los artistas para sacar unos eurillos extras, vendiendo sus autoproducidos CDs, echándote el garabato, posando para lo foto e intercambiando agradecimientos y felicitaciones. La crisis obliga a codearse con los mortales. Y a mí esas cosas me encantan.
Dave Douglas: Trompeta
Uri Caine: Piano
Conciertazo, lo que se dice conciertazo, no lo fue. No sé si fue cuestión del repertorio, basado en el disco conjunto recién editado y en el que se interpretan sobre todo temas antiguos de la música tradicional americana, o fue la duración del programa, de tan sólo una hora y cuarto, o fue más bien el ambiente frío de un teatro semivacío. Y es que por ejemplo llevábamos entradas de gallinero y sin embargo nos acomodaron en patio de butacas. Eso que nos llevamos.
Dave Douglas hizo sus esfuerzos por amenizar la tarde, dirigiéndose al público con un rudimentario español; vacilando un poco, como cuando propuso aceptar peticiones basadas en el comentado repertorio clásico norteamericano (y reculando, cuando le cambiaron el paso con las respuestas); buscando los aplausos para un soso Uri Caine, que no levantaba la vista del papel pautado. No consiguió gran cosa. Y mira que es evidente que son grandes músicos, pero pesó en exceso a mi juicio un formato tan poco usual y con tan poco juego: piano + trompeta. Lo más parecido que he visto anteriormente fue hace unos años un concierto de piano + saxo, con Brad Mehldau y Joshua Redman. En aquella ocasión se lo montaron bastante mejor.
Lo que más me gustó fue la interpretación de “Present Joys”, un tema que alternaba lo que podríamos denominar música de marching band con el swing más ameno. También me gustó mucho “Old Putt” donde una susurrante y casi inaudible trompeta evocaba el sonido de un tren en la distancia, sobre un sosegado acompañamiento de piano. Todo esto entre música ¿sacra?, ¿medieval?, ¿americana?, ¿salmos?. En “End to End” incluso cerrabas los ojos y podías imaginar que estabas viendo un episodio de Tom & Jerry.
Al final del concierto nos acercamos al cada vez más habitual kiosko que montan los artistas para sacar unos eurillos extras, vendiendo sus autoproducidos CDs, echándote el garabato, posando para lo foto e intercambiando agradecimientos y felicitaciones. La crisis obliga a codearse con los mortales. Y a mí esas cosas me encantan.
Setlist:
Supplication
Ham Fist
Bethel
End to End
Seven Seas
Old Putt
Present Joys
Devotion
¿?
---
Soar Away
jueves, 10 de abril de 2014
Lapido, Sevilla 08/04/2014
+ Guillermo Alvah
Sala Malandar
José Ignacio Lapido: Voz, Guitarra
Víctor Sánchez: Guitarra, Voz
Raúl Bernal: Teclados
Popi González: Batería, Percusión, Voz
Paco Solana: Pipa y Merchandising
No hace ni cuatro días que estuve viendo a Siniestro Total, botando con sus canciones que, bueno, en sus propias palabras, consisten en decir el mayor numero de burradas en el menor tiempo posible. Y ahora estoy en el otro extremo, el de las letras curradas, poemas, hermosas, encajando como un guante en la música celestial que sale de los instrumentos de unos musicazos.
Sin el bajista Paco Solana en el escenario (que juraría que es el que vendía los discos) y en formato low-cost, también llamado electroacústico, tenemos al gran Lapido preparado para despacharnos casi dos horas de grandes canciones. En el repertorio cabe de todo, de todos sus discos en solitario y un puñado de viejos temas de 091. En general éstos son los más coreados pero a la misma altura que temas como "Muy lejos de aquí" o "Cuando el ángel decida volver". Y es que la gente, con una entrada aceptable, se saben las canciones al dedillo, que es la forma de disfrutar a tope de un concierto como este. Bueno, puedes no saberte todas las canciones y sólo disfrutar, que no es poco, con ese espectáculo que es Víctor Sánchez. ¡Qué gozada verlo tocar esas preciosas guitarras, y qué bien se lo pasa el jodío!....ya quisiera yo ir un día al trabajo y pasarlo así de bien.
La parte principal del concierto, donde entran sobretodo temas del último disco Formas de matar el tiempo (2013) y que está vez si que he escuchado con antelación, pasa en un suspiro con la alternancia de temas más acústicos con otros más potentes, siempre con la limitación que pueda suponer el formato acústico de guitarra y batería. Me gustó mucho que el repertorio fuera tan distinto del que tocó en su última visita, hace justo ocho meses, y no por nada sino porque me da la oportunidad de escuchar otros temas igual de buenos. Lapido se lo puede permitir. Es una gozada. Víctor Sánchez es un crack. Mi colega y yo vemos junto a la barra a un tipo que es clavadito a Carlos Goñi. ¿Es Carlos Goñi?.
Hay dos bises. En el primero nuestro particular Dylan toca su particular With God On Our Side, para inmediatamente incorporarse a echar los restos nuestra particular The Band (¿o acaso no es Víctor Sánchez clavadito a Rick Danko...y Raúl Bernal a Richard Manuel?). Me encanta el momento sublime a solas con los teclados de Bernal con Nubes con forma de pistola. Los bises son bises, y el principio del fin, así que lamentablemente esto se acaba, entre coros para La torre de la vela.
Gracias una vez más Lapido, y espero que nos veamos pronto.
Repertorio:
No queda nadie en la ciudad
Nada malo
Cosas por hacer
El carrusel abandonado
Tiros
Desvaríos
Ladridos del perro mágico
Pájaros
Muy lejos de aquí
No hay vuelta atrás
Está que arde
El principio del fin
La noche que la luna salió tarde
Nadie sabe
Algo me aleja de ti
Antes de morir de pena
Cuando el ángel decida volver
Primer Bis:
Sigue estando Dios de nuestro lado
Nubes con forma de pistola
La hora de los lamentos
La antesala del dolor
Segundo Bis:
Con la lluvia del atardecer
En el ángulo muerto
La torre de la vela
Sala Malandar
José Ignacio Lapido: Voz, Guitarra
Víctor Sánchez: Guitarra, Voz
Raúl Bernal: Teclados
Popi González: Batería, Percusión, Voz
Paco Solana: Pipa y Merchandising
No hace ni cuatro días que estuve viendo a Siniestro Total, botando con sus canciones que, bueno, en sus propias palabras, consisten en decir el mayor numero de burradas en el menor tiempo posible. Y ahora estoy en el otro extremo, el de las letras curradas, poemas, hermosas, encajando como un guante en la música celestial que sale de los instrumentos de unos musicazos.
Sin el bajista Paco Solana en el escenario (que juraría que es el que vendía los discos) y en formato low-cost, también llamado electroacústico, tenemos al gran Lapido preparado para despacharnos casi dos horas de grandes canciones. En el repertorio cabe de todo, de todos sus discos en solitario y un puñado de viejos temas de 091. En general éstos son los más coreados pero a la misma altura que temas como "Muy lejos de aquí" o "Cuando el ángel decida volver". Y es que la gente, con una entrada aceptable, se saben las canciones al dedillo, que es la forma de disfrutar a tope de un concierto como este. Bueno, puedes no saberte todas las canciones y sólo disfrutar, que no es poco, con ese espectáculo que es Víctor Sánchez. ¡Qué gozada verlo tocar esas preciosas guitarras, y qué bien se lo pasa el jodío!....ya quisiera yo ir un día al trabajo y pasarlo así de bien.
La parte principal del concierto, donde entran sobretodo temas del último disco Formas de matar el tiempo (2013) y que está vez si que he escuchado con antelación, pasa en un suspiro con la alternancia de temas más acústicos con otros más potentes, siempre con la limitación que pueda suponer el formato acústico de guitarra y batería. Me gustó mucho que el repertorio fuera tan distinto del que tocó en su última visita, hace justo ocho meses, y no por nada sino porque me da la oportunidad de escuchar otros temas igual de buenos. Lapido se lo puede permitir. Es una gozada. Víctor Sánchez es un crack. Mi colega y yo vemos junto a la barra a un tipo que es clavadito a Carlos Goñi. ¿Es Carlos Goñi?.
Hay dos bises. En el primero nuestro particular Dylan toca su particular With God On Our Side, para inmediatamente incorporarse a echar los restos nuestra particular The Band (¿o acaso no es Víctor Sánchez clavadito a Rick Danko...y Raúl Bernal a Richard Manuel?). Me encanta el momento sublime a solas con los teclados de Bernal con Nubes con forma de pistola. Los bises son bises, y el principio del fin, así que lamentablemente esto se acaba, entre coros para La torre de la vela.
Gracias una vez más Lapido, y espero que nos veamos pronto.
Repertorio:
No queda nadie en la ciudad
Nada malo
Cosas por hacer
El carrusel abandonado
Tiros
Desvaríos
Ladridos del perro mágico
Pájaros
Muy lejos de aquí
No hay vuelta atrás
Está que arde
El principio del fin
La noche que la luna salió tarde
Nadie sabe
Algo me aleja de ti
Antes de morir de pena
Cuando el ángel decida volver
Primer Bis:
Sigue estando Dios de nuestro lado
Nubes con forma de pistola
La hora de los lamentos
La antesala del dolor
Segundo Bis:
Con la lluvia del atardecer
En el ángulo muerto
La torre de la vela
miércoles, 9 de abril de 2014
Siniestro Total, Sevilla 04/04/2014
+ Sweet Hole
Sala Custom
Julián Hernández: Voz, Guitarra, Armónica
Javier Soto: Guitarra, Voz
Ángel González: Batería
Jorge Beltrán: Saxo, Teclados
Oscar G. Avendaño: Bajo, Voz
No hace mucho, un año y medio aproximadamente, estuve en esta misma sala viendo a los Siniestro Total. El sábado pasado, la misma banda, sonando y tocando un poquito mejor, en un concierto un poquito más corto y con un repertorio un poquito menos interesante y original. Y es que en aquella ocasión, en lo de la Tierra Ignota, se pudieron escuchar temas que nunca o rara vez habían tocado en directo y que, entremezclando clásicos del repertorio, consiguieron un dinamismo, atención y entrega del personal que aún hoy recuerdo vivamente. Y no es que en esta ocasión no se acercaran a aquello, pero no llegaron.
Fue un puntazo el arranque con la sintonía de Miami Vice, como hacían hace 20 años, para arrancar con uno de mis temas favoritos “Alégrame el día” con esa fantástica armónica de Julián. También estuvo bien la inclusión de los dos temas nuevos que han grabado hace poco, con mucho ritmo, divertidos, y espléndidamente ejecutados. Y es que suenan muy bien, mejor que nunca diría yo. Evidentemente la edad es la edad y no está la cosa pa pegar muchos botes, aunque la gente del público, con casi la misma edad también, se arrancó a poguear en cuanto sonaron los primeros acordes de “Bailaré sobre tu tumba” y perdió los papeles con la traca final matando jipis y el ayatollah tocapirolas.
Exactamente la mitad de los temas de la pasada noche los tocaron ya en su visita anterior, y es que, clásicos aparte, temas como “Soy así” y “¿A quién vas a culpar?” los bordan. De este repertorio lo que más me gustó, clásicos aparte, fueron “Todo por la napia”, una magnifica versión blusera de “La sociedad es la culpable” y por qué no, los temas nuevos “Todopoderoso” y “¿Casualidad? No lo creo”. Al menos en esta ocasión la entrada fue más decente.
Créditos de fotos y vídeos Ivanzappa
Repertorio:
Alégrame el día
Ay Dolores
A casa
Chusma
Rock en Samil
Vamos muy bien
Algo huele mal en Dinamarca
España se droga
Todo por la napia
La paz mundial
Baño de sangre en Puerto Banús
Viene el verano
Todopoderoso
¿Casualidad? No lo creo
¿A quién vas a culpar?
Como el aceite y el yang
Soy así
La sociedad es la culpable
Bailaré sobre tu tumba
Somos Siniestro Total
Corta o pelo, landrú
El enemigo parpadea
Miña terra galega
Cuánta puta y yo que viejo
Bis:
Cuenca minera
¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?
Matar jipis en las Cies
Ayatollah!
Sala Custom
Julián Hernández: Voz, Guitarra, Armónica
Javier Soto: Guitarra, Voz
Ángel González: Batería
Jorge Beltrán: Saxo, Teclados
Oscar G. Avendaño: Bajo, Voz
No hace mucho, un año y medio aproximadamente, estuve en esta misma sala viendo a los Siniestro Total. El sábado pasado, la misma banda, sonando y tocando un poquito mejor, en un concierto un poquito más corto y con un repertorio un poquito menos interesante y original. Y es que en aquella ocasión, en lo de la Tierra Ignota, se pudieron escuchar temas que nunca o rara vez habían tocado en directo y que, entremezclando clásicos del repertorio, consiguieron un dinamismo, atención y entrega del personal que aún hoy recuerdo vivamente. Y no es que en esta ocasión no se acercaran a aquello, pero no llegaron.
Fue un puntazo el arranque con la sintonía de Miami Vice, como hacían hace 20 años, para arrancar con uno de mis temas favoritos “Alégrame el día” con esa fantástica armónica de Julián. También estuvo bien la inclusión de los dos temas nuevos que han grabado hace poco, con mucho ritmo, divertidos, y espléndidamente ejecutados. Y es que suenan muy bien, mejor que nunca diría yo. Evidentemente la edad es la edad y no está la cosa pa pegar muchos botes, aunque la gente del público, con casi la misma edad también, se arrancó a poguear en cuanto sonaron los primeros acordes de “Bailaré sobre tu tumba” y perdió los papeles con la traca final matando jipis y el ayatollah tocapirolas.
Exactamente la mitad de los temas de la pasada noche los tocaron ya en su visita anterior, y es que, clásicos aparte, temas como “Soy así” y “¿A quién vas a culpar?” los bordan. De este repertorio lo que más me gustó, clásicos aparte, fueron “Todo por la napia”, una magnifica versión blusera de “La sociedad es la culpable” y por qué no, los temas nuevos “Todopoderoso” y “¿Casualidad? No lo creo”. Al menos en esta ocasión la entrada fue más decente.
Créditos de fotos y vídeos Ivanzappa
Repertorio:
Alégrame el día
Ay Dolores
A casa
Chusma
Rock en Samil
Vamos muy bien
Algo huele mal en Dinamarca
España se droga
Todo por la napia
La paz mundial
Baño de sangre en Puerto Banús
Viene el verano
Todopoderoso
¿Casualidad? No lo creo
¿A quién vas a culpar?
Como el aceite y el yang
Soy así
La sociedad es la culpable
Bailaré sobre tu tumba
Somos Siniestro Total
Corta o pelo, landrú
El enemigo parpadea
Miña terra galega
Cuánta puta y yo que viejo
Bis:
Cuenca minera
¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?
Matar jipis en las Cies
Ayatollah!
lunes, 24 de marzo de 2014
Tabletom, Sevilla 21/03/2014
+ Malabriega
Sala Custom
Pedro Ramírez: Guitarra, Voz
José Ramírez: Saxo Tenor, Saxo Alto, Flauta
Agustín Carrillo: Saxo Tenor, Voz
Manuel Arrabal: Batería
Carlos Becerra: Bajo
Tony Romero: Voz
Manuel Nocete: Teclados
Esta Sala Custom se consolida como la sala de “los 20 años después”. Y es que una vez más, y qué casualidad, justamente se cumplen 20 años desde que por primera vez vi a este grupo malagueño en directo. En aquella ocasión fue un abarrotado Fun Club y al frente claro está se encontraba el inclasificable e irrepetible Roberto González, Rockberto, que nos dejó hace ya casi tres años. El grupo a pesar de todo sigue en activo con otro cantante radicalmente distinto. En mi opinión esto se veía venir desde la publicación de Sigamos en las nubes (2008), con o sin la muerte de Rockberto, así que por fin llegó el momento de comprobar, experimentar y aplaudir si es posible la nueva versión de Tabletom.
A diferencia de aquella ocasión, esta vez la sala estaba más bien desolada. Unas 70 u 80 personas siendo generosos. Yendo a porcentaje de taquilla, una ruina. Corren malos tiempos para salir de gira, hasta para los consagrados, por lo que un grupo como este que, como dice la wikipedia lo que tiene son incondicionales, no seguidores, lo tiene muy difícil para medio-llenar, a pesar de ser viernes. Y hay otro tema. La ausencia de Rockberto al micro sin duda ha hecho que muchos de los seguidores dejen de serlo y ni siquiera le han dado una oportunidad al nuevo. Bueno, de eso hablaremos más adelante.
Con retraso más que considerable, e imagino que con la esperanza de que entrara algún rezagado más, se presentaron en el escenario como teloneros un grupo sevillano que no conocía, Malabriega, seguidores y continuadores de la tradición de Triana y el Camarón de La Leyenda del Tiempo. ¡Qué bien sonaban los tipos!. Mucha calidad, instrumental y vocal, sin complejos, haciéndonos escuchar a Triana pero sin ser ni pretender ser Triana. Espero que sigan adelante porque el camino que han elegido desde luego que no es fácil ni agradecido.
Y llega el turno de los malagueños. Ahí están todos esos monstruos, con una formación que lleva junta al menos 20 años. Carlos Becerra, el bajista entró después, y el teclista es totalmente nuevo (el de hoy es su segundo bolo). Empiezan a calentar, a sonar los pitos como dice Pepillo, las cuerdas y los parches. No se ve a Tony Romero, que espera a que suenen los primeros acordes de Guaja para salir al escenario y empezar a cantar aquello de que qué hemos tomao que tenemos mu mal color. Bueno, ya empiezo a degustar a los nuevos Tabletom. Tony canta con un deje que no dista mucho del de Rockberto, pero ni lo imita ni lo intenta, es sólo que esas canciones las tengo a hierro tatuadas en el cerebro y se grabaron por y para Rockberto. Como decía un acompañante del grupo, Tony Romero es un animal del escenario, y eso se nota y le da al grupo un empujón totalmente nuevo con la música que ya conocemos. Que sí, que con el Rockberto te partías de risa sólo con verlo moverse y por las ocurrencias que soltaba por la boquita y que algunos temas los cantaba como nadie podrá cantarlos jamás, pero éste desde luego que los canta todos y se le entiende. Las letras de Tabletom vuelven a dejar de ser ininteligibles. A los miembros del grupo se les ve más sueltos , relajados, sin soportar la carga sobre los hombros que desde luego suponía Rockberto en los últimos tiempos. Eso es lo que me parece a mí al menos. No puedo dejar de asimilar la situación a la que pudieron vivir los grupos que acompañaban a Silvio en sus últimos años. Y además yo soy de los que siempre ha ido a ver a Tabletom por la música, no por el personaje, y en eso no hemos perdido nada, sino todo lo contrario.
Bueno, después de La Radio llega Paco, un tema que como he dicho en alguna ocasión sería un pelotazo si alguien se dedicara a radiarlo o a distribuirlo por youtube. Me encanta este tema, divertido, musicalmente hermoso, dinámico. Hay otros temas así que también suenan, como El Vampiro, el Reggae las Macetas. Qué musicazos. Todos. Yo lo flipo especialmente con Carlos Becerra. Con lo que me ha gustado siempre un bajo, verlo tocar a dos metros de distancia es un deleite. Se sale del pellejo en temas como La KGB. Por fin llega un tema del disco que menos huele a Rockberto, pero es precisamente el tema del disco que más huele a Rockberto. Se trata de Blues Ozono, un tema con una letra que yo al menos no tengo por dónde cogerla. Siguen más temas del Inoxidable (1991) y casi parece que lo van a tocar entero. Y si no, son temas del 7000 Kilos (2002). La verdad es que son sus discos más populares aunque por descontado no van a dejar de regalarnos otros de sus temas favoritos como La Parte Chunga y Málaga. Antes de ellas llega Guadalmedina, un temazo que suele iniciar Pepillo al cante, que Tony Romero hace literalmente suyo, cambiando las referencias malagueñas por las granainas, y que en su segunda parte tiene un desarrollo instrumental que pone los pelos de punta.
La gente se viene arriba, alguno está a punto de saltarse al escenario del subidón. Semos cuatro gatos pero no lo parece. Pero irremediablemente nos acercamos al fin con el principio del bis, que como es habitual desde hace ya muchos años culmina con ese derroche de energía rocanrolera que es No Tengo Ná. Sólo hay una cosa que me decepcionó del concierto: ni un solo tema nuevo. Esperaba alguna sorpresa, máxime cuando en el previo del concierto me enteré por su manager que tienen grabados nuevos temas con Tony Romero. Desconozco por qué no lo hicieron. Alguna razón habrá, ¿verdad?.
Y por último agradecer a las primas Cayuso permitirme compartir mesa, concierto y backstage con ellos, y a los hermanos Ramírez por su amabilidad y palabras. Sigamos en las nubes no, sigamos en los escenarios.
Sala Custom
Pedro Ramírez: Guitarra, Voz
José Ramírez: Saxo Tenor, Saxo Alto, Flauta
Agustín Carrillo: Saxo Tenor, Voz
Manuel Arrabal: Batería
Carlos Becerra: Bajo
Tony Romero: Voz
Manuel Nocete: Teclados
Esta Sala Custom se consolida como la sala de “los 20 años después”. Y es que una vez más, y qué casualidad, justamente se cumplen 20 años desde que por primera vez vi a este grupo malagueño en directo. En aquella ocasión fue un abarrotado Fun Club y al frente claro está se encontraba el inclasificable e irrepetible Roberto González, Rockberto, que nos dejó hace ya casi tres años. El grupo a pesar de todo sigue en activo con otro cantante radicalmente distinto. En mi opinión esto se veía venir desde la publicación de Sigamos en las nubes (2008), con o sin la muerte de Rockberto, así que por fin llegó el momento de comprobar, experimentar y aplaudir si es posible la nueva versión de Tabletom.
A diferencia de aquella ocasión, esta vez la sala estaba más bien desolada. Unas 70 u 80 personas siendo generosos. Yendo a porcentaje de taquilla, una ruina. Corren malos tiempos para salir de gira, hasta para los consagrados, por lo que un grupo como este que, como dice la wikipedia lo que tiene son incondicionales, no seguidores, lo tiene muy difícil para medio-llenar, a pesar de ser viernes. Y hay otro tema. La ausencia de Rockberto al micro sin duda ha hecho que muchos de los seguidores dejen de serlo y ni siquiera le han dado una oportunidad al nuevo. Bueno, de eso hablaremos más adelante.
Con retraso más que considerable, e imagino que con la esperanza de que entrara algún rezagado más, se presentaron en el escenario como teloneros un grupo sevillano que no conocía, Malabriega, seguidores y continuadores de la tradición de Triana y el Camarón de La Leyenda del Tiempo. ¡Qué bien sonaban los tipos!. Mucha calidad, instrumental y vocal, sin complejos, haciéndonos escuchar a Triana pero sin ser ni pretender ser Triana. Espero que sigan adelante porque el camino que han elegido desde luego que no es fácil ni agradecido.
Y llega el turno de los malagueños. Ahí están todos esos monstruos, con una formación que lleva junta al menos 20 años. Carlos Becerra, el bajista entró después, y el teclista es totalmente nuevo (el de hoy es su segundo bolo). Empiezan a calentar, a sonar los pitos como dice Pepillo, las cuerdas y los parches. No se ve a Tony Romero, que espera a que suenen los primeros acordes de Guaja para salir al escenario y empezar a cantar aquello de que qué hemos tomao que tenemos mu mal color. Bueno, ya empiezo a degustar a los nuevos Tabletom. Tony canta con un deje que no dista mucho del de Rockberto, pero ni lo imita ni lo intenta, es sólo que esas canciones las tengo a hierro tatuadas en el cerebro y se grabaron por y para Rockberto. Como decía un acompañante del grupo, Tony Romero es un animal del escenario, y eso se nota y le da al grupo un empujón totalmente nuevo con la música que ya conocemos. Que sí, que con el Rockberto te partías de risa sólo con verlo moverse y por las ocurrencias que soltaba por la boquita y que algunos temas los cantaba como nadie podrá cantarlos jamás, pero éste desde luego que los canta todos y se le entiende. Las letras de Tabletom vuelven a dejar de ser ininteligibles. A los miembros del grupo se les ve más sueltos , relajados, sin soportar la carga sobre los hombros que desde luego suponía Rockberto en los últimos tiempos. Eso es lo que me parece a mí al menos. No puedo dejar de asimilar la situación a la que pudieron vivir los grupos que acompañaban a Silvio en sus últimos años. Y además yo soy de los que siempre ha ido a ver a Tabletom por la música, no por el personaje, y en eso no hemos perdido nada, sino todo lo contrario.
Bueno, después de La Radio llega Paco, un tema que como he dicho en alguna ocasión sería un pelotazo si alguien se dedicara a radiarlo o a distribuirlo por youtube. Me encanta este tema, divertido, musicalmente hermoso, dinámico. Hay otros temas así que también suenan, como El Vampiro, el Reggae las Macetas. Qué musicazos. Todos. Yo lo flipo especialmente con Carlos Becerra. Con lo que me ha gustado siempre un bajo, verlo tocar a dos metros de distancia es un deleite. Se sale del pellejo en temas como La KGB. Por fin llega un tema del disco que menos huele a Rockberto, pero es precisamente el tema del disco que más huele a Rockberto. Se trata de Blues Ozono, un tema con una letra que yo al menos no tengo por dónde cogerla. Siguen más temas del Inoxidable (1991) y casi parece que lo van a tocar entero. Y si no, son temas del 7000 Kilos (2002). La verdad es que son sus discos más populares aunque por descontado no van a dejar de regalarnos otros de sus temas favoritos como La Parte Chunga y Málaga. Antes de ellas llega Guadalmedina, un temazo que suele iniciar Pepillo al cante, que Tony Romero hace literalmente suyo, cambiando las referencias malagueñas por las granainas, y que en su segunda parte tiene un desarrollo instrumental que pone los pelos de punta.
La gente se viene arriba, alguno está a punto de saltarse al escenario del subidón. Semos cuatro gatos pero no lo parece. Pero irremediablemente nos acercamos al fin con el principio del bis, que como es habitual desde hace ya muchos años culmina con ese derroche de energía rocanrolera que es No Tengo Ná. Sólo hay una cosa que me decepcionó del concierto: ni un solo tema nuevo. Esperaba alguna sorpresa, máxime cuando en el previo del concierto me enteré por su manager que tienen grabados nuevos temas con Tony Romero. Desconozco por qué no lo hicieron. Alguna razón habrá, ¿verdad?.
Y por último agradecer a las primas Cayuso permitirme compartir mesa, concierto y backstage con ellos, y a los hermanos Ramírez por su amabilidad y palabras. Sigamos en las nubes no, sigamos en los escenarios.
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